Por Ivan Pérez

El 24 de agosto de 2004 fue un buen día para el polaco Mar­cin Jędrusiński. Es blanco como la leche, jamás ha tenido el cabello largo, es militar y siempre va de casquete corto. Aque­lla mañana en Atenas salió desde el carril uno en la cuarta eliminatoria de los 200 metros planos. Sonó el disparo y salió disparado; así seguiría hasta llegar a la meta: 20.63 segundos y su billete a los cuartos de final de los Juegos Olímpicos estaba garantizado. Detrás de él llegarían el alemán Tobias Unger, el camerunés Joseph Batangdon y el húngaro Géza Pauer. Hasta ahí fue el límite para avanzar a la siguiente ronda.

Más tarde, ese mismo día, Jędrusiński terminaría en tercer sitio y se agarró con las uñas para estar en las semifinales. El calor era asfixiante en el lugar. En verano, los griegos viven con temperaturas que superan los 30 grados Celsius con facilidad. Al día siguiente, Marcin no dio para más. Fue sexto en la primera semifinal y nadie habló más de él… ¿Acaso alguien que no fuera de Polonia pensaba que estaría en la final?

Sus mejores logros llegarían años después: fue plata en los europeos de Gotemburgo en 2006 en el relevo de 4×100 y su mejor tiempo en los 200 metros fue en Osaka en 2007, cuando finalizó con 20.31 segundos.

Este corredor polaco –quien no tiene ni siquiera uno de los mejores 100 tiempos de la historia en los 200 metros– podrá contar entre sus anécdotas de vida que aquella mañana del 24 de agosto en los Juegos Olímpicos de Atenas fue más rápido que el más rápido de todos los tiempos. Vale la pena presumir. En el cuarto heat del día llegó antes que todos, incluso que Usain Bolt, que un año antes había despuntado en el mundo por tener el récord mundial juvenil en la prueba con 20.40 segundos.

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Usain contra Bolt

“Usain tiene el talento que hace que las cosas sucedan”, señala Nugent Walker, su agente y amigo personal. La relación entre ellos supera los 15 años, y si alguien le conoce mejor –además de su familia– es él.

Pero aquel verano en Atenas, Usain no hizo que sucediera y quedó descartado a las prime­ras de cambio. Las lesiones no le permitieron brillar y el mundo lo ignoró. Qué equivocados estábamos todos.

“Me sorprendió que un chico adolescente bailara arriba de la tarima, sin pena, con desparpajo y una confianza terrible”, recuerda Rick Simms, director de PACE Sports Management, sobre sus primeros contactos personales con Usain. La compañía ha logrado que 9.58 segundos o menos de 20 basten para que las marcas decidan apostar contratos de publicidad que superan el doble dígito en millones de dólares.

La empresa que trabaja con el velocista caribeño se ha posiciona­do en el mercado mundial. Además de Bolt –que ya es decir– PACE tiene a otras figuras del atletismo mundial como el británico Mo Farah, el mejor mediofondista del planeta en la actualidad. En total, la cartera de atletas que maneja son 50 y de países como Jamaica, Kenia, Inglaterra, Estados Unidos y Ugan­da. El año pasado, las ganancias de la compañía fueron de 1 mdd, descontando gastos e inversiones.

Para cuando terminen los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, los ingresos de Bolt en su carrera pro­fesional serán de aproximadamente 87 mdd y para antes de 2020 supe­rarán los 100 mdd, de acuerdo con datos proporcionados por Mxsports y Sport Business.

“Usain ama a la competencia”, asegura Walker. Es verdad, siendo sinceros, ahora compite contra él mismo:

9.58 segundos, récord del mundo en 100 metros.

19.19 segundos, récord del mundo en 200 metros.

Si Carl Lewis es el hijo del viento… Bolt es el viento.

usain_bolt

Yahya Al Gahes es de Arabia Saudita. Para cuando Usain ganó y batió el récord de los 200 metros en la categoría juvenil, el velocista asiático se confirmó como el más veloz entre los más jóvenes. En el Mundial de Canadá de 2003, el saudiárabe corrió los 100 metros en 10.28 segundos. Luego, los registros de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) únicamente lo tienen con marcas hasta el 2007. No dio para más y Bolt llegó años después para ser el mejor de la his­toria. ¿A cuántas promesas consumió el tiempo? Quizás a muchas, pero al menos a Usain no.

El 2009 fue su mejor año. En Berlín durante los Mundiales de Atletismo ‘voló’ en los 100 y 200 metros y consiguió no sólo el pri­mer lugar sino que también batió los récords del mundo.

Y PACE sabe rentabilizar la capacidad de su cliente. La agencia que lleva los negocios del velocista jamaiquino llegó en 2003 por una recomendación de la marca Puma (que lo ha acompañado desde sus inicios como profesional). Ahora Bolt tiene detrás a 15 empresas.

¿Por qué quieren estar con él? No sólo pasa por el tema deportivo, sino su personalidad. De acuer­do con la agencia Repucom, por ejemplo, en México es la “persona­lidad deportiva internacional más reconocida”, según una encuesta que realizó hace un par de años. Además, su sitio web tiene el mayor número de visitas de Estados Unidos –según la empresa Alexa. com– y le siguen 23.6 millones de personas en sus redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram). Si fuera un país, tiene más pobladores que 189 naciones y territorios del planeta. Se volvió un producto de consumo internacional.

Pero más allá de lo que ocurre en el tartán, el jamaiquino tam­bién se lo debe a Ricky Simms, el hombre que le lleva sus negocios y marketing. Nació en Irlanda, en el condado de Milford, un lugar que no supera las 2,000 personas. Se convirtió en uno de los 20 agentes deportivos con más influencia en el mundo, tiene un posgrado en la Universidad Ulster en educa­ción física y recuerda con mucho cariño a las niñas de 14 años de su equipo de hockey sobre pasto que él entrenaba.

“Un día, cuando era más joven, y caminábamos juntos, me daba cuenta de que sus pasos (de Bolt) eran el doble de los míos, me quedé sorprendido.” Ricky logró que Puma –en el caso de que Usain acceda a correr hasta el 2017– le otorgue un bono adicional de 10 mdd.

“La marca Puma hacía una fiesta para el equipo de Jamaica, y bueno, ahí lo miré solo bailando reggae, y dije: apenas tiene 17 años y tiene esa confianza”, recuerda Simms. Usain está agradecido con el hombre que lo convirtió en millonario. “Desde el principio me ha tratado con el mismo respeto y nada ha cambiado de eso; creo que ása es la razón más importante del porqué sigo con él”, comentó Usain Bolt hace unos años en Nueva York previo a una carrera.

El acuerdo más reciente que logró PACE para Bolt fue en enero de este año, cuando la empresa de telecomunicaciones australiana Optus lo designó como su embaja­dor. En Río de Janeiro se espera que el jamaicano gane los 100 y 200 me­tros y logre el tricampeonato. Nadie lo ha realizado en la historia.

Ricky está con Bolt siempre que lo requiere: desde un médico, algu­na necesidad de logística, ropa, co­mida, todo. El hombre más rápido de la historia vive entre algodones.

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Los secretos de bolt

Un estudio del ingeniero Adrian Bejan en 2010, de la Universidad de Duke, analizó por qué los atletas de raza negra son mejores y más aptos para las carreras de velocidad.

“Los negros tienden a tener más miembros con menor circun­ferencia, lo que significa que sus centros de gravedad son mayores en comparación con los blancos de la misma altura, son un 1.5% más rápidos que los blancos.”

Nugent Walker, el agente de Bolt, asegura que la genética del corredor le permite estar por arriba de los demás. “Nuestra labor como equipo es tener a Usain en las mejores condicio­nes atléticas, él hace el resto.” El atleta contemporáneo más mediático tiene detrás a seis personas que están atentas a todo lo que necesita.

Él entrena en Kingston, en su país, y uno de sus entrenamien­tos es correr en una alberca donde el agua le cubre hasta arriba de la cintura. “Me da potencia”, reco­noció Bolt en un documental que le realizaron. También dice que su entrenador Glen Mills (quien lo prepara desde 2004) lo “obliga a comer brócoli, aunque no le encante”. Nada de aparatos os­tentosos o lugares con grandes tecnologías, la naturaleza lo ha hecho invencible y algunos cuantos aparatos le ayudan en su preparación, pero nada fuera de lo normal.

Además, su dieta no tiene nada de espectacular. Casi todas las mañanas desayuna un sandwich de huevo, su lunch es carne en conser­va y cena pollo asado o albóndigas, y además tiene que estar comiendo mango, manzanas y piña todo el día.

El año pasado, Bolt ingresó 21 mdd, de acuerdo con cifras de For­bes, y este 2016, debido a los Juegos Olímpicos, la cifra puede superar los 30 mdd. Ricky, con PACE Sports Managment, le aseguró además, en el otoño de 2013, que después de su retiro tendrá un salario anual de 4 mdd por ser embajador de Puma. De su primer contrato en 2003 hasta ahora, la compañía deportiva alemana ha incrementado 3.3 ve­ces el pago anual que destina al deportista.

Bolt es un hombre fiel. Sigue con PACE porque “siempre me han respetado” y con Puma porque “creyeron en mí en los primeros años de mi carrera”. “Me dijo que se va a retirar (Ricky Simms) cuando yo me retire; sé que no será así, que lo hace para hacerme sentir bien”, reconoció Usain.

Los allegados al velocista dicen que además de asegurarle su futuro financiero, Bolt considera a Ricky como un amigo, como parte de su familia. Su agente más directo, Nugen Walker, lo es porque con él creció, pero lo del irlandés se lo ganó con sus acciones.

Walker comenta que están atentos a todo lo que necesite el velocista caribeño. “Decidimos lo que mira o no, porque tampoco es que vea noticias o lea periódicos todos los días, y hay mensajes que no es importante que mire o entre a debates”, dice Nugent.

Este verano, cuando se estén disputando los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, habrán pasado ya 12 años desde aquel heat eliminatorio de Atenas donde el polaco Mar­cin Jędrusiński derrotó a Bolt. El velocista europeo nunca consiguió brillar, y lo más que hizo fue preci­samente llegar hasta las semifinales de 2004 en los 200 metros planos.

De Yahya Al Gahes nada se sabe ya, al menos en términos deporti­vos; desde 2007 la IAAF no presen­ta ningún registro de él pese a que cuatro años antes era el juvenil más rápido del planeta.

A ambos, Bolt les vio la espalda, pero eso ocurrió cuando todavía era un mortal. Años después se convertiría en el hombre más veloz de todos los tiempos. En 2009, expertos en econometría de la Universidad de Tilburg, en Holanda, dirigidos por el profe­sor de estadística John Einmahl, decidieron hacer un estudio sobre cuánto es el menor tiempo que a un ser humano le puede tomar co­rrer los 100 metros. La conclusión fue que 9.51 segundos. Usain está a 0.18 segundos de conseguirlo. Bolt es el viento. Bolt es millonario. Bolt rebasará los 100 mdd.

 

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