Sin romper con la idea de un universo hecho completamente a partir de bloques de Lego, éste se presenta como recién salido de la mente de un niño hiperactivo, la atención en el detalle es abrumadora, en el mejor sentido de la palabra.


Una de las grandes críticas recibidas por Cars 2 (2011) era que por momentos lucía como una mera plataforma para vender juguetes. Pixar destacaba por su atención a la historia de cada una de sus producciones, esa secuela parecía un gran catálogo y nada más.

De entrada, la idea de hacer una película titulada La gran aventura Lego (The Lego Movie, 2014) podría hacer pensar en una jugada parecida a la de Cars 2. Un mero pretexto para llevar a los niños a comprar juguetes después de un largo berrinche con sus padres a la mitad del supermercado. Sorpresivamente, no lo es.

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Emmet es un Lego-constructor demasiado común, siempre sigue las reglas impuestas por el Presidente Negocios. Es tan ordinario que nadie parece reparar en él, a pesar de sus esfuerzos por socializar y ser amigable. Un buen día sufre un accidente en el trabajo y termina convertido en la única esperanza para combatir los malvados planes del Señor Negocios, quien usará un arma poderosísima para pegar al mundo Lego el próximo Martes de Tacos.

La gran aventura Lego tiene como gran virtud nunca intentar ser algo que no es. Los directores y guionistas, Phil Lord y Christopher Miller, saben que están haciendo una película para niños y entregan un producto altamente entretenido gracias a su humor ligero, lleno de referencias a la cultura pop –los mayores lo van a agradecer–. Tampoco les extrañe, Lord y Miller son los hombres detrás de Lluvia de hamburguesas (Cloudy with a Chance of Meatballs, 2009), cinta dueña de un humor algo extravagante.

La animación –parte stop-motion, parte gráficas por computadora– es otro acierto. Sin romper con la idea de un universo hecho completamente a partir de bloques de Lego, éste se presenta como recién salido de la mente de un niño hiperactivo, la atención detalle es abrumadora, en el mejor sentido de la palabra.

Además, no todo es risas. Hay en el centro de la película un mensaje para los pequeños sobre la originalidad y la inventiva. Seguir las reglas de construcción nos permite echar cimientos, vivir de manera ordenade. Romperlas nos ayuda a distinguirnos, abrazar nuestra individualidad aun cuando formemos parte de una sociedad.

También hay raspones para los adultos, tan obsesionados con el orden, enfundados en grises trajes y de comportamiento tan estricto que han olvidado divertirse con su trabajo, así éste sea una pequeña pieza de Lego.
Claro, La gran aventura Lego venderá muchos juguetes –estoy impaciente por comprar ese set del barco pirata– pero ése no luce como su único objetivo. La película define muy bien lo que significa una película para toda la familia. Es, en verdad, una divertida sorpresa.

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Ambulante 2014

La novena edición de la Gira de documentales Ambulante va para su segunda semana. Si no saben qué ver, les comparto la guía de 10 imperdibles de Butaca Ancha para los que quieren darse una idea: http://bit.ly/1mYdm8K O pueden consultar toda la cobertura del festival, acá: http://bit.ly/1gBNoGe

Contacto:
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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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