Por Dan Alexander

Durante los últimos tres años, la demanda multimillonaria ha estado avanzando sigilosamente a través del sistema judicial del estado de Nueva York, enfrentando a un gerente de capital privado llamado David Storper contra su exjefe: el secretario de comercio Wilbur Ross. El par trabajó codo a codo durante más de una década, finalmente en la firma, WL Ross & Co., donde, Storper más tarde alegó que, Ross robó sus intereses en un fondo de capital privado, los transfirió a sí mismo y luego trató de encubrirlo con papeleo falso. Hace dos semanas, justo antes del inicio del juicio con 4 mdd en juego, Ross y Storper llegaron a un acuerdo confidencial, cuya existencia no había sido reportada y cuyos términos permanecen en secreto.

Es difícil imaginar la posibilidad de que un hombre como Ross, que según Forbes vale unos 700 millones de dólares, pueda robarle unos pocos millones a uno de sus socios comerciales. A menos que hayas escuchado suficientes historias sobre Ross. Dos ex colegas de WL Ross recuerdan que el secretario de comercio tomó un puñado de paquetes de edulcorante de un restaurante cercano, por lo que no tuvo que salir y comprarse uno solo. Otro dice que los trabajadores en su casa en los Hamptons solían llamar a la oficina, alegando que Ross no les había pagado por su trabajo. Dos personas más dijeron que Ross prometió 1 mdd a una organización benéfica, y luego nunca pagó. Un funcionario de comercio llamó a los cuentos “pequeñas tonterías” y agregó que Ross no le pone edulcorante a su café.

Hay acusaciones más serias. Durante varios meses, al hablar con 21 personas que conocen a Ross, Forbes descubrió un patrón: muchos de los que trabajaron directamente con él afirman que Ross erróneamente desvió o simplemente robó unos cuantos millones por aquí y otros pocos millones por allá, enormes cantidades para la mayoría, pero no necesariamente para el secretario de comercio. Al menos si se ven por separado. Pero dicho todo esto, estas acusaciones -que provocaron demandas, reembolsos y una multa de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC por sus siglas en inglés)- llegaron a más de 120 mdd. Incluso si solo la mitad de las acusaciones son legítimas, el actual secretario de comercio de los Estados Unidos podría figurar entre los mayores estafadores de la historia de los Estados Unidos.

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No es que se vea a sí mismo de esa manera. “La SEC nunca ha iniciado ninguna acción legal contra mí”, dijo Ross en un comunicado, sin mencionar la multa de 2.3 mdd que impuso contra su firma en 2016. El secretario de comercio también dijo que una demanda contra él fue desestimada, sin mencionar que actualmente está pasando por el proceso de apelación. Ross confirmó la resolución de otros dos casos, incluido el reciente contra Storper, pero se negó a ofrecer detalles adicionales.

Aquellos que han hecho negocios con Ross generalmente cuentan una historia consistente, de un hombre obsesionado con el dinero y sin ataduras a los hechos. “Forzará los límites de la verdad y usará cualquier poder que tenga para ganar activos”, dice el financiero de Nueva York Asher Edelman. Uno de los ex colegas de Ross es más directo: “Es un mentiroso patológico”

Wilbur Ross descubrió en algún momento que el dinero, o su aura, se traduce en poder. Forbes ha documentado previamente cómo Ross aparentemente nos mintió durante muchos años, posicionándose, y luego escalando, en nuestra clasificación multimillonaria, incluso mintiendo sobre una aparente transferencia multimillonaria a familiares para explicar por qué su informe de divulgación financiera mostró menos activos de los que declaró. “Lo que no quiero”, dijo Ross, “es que la gente piense repentinamente que he perdido mucho dinero cuando no es cierto”.

Esa trama ahora parece patética. Pero su condición de multimillonario no fue ignorada por otra persona obsesionada con su patrimonio neto. Donald Trump calificó a Ross como “el genio legendario de Wall Street” y lo nombró parte de su gabinete. “En estos puestos particulares”, explicó Trump a una multitud de seguidores, “simplemente no quiero a una persona pobre”.

Desde el punto de vista de Ross, Trump ofreció la salida perfecta. Los fondos de capital privado del entonces futuro secretario del gabinete tenían un desempeño deficiente -uno encaminado para perder 26% de su valor inicial y otros dos arrojando rendimientos mediocres- y las acusaciones comenzaban a acumularse. Aproximadamente dos meses antes de las elecciones presidenciales de 2016, la SEC anunció que WL Ross estaba pagando una multa y reembolsando 11.9 mdd que supuestamente robó de sus inversionistas, incluidos los intereses. El esquema fue complejo. Al igual que otras firmas de capital privado -incluyendo varias que a regañadientes le pagaron a la SEC- WL Ross derivó gran parte de sus ingresos de honorarios de gestión que cobraba a sus inversionistas. Con fondos de hasta 4,100 mdd, tan solo los honorarios de administración del 1.5% podrían generar más de 60 mdd al año para la firma de Ross (sí, dinero serio).

Pero WL Ross prometió que les daría a sus inversionistas algo así como un reembolso. Por ejemplo, cuando Ross y sus colegas obtuvieron ciertas tarifas por trabajar en acuerdos, se suponía que debían devolver al menos el 50% de ese dinero a los inversionistas. Pero, de acuerdo con los investigadores de la SEC, la empresa devolvía menos de lo que sugería y se embolsaba la diferencia, lo que llevó a los federales a concluir que la firma Ross violó las leyes que prohíben defraudar y engañar a los clientes. WL Ross pagó lo acordado, pero nunca admitió la culpa.

Según los federales, WL Ross cobró algunas de esas tarifas inapropiadas en los años previos a que el secretario de comercio vendiera su empresa a Invesco por 100 mdd por adelantado y la posibilidad de otros 275 mdd a futuro. Eso significaba que cuando Ross cobrara, presumiblemente lo haría por un valor mayor a lo que se merecía. En una declaración, Ross sugirió que Invesco nunca recuperó parte de ese dinero. “Los términos de la venta de mi negocio en 2006 se mantienen sin cambios”, dijo. Invesco se negó a comentar.

La historia no termina ahí. Según cinco antiguos empleados e inversionistas de WL Ross, la empresa también estaba cobrando a sus inversionistas por el dinero que había perdido. Así es como funcionó: si una inversión de WL Ross de, digamos, 100 mdd, disminuía drásticamente en los últimos años, se suponía que la empresa debía cobrar honorarios de gestión sobre el valor real de la inversión, no el punto de inicio de 100 mdd. Sin embargo, se alega que WL Ross continuó cobrando tarifas por el monto invertido, tomando más de lo que merecía. Supuestamente, WL Ross incluso cobraba comisiones por una inversión que esencialmente no valía nada. Cuando se le preguntó acerca de la discrepancia, Wilbur Ross inicialmente insistió en que su empresa estaba calculando las tarifas correctamente, según alguien familiarizado con esas discusiones. “Existen todo tipo de problemas de tarifas”, dice un inversionista, “pero ésto fue lo más atroz que he visto”.

Supuestamente Ross también robó dinero al trabajar con las juntas directivas de las empresas de la cartera de su firma. Una vez más, la regla era que una porción de las tarifas que los empleados de WL Ross recibían por sus servicios en dichas juntas supuestamente debía devolverse a los inversionistas como reembolso. En cambio, la firma de Ross no devolvió lo suficiente, según ex colegas. Ross “era como un niño en una tienda de dulces”, dice uno de sus ex empleados. “Él robaba”.

Ross ahora intenta distanciarse de los problemas de honorarios por gestión. “Ninguna agencia reguladora ha afirmado tales cargos o cualquier otro cargo en mi contra y no hay base para tales acusaciones”, dijo en un comunicado.

Sin embargo, ocho ex empleados e inversionistas dijeron que Ross sabía de los problemas. Y los ex empleados de WL Ross agregan que los costos fueron mucho mayores a los 14.2 mdd que anunció la SEC. Un informe anual de Invesco en 2015 , la compañía matriz de WL Ross, reveló que la firma había pagado otros 43 mdd en los últimos dos años en reembolsos y gastos regulatorios relacionados con su negocio de capital privado. El secretario Ross ha evitado en gran medida el escrutinio de esos pagos porque el informe no los relaciona explícitamente con su antigua empresa. Sin embargo, cuatro ex empleados que trabajaron allí le dijeron a Forbes que los 43 mdd estaban conectados a WL Ross.

Con los reclamos de los inversionistas, Ross ahora se enfrenta a una serie de denuncias de sus antiguos colegas, que dicen que les robó dinero también. Tales acusaciones no son nada nuevo para Ross. En 2005, el ex vicepresidente de WL Ross, Peter Lusk, demandó al futuro secretario de comercio por 20 mdd, en última instancia alegando que había intentado quitarle sus intereses. Los ejecutivos llegaron un acuerdo en 2007 que, según un ex empleados de WL Ross, costó aproximadamente 10 mdd. Al pedirle que comentara al respecto, Ross respondió: “El caso Lusk terminó con requisitos de confidencialidad mutua”.

Hace tres años, Storper comenzó lo que se convirtió en una demanda de 4 mdd contra su exempleador, WL Ross, y su exjefe, el secretario de comercio, alegando que Ross le robó sus intereses. Los abogados de Ross admitieron en las presentaciones del tribunal que una de sus empresas tomó los intereses de Storper y reasignó una parte al secretario de comercio. Pero los abogados de Ross también insistieron en que todo eso estaba permitido según los acuerdos internos. “En pocas palabras”, escribieron, “esta demanda es una venganza personal contra el Sr. Ross”. Después de que un juez rechazara los intentos de evitar que el caso fuera llevado a juicio, las dos partes acordaron resolverlo dos días antes de la elección del jurado .

Lo que hace que todo ésto sea más que una típica disputa “él dijo, ella dijo” es la cantidad de quejas similares contra Ross. Un tercer exempleado de WL Ross, Joseph Mullin, presentó una demanda de 3.6 mdd en diciembre de 2016, declarando que WL Ross “saqueó” sus intereses “para el beneficio personal de Wilbur L. Ross Jr. -y trató de ocultar su mala conducta a través de opacas y engañosas declaraciones de impuestos. “Un tribunal del estado de Nueva York desestimó ese caso en febrero por razones técnicas, diciendo que Mullin, que dejó WL Ross en 2007, tardó demasiado en presentarlo. Él ahora está apelando.

Storper y otros dos ex altos ejecutivos de WL Ross entablaron otra demanda contra el secretario de comercio en noviembre, alegando que él y su empresa cobraron al menos 48 mdd en honorarios indebidos,para luego embolsarse el dinero. Fue un sifón lento en lugar de un ataque de una sola vez, de acuerdo con la demanda. Las firmas de capital privado generalmente cobran tarifas de administración, cargos del 1.5%, solo a sus clientes externos. Pero la demanda alega que Ross y su empresa también cobraban a ejecutivos actuales y anteriores de la compañía. Es como si el dueño de un restaurante le dijera a sus empleados que pueden comer de forma gratuita y luego se los descuente de su pago. En una declaración a Forbes, Ross dijo que la demanda “no tiene mérito”.En febrero solicitó que desestimaran el caso, pero la demanda permanece activa.

Un vistazo a las versiones antiguas del sitio web de WL Ross revela la magnitud de la confusión. De los siete principales líderes de la empresa que figuran en el sitio web de 2006, ninguno de ellos tiene las mismas funciones hoy en día. Ross ahora dirige el departamento de comercio, Wendy Teramoto es su jefa de personal y Stephen Toy es el nuevo codirector de WL Ross. Mientras tanto, la mayoría, compuesta por Storper, Mullin, David Wax y Pamela Wilson, están librando batallas legales contra su ex jefe, Wilbur Ross.

En un gabinete presidencial plagado de problemas éticos, puede ser fácil olvidarse de Wilbur Ross. La mayor parte de la atención tiende a centrarse en abusos obvios, como la cabina insonorizada de 43,000 dólares que Scott Pruitt compró para su oficina, o los 341,000 dólares que Tom Price gastó en viajes en avión. Pero aunque las payasadas de Ross son más complicadas, éstas implican mucho más dinero.

El 1 de noviembre de 2017, Ross firmó un documento juramentado que certificaba que se había despojado de todos los activos a los que había prometido renunciar. Eso no fue verdad. De hecho, el secretario de comercio todavía tenía entre 10 y 50 millones de dólares en acciones en la empresa matriz de WL Ross, Invesco. Ross vendió sus acciones un mes después, depositando al menos 1.2 mdd más de lo que tendría si hubiera vendido en mayo, cuando inicialmente prometió desinvertir. Al afirmar falsamente que se había desecho de las acciones antes, Ross también se pone en peligro legal, ya que es un delito mentir a los funcionarios federales. Los representantes de Ross afirmaron que el secretario de comercio, un sofisticado inversionista, no mintió, sino que no se dio cuenta de que era dueño de dichas acciones.

Ross también dijo que no sabía que tenía una participación de 73,000 dólares en una compañía llamada Air Lease, que finalmente vendió en junio, más de un año después de haber prometido que lo haría. Y admitió que realizó una venta corta de las acciones de Sun Bancorp, diciendo que esperaba cancelar una acción que erróneamente pensó que poseía. “Para cualquier jefe de cualquier empresa de capital privado que conozco, incluyendo a Rubin [David de Carlyle] o Schwarzman [Stephen de Blackstone], estos tipos saben lo que tienen. Es su negocio entero. Es toda su vida “, dice un inversionista en los fondos de WL Ross, quien califica de “ridícula” la explicación del secretario de comercio.

Un alto funcionario de la Oficina Federal de Ética Gubernamental recriminó a Ross en una carta el mes pasado, diciendo que su incapacidad para desinvertir había corroído la confianza pública. Según la carta, otro funcionario de ética buscó los calendarios de Ross para ver si el secretario de comercio infringía la ley al tomar medidas para beneficiar sus posesiones personales, sin encontrar evidencia de que lo hubiera hecho. Un día después, sin embargo, Forbes reveló que Ross había cenado previamente, en la Casa Blanca, con el CEO de un negocio en el que el secretario de comercio secretamente tenía acciones. Después del informe, el senador John Thune, un republicano de Dakota del Sur, le pidió al inspector general del Departamento de Comercio que echara un segundo vistazo.

Thune no es el único senador que hace ruido sobre las finanzas de Ross. En junio, dos senadores y un congresista pidieron a la SEC que iniciara una investigación de información privilegiada de Ross, basada en las revelaciones de que Ross hizo una venta corta de al menos 100,000 dólares en acciones de Navigator Holdings, poco después de que le informaran acerca del próximo aviso público sobre su conexión a la compañía. El minúsculo detalle-la transacción aparentemente reforzó la billetera de Ross de 3,000 dólares a 10,000 dólares- hace que el error sea mucho más irritante.

Catorce congresistas demócratas también han pedido al inspector general que investigue los posibles conflictos de intereses de Ross. Después de asegurar a los senadores durante su audiencia de confirmación que sería muy cauteloso en asuntos éticos, Ross pasó la mayor parte de su primer año en el cargo como socio comercial del gobierno chino, mientras negociaba las relaciones comerciales entre EU y China. También esperó para deshacerse de una participación en un banco chipriota relacionado con la investigación de Robert Mueller. Y se tomó meses para desprenderse de acciones en un fabricante extranjero de piezas de automóviles cuya industria está investigando.

El tema central en todos los asuntos legales de Ross es su propia credibilidad. “Mentir en un formulario de divulgación de ética, a los comités del Congreso y del Senado, e informar falsamente sobre el cumplimiento de un plan de ética, no es ‘común’ ni es parte del audaz mundo de la política”, David Storper, la antigua mano derecha de Ross, argumentó en una presentación judicial. “Son solo mentiras”. Agrega otro colega lejano: “Este es un servidor público que no puede decir la verdad”.

 

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