Más de 225,000 millones de dólares al año pierde la economía mundial por la baja o pérdida de productividad entre los adultos por una situación que pocos toman con la seriedad adecuada: la mala visión o visión deficiente; es decir, las limitaciones de una o más funciones del ojo, una problemática que la sufren sobre todo países en desarrollo, donde el 90% de los discapacitados son pobres.

La magnitud de esta situación no solo se mide en su impacto económico, sino también en población afectada. Estudios del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) estiman que 5,000 millones de personas sufrirán de miopía en 2050, lo que significa casi el 50% de la población mundial.

“Y la consecuencia es mucho más que un simple inconveniente: los resultados educativos, la seguridad vial y la salud a largo plazo están relacionadas con la visión no corregida”, se menciona en “The biggest curable disease … that no one is talking about”.

En cuanto a cómo impacta esto en el tema de productividad, el mismo estudio del WEF menciona que, por ejemplo, en India más de 80% de los trabajadores del sector textil tiene poca visión y solo el contar con lentes adecuados podría incrementar su productividad en 50%.

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Otro dato: en China, con una población de 1,400 millones de personas, cuatro de cada cinco estudiantes de entre 16 y 18 años sufren de miopía (incapacidad de ver las cosas a distancia).

“Tenemos datos —comenta Melanie Devlyn, presidenta del consejo de Grupo Devlyn— que indican que puedes subir hasta 34% la productividad con el uso de lentes. Solo hay que pensar que esto impacta en los accidentes de trabajo, en carreteras más seguras, etcétera”.

Dos sectores gravemente afectados por las limitaciones visuales son los niños y las personas de la tercera edad. El estudio “Eyeglasses for Global Development: Bridging the Visual Divide” estima que, al menos, 239 millones de niños en el mundo requieren lentes. Esto, ¿en qué impacta? Principalmente en sus procesos de aprendizaje. “Se trata de una población sumamente vulnerable, pues afecta su educación y su aprovechamiento escolar y, con ello, su futuro”, dice Melanie Devlyn.

Sobre esto, este último estudio del WEF añade: “Sin lentes, los niños con mala vision están en una gran desventaja, pues 80% de todo el aprendizaje ocurre a través de la visión”.

La presidenta del consejo de la firma mexicana de lentes señala que algunos aspectos que están agravando el deterioro de los ojos entre la población son las pantallas de los teléfonos inteligentes y de las computadoras, las luces Led y el hecho de que cada vez estamos menos tiempo al aire libre y más a una misma distancia de nuestras pantallas.

En 2015, se invirtieron 37 millones de dólares en esta problemática a nivel mundial, se menciona en “Eyeglasses for Global Development: Bridging the Visual Divide”. Esta cantidad representa solo 2 centavos por persona afectada. “Esa cantidad es menos de 1% de los recursos asigandos para abordar otros problemas globales de salud que aquejan a la humanidad”.

El informe del WEF enlista una serie de aspectos que llevan a que no se incremente la demanda de lentes por parte de las personas afectadas:

  • Falta de conciencia sobre los problemas de visión
  • Percepciones erróneas y estigmas basados en la cultura
  • La propuesta de valor no se transmite adecuadamente a los consumidores
  • Falta de apoyo a los programas escolares de salud
  • Pocas facilidades para exámenes de la vista a niños

Brien Holden Vision Institute estima que el costo de resolver el problema requeriría de una inversión única de 28,000 mdd. Octubre es el mes de la visión, pero pocas personas se detienen a analizar la problemática que las deficiencias visuales generan en el mundo.

 

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