La bonanza para América Latina y el Caribe en el tema de comercio electrónico pareciera inexistente pero no lo es. Esta industria sigue en aumento y pronto se convertirá en la nueva normalidad; la demanda de comercio electrónico en la zona incrementó de 126 millones de personas en 2016 a 156 millones en lo que va de 2019, mientras que las ventas realizadas en línea subieron de 40,000 millones de dólares en 2016 a 80,000 millones en 2019.

Esto sin duda aumentará las expectativas de los consumidores que esperan experiencias de pago en línea sin contratiempos y con los más altos niveles de seguridad.

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“En un periodo de dos años, máximo tres, hay un punto de inflexión donde las transacciones digitales van a superar en número las transacciones físicas, con los cual el mundo que tú conoces, hoy físico, en el futuro en dos tres años va a ser muy diferente. Esto te pone un poco en perspectiva de cómo vemos el e-commerce , cómo estamos viendo el cambio”, dice para Forbes México, Jeff Wilson, vicepresidente de servicios de Mastercard Latinoamérica y el Caribe.

Sin embargo todavía existen retos en los cuales es necesario que tanto empresas, como gobiernos y sociedad, trabajen en el mismo sentido de creación de instrumentos y herramientas que permitan mayor fluidez en la industria.

Retos y oportunidades

Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que para que la región maximice las oportunidades del comercio electrónico es necesario implementar políticas comerciales que reduzcan las barreras a su desarrollo, tanto a nivel nacional como regional. Esta labor no es sencilla, ya que estas barreras son de difícil cuantificación y reducción en comparación a enfoques tradicionales de liberalización comercial.

“A medida que el comercio electrónico continúa creciendo en la región, queremos pasar de jugar a la defensiva a ser proactivos cuando se trata de seguridad en línea al promover la adopción de las últimas tecnologías, ayudar a reducir los niveles de fraude y, a su vez, garantizar una mejor experiencia para el consumidor”, señala Wilson.

En este sentido, MasterCard trabaja en una Guía de Seguridad Digital (Digital Security Roadmap), la cual proporcionará un conjunto de iniciativas, lineamientos y herramientas para bancos y comercios en LAC. Esta iniciativa incluirá asociaciones con gobiernos y reguladores, talleres educativos con bancos y comerciantes, y el lanzamiento de las últimas tecnologías y servicios relacionados con la seguridad en línea.

Según el ejecutivo, se enfocará principalmente en acelerar la adopción de tecnologías de autenticación y tokenización en 2019.

Las tecnologías de autenticación permiten a los comerciantes y bancos garantizar que los compradores en línea sean quienes dicen ser. Para agosto de este año, uno de los avances de autenticación que Mastercard pone a disposición de los bancos es un nuevo servicio de detección de fraude y sistema de decisión basado en la inteligencia artificial. Esta solución (Decision Intelligence) está diseñada para medir el nivel de riesgo de una transacción y ayudar a los bancos a aumentar la precisión de las aprobaciones de pago.

A partir de febrero de 2019, los consumidores de LAC no tendrán que hacer nada cuando su tarjeta haya caducado; Mastercard comunicará de forma segura los nuevos detalles de la tarjeta de los consumidores a sus comerciantes preferidos (Automatic Billing Updater) y, a pedido del consumidor, bloqueará las transacciones que ya no sean relevantes.

La nueva generación de consumo

Para Jorge Arbesu, vicepresidente en el área de Ciberinteligencia para Mastercard Latinoamérica, la generación milennial termina siendo la generación más grande de la fuerza laboral hoy por hoy en toda latinoamérica. Hay más milennials que cualquier otra generación trabajando y consumen más que los demás.

“Los milennials nos estamos poniendo viejos, el millennial más joven ya tiene 18 años y el más viejo tiene 38. Tenemos familia, hijos, hijas y eso indica que estamos entrando en el periodo de nuestras vidas en el cual tenemos mayor gasto, consumo, porque tenemos que pagar colegiaturas, pagar comida para varias personas y cuando miras este segmento que ya se está poniendo viejo que está influenciando a otras generaciones, creo que es lógico saber cuál es este patrón de consumo”, dice para Forbes México.

Evolución de la experiencia de compras y pagos

 

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