La industria mexicana no ha salido de la mediocridad a casi dos años de iniciada la presente administración, y la inflación será uno de los costos de haber intentado detener la caída económica a través de políticas claramente expansivas.

 

 

A pesar de la aparente mejoría en el crecimiento industrial anual reportado por el Inegi para septiembre, la industria mexicana todavía continúa débil y trastabillando mes a mes, como lo demuestran las cifras desestacionalizadas.

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La producción industrial todavía no muestra una clara tendencia de recuperación, primero porque los sectores continúan reportando crecimientos mensuales todavía débiles, y segundo porque las señales son inciertas con un mes positivo y el siguiente negativo.

Así, el crecimiento anual de 3% reportado en septiembre, después de un avance de 1.1% en agosto y contracción de 1.5% en el mismo mes del año pasado, puede echar a volar las campanas e incluso interpretarse como una recuperación industrial. Sin embargo, al analizar las cifras mensuales desestacionalizadas vemos que la industria no sólo no avanzó, sino que incluso cayó ligeramente un 0.1% con respecto a agosto.

Al interior, todos los sectores reportaron menores crecimientos mensuales con algunos incluso retrocediendo. La única excepción sigue siendo la manufactura, que continúa beneficiándose de la recuperación del mercado estadounidense. Incluso, la construcción volvió a dar señales inciertas al caer 0.05% en el mes, mientras la generación de electricidad y agua avanzó a una tasa mensual menor.

En el tercer trimestre la producción industrial avanzó a menor ritmo, al crecer sólo 0.19% con respecto al segundo trimestre, cuando reportó crecimiento de 0.70%. Con esto, el crecimiento de la actividad productiva general habría avanzado a una tasa desestacionalizada de sólo 0.4% en el tercer trimestre, después de un 1% en el segundo trimestre, confirmando con esto que la economía mexicana, lejos de haber avanzado, se desaceleró en el tercer trimestre.

Desafortunadamente, la industria mexicana todavía no ha salido de la mediocridad a casi dos años de haber avanzado la presente administración y a pesar de toda la artillería fiscal y monetaria puesta en marcha para levantar a la economía de su postración de inicios de sexenio.

Además, la debilidad económica se ha combinado ya con una persistente inflación al alza, que da señales de tener raíces monetarias. Así, la inflación será uno de los costos de haber intentado detener la caída económica a través de políticas claramente expansivas.

La economía mexicana parece encaminarse más a un crecimiento de cuando mucho 2% en el todo el año, lejos del 2.7% estimado por las autoridades.

 

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