Pinche Gringo BBQ nació en un terreno baldío cuando Roberto, artista mexicano que quería poner un food truck único y diferente y Dan Defossey, un geek fanático de la tecnología y amante del barbeque querían traer a Ciudad de México el concepto inspirado en los BBQ’s del sur de Estados Unidos.

El inicio fue difícil, pues tanto Dan como Roberto tuvieron que aprender varias cosas. No sólo tener un concepto exitoso y atractivo y luchar contra la burocracia, sino tener que defender su nombre frente al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Después de esos difíciles primeros años, y con dos sucursales del Pinche Gringo, el par hornea sus nuevos planes de crecimiento.

“El futuro es muy brillante, tenemos muchas ideas para hacer crecer Pinche Gringo. Tenemos planes para abrir un restaurante de lujo con comida más prime, más gourmet, pero con un ambiente casual”, destacó Dan Defossey en entrevista con Forbes México.

Una búsqueda de Defossey y su equipo es concentrar y mejorar la calidad de la carne. Actualmente, Pinche Gringo cuenta con dos locales (el original se encuentra en la colonia Narvarte y el otro en Polanco) y le da empleo a más de 100 personas.

La lucha por el nombre

En un principio, los fundadores tenían otro nombre para llamar a su concepto de BBQ, pero a Dan le quedó en la mente el que siempre le decían: “¡Hey, pinche gringo!”

“Entonces le dije a Roberto: ‘Hey, ¿por qué no (le ponemos) Pinche Gringo a modo de broma?’ Además, la historia de relación entre los mexicanos y los gringos ha sido siempre muy pinche”, valora, medio en serio y medio en broma, Defossey.

Cuando comenzaron su aventura culinaria, encontraron que el artículo 4 de la Ley de Propiedad Industrial (LPI) prohíbe el registro de las marcas cuyos contenidos o forma sean contrarios a la moral y buenas costumbres de la sociedad.

Por ello, para defender la marca Pinche Gringo, se libró una lucha durante cinco años en tribunales para que los creadores pudieran conservar el nombre, ya que el IMPI invocó el artículo de la LPI para prohibir el registro de la marca. Dan y Roberto pusieron sobre la mesa dos factores:

1) El contexto del registro es en la industria restaurantera y una acepción de “pinche” en el diccionario de la Real Academia Española es: ayudante de cocinero.

2) Pinche es una expresión de fraternidad, cercanía, camaradería y hermandad, un concepto alineado a la filosofía de Dan Defossey de tender puentes entre Estados Unidos y la audiencia mexicana para que vivan la experiencia de la cultura pop (comida, bebida, entretenimiento inclusivo, comedia…) norteamericana en su más pura esencia.

“Desde el punto de vista gastronómico la palabra pinche hace referencia a un cocinero, por lo que estamos hablando de una marca que tiene que ver con la prestación de servicio de alimentos”, dijo Alejandro Luna de Olivares, abogado de la marca.

A través de pruebas y argumentos, el equipo de Pinche Gringo logró convencer al IMPI de que la marca no pretendía ser inmoral.

“Es decir no atenta contra la moral y las buenas costumbre”, destacó Luna de Olivares.

Así, los chilangos no sólo tenemos dos opciones de Pinche Gringo para degustar la BBQ al estilo de Dan y Roberto, sino que vendrá su opción un poco, fifí.

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