La canciller alemana, Angela Merkel, no se imaginaba así su cumpleaños, pero lo tendrá que celebrar reunida con sus 27 colegas europeos, y no es de esperar que el ambiente sea festivo. La discusión por la suma y las modalidades de reparto del fondo de recuperación europeo del coronavirus, por 750,000 millones de euros, será dura. Las negociaciones se complicarán porque, al mismo tiempo, está sobre la mesa el presupuesto europeo, de cerca de 1.1 billones de euros. Esa combinación ofrece numerosos puntos de partida para chantajes, cálculos falaces y farsa política.

Propuesta de acuerdo

Después de varios meses, se volverá a negociar otra vez en persona, ya que para lograr un acuerdo hacen falta conversaciones bi y trilaterales al margen del encuentro. Como presidenta del Consejo Europeo (CE), Angela Merkel debe intentar esta vez, a puertas cerradas, que haya un denominador común entre las distintas posiciones.

El presidente permanente del CE, el belga Charles Michel, advirtió seriamente en su invitación a la cumbre que “un acuerdo es indispensable, para bien de nuestros ciudadanos”. Y pronosticó que será una “tarea ardua”. Para construir puentes entre las diferentes posturas, Michel presentó una propuesta de acuerdo la semana pasada. En el argot de la Unión Europea, esta se llama “caja de negociaciones”, ya que contiene componentes desplazables que pueden unirse para crear diferentes ofertas de acuerdo.

El paquete de Michel contiene la propuesta de la Comisión Europea para un fondo de recuperación por 750,000 millones de euros, cerca de un 33% mayor que el plan germano-francés de mayo. Dos tercios de esta suma se pagaría en forma de subsidios, y el resto como créditos. Por primera vez en la historia de la UE, la Comisión Europea habría de tomar créditos en el mercado financiero. Ese dinero sería devuelto a partir de 2026 con recursos del presupuesto estatal y de nuevos fondos patrimoniales, ingresos que todavía deben ser aprobados.

Las ayudas deberían gastarse en proyectos para el futuro, así como en la transformación ecológica y digital en la UE, y no deben desaparecer en las arcas de los países miembros. En este punto se agudizará la disputa, tanto sobre la cantidad de dinero del fondo, como sobre las condiciones de entrega y distribución.

Una gran parte del dinero estará destinado a España. Allí, así como en Italia, la caída de la economía será de alrededor del 11% este año. Es indiscutible que los países del sur de Europa han sufrido mucho más la consecuencias de la pandemia que los del norte del continente. Sin embargo, hay críticas a los criterios de distribución: “Un país como Polonia puede contar con una ayuda de la UE que representa casi el triple de su pérdida económica, mientras Irlanda apenas recuperará un 10 por ciento de los daños que le provocó el coronavirus. Una lucha eficiente contra la crisis es otra cosa”, dijo a DW Friedrich Heinemann, del instituto de investigación económica ZEW. 

Como contramedida, el presupuesto regular de la UE se redujo durante los próximos 7 años, en aproximadamente 25,000 millones de euros. Con eso, Charles Michel quiere tranquilizar a los países de la UE que más pagan, y que tienen, además, que cubrir el hueco que dejará la contribución de Gran Bretaña a las arcas europeas luego del Brexit. El Parlamento Europeo había exigido claramente más dinero para equilibrar eso, y ahora protesta abiertamente contra la reducción del presupuesto comunitario. El presupuesto comunitario debe ser aprobado en última instancia por el Parlamento Europeo, pero es poco probable que los diputados rechacen el paquete.

Los “cuatro más ahorrativos” 

El primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, actúa como portavoz de los cuatro países más ahorrativos: Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca. En un principio, Rutte estaba en contra de la toma conjunta de créditos. Luego pidió que el dinero se usara únicamente para otorgar créditos. Sobre todo Italia se defendió contra eso, ya que no quiere aumentar su enorme deuda fiscal. Entretanto, el jefe de Gobierno holandés contempla aceptar las subvenciones, pero quiere que el Parlamento de su país controle para qué se usan, y exige que cada proyecto que salga del fondo de recuperación sea aprobado de manera unánime por todos los gobiernos de la UE. La cumbre de este fin de semana podría fracasar en ese punto.

Además, el canciller austríaco, Sebastian Kurz, pide limitaciones en los gastos del bloque, y el premier sueco, Stefan Löfven, volvió a subrayar que se puede esperar un veto de su país si las expectativas de los “ahorrativos” no se cumplen.

Los “cuatro anárquicos” y el Estado de derecho

El Parlamento húngaro decidió no aprobar el paquete financiero comunitario si no se anula el proceso contra Hungría por violación del Estado de derecho, lo cual es chantaje en su más pura expresión. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, anunció, además, su veto en caso de que la entrega de dinero de la UE estuviera vinculada con garantizar el orden democrático. En la propuesta de negociación para la cumbre, sin embargo, el párrafo correspondiente ya fue traducido a una versión más suave.

A Hungría se suman Polonia, la República Checa, Eslovaquia y, en parte, Eslovenia. El gobierno de Varsovia se muestra cada vez más autocrático; en Praga, el jefe de gobierno se guarda dinero de la UE en los bolsillos, y también en los países vecinos hay problemas. La UE fomenta desde hace años con su dinero el desarrollo antidemocrático en parte de Europa del Este, dice el diputado alemán Daniel Freund, del partido Los Verdes, quien pide que Angela Merkel se pronuncie de manera terminante al respecto. Pero los diplomáticos en Bruselas creen que la canciller alemana no dejará que el fondo del coronavirus fracase por mantener el Estado de derecho.

¿Habrá o no acuerdo?

El acuerdo “será difícil”, dice a DW Susi Dennison, del Council on Foreign Relations, ya que algunas de las diferencias históricas entre los países que pagan y los países receptores del bloque podrían resurgir. Pero los ciudadanos de la UE tienen necesidad, según ella, de una mayor cooperación. Los jefes de Gobierno deben mirar más allá de los detalles técnicos, ya que cada intento de chantaje y cada actitud egoísta dañará el futuro de la Unión Europea.

La palabra decisiva la tiene entonces la más experimentada entre los 27 participantes, alguien de cuyas legendarias artes de la negociación dependerá todo: “Todavía es largo el camino que debemos recorrer juntos”, dice Angela Merkel. En Bruselas se murmura que la cumbre se prolongará hasta el domingo, y que, a pesar de eso, podría no haber acuerdo en este primer intento.

Este contenido se publicó originalmente en DW.COM y puedes ver esa nota haciendo click en el logo:

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