La percepción de seguridad de los ciudadanos debe ser un factor monitoreado continuamente para que las políticas públicas contra la inseguridad recojan todas y cada una de sus inquietudes en este tema.

 

Para nadie es desconocido que la seguridad de los ciudadanos y el crecimiento económico de las ciudades donde habitan y por consiguiente de un país van siempre de la mano. Una comunidad donde el crimen organizado ha penetrado tiene efectos negativos inmediatos como, entre otros, la falta de credibilidad de los pobladores en sus autoridades así como ausencia de inversión tanto local como extranjera, turismo y  generación de fuentes de empleo.

En algunas regiones de México los ciudadanos se han armado y constituido en grupos denominados autodefensas para protegerse de la delincuencia argumentando, entre otros temas, falta de capacidad de las autoridades legítimas para realizar esa función de seguridad, como ejemplo reciente tenemos la ciudad de Apatzingán en el Estado mexicano de Michoacán que ha sido el escenario de enfrentamientos entre dichas autodefensas y sus opositores entre los que se encuentran los propios grupos delictivos generándose muertes y disturbios como la quema de autobuses, comercios y oficinas. A raíz de lo anterior fuerzas federales tuvieron que tomar  de la seguridad en dicha ciudad.

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¿Puede lo anterior ser percibido tanto en México como en el exterior de una forma negativa pudiendo afectar de forma importante la percepción de nuestro país como destino de inversión o turístico? La respuesta es afirmativa, el grado de afectación es difícil determinarlo, lo importante en este momento es analizar e impulsar las estrategias que se están adoptando para solucionar o mitigar el problema.

Durante la semana pasada se llevó a cabo un encuentro desde mi punto de vista productivo entre el Secretario de Gobernación de México (SG) y miembros del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) encabezado por su presidente, de dicho encuentro surgieron interesantes planteamientos como lo mencionado en el boletín de la SG en el sentido que: “El país avanza en la consecución de los acuerdos necesarios que lo lleven a una verdadera transformación que otorgue a los ciudadanos paz, bienestar y prosperidad…”

De acuerdo a fuentes de prensa el presidente del CCC manifestó en dicha reunión, entre otros aspectos, que los grupos de autodefensa están fuera del marco de la ley, que no es lo deseable pero entiende que hay situaciones legítimas en las que la gente se tiene que defender, aunque lo óptimo es que estén todos dentro del marco de la ley.

Una noticia que va a tener un efecto muy positivo en el tema de percepción de seguridad en México es el anuncio que se hará por parte del Gobierno de México durante la presente semana de la: “Estrategia Nacional Contra el Secuestro”, delito sin duda sobre el que es urgente trabajar en su prevención, combate y castigo.

De acuerdo al Centro de Investigación para el Desarrollo, A. C (CIDAC) de México, en su índice Delictivo 2012 menciona que: “Es el secuestro, y no el homicidio, el delito que más impacta en la percepción de inseguridad…La percepción de inseguridad ha provocado un cambio drástico en el actuar cotidiano de personas y empresas. Sin embargo, no todos los delitos logran modificar nuestra conducta, es decir, un robo de celular no es igual de grave que un secuestro y no impacta en la misma medida en nuestra percepción de inseguridad. Reconocer esta diferencia hace posible tener una herramienta que permite a las procuradurías saber cómo se compone el fenómeno delictivo en su entidad y cuáles son las principales preocupaciones de la ciudadanía. De esta forma es posible focalizar recursos para combatir los delitos que más vulneran a la ciudadanía”.

La semana pasada durante el marco de la XXIV Reunión de Embajadores y Cónsules de México, en su discurso el Presidente Enrique Peña Nieto hizo mención a su, desde mi punto de vista muy acertada, política de Estado por la seguridad y la justicia de los mexicanos que está basada, entre otras acciones, “…en una mayor coordinación real entre los distintos órdenes de Gobierno; una transformación institucional para cambiar aquello que ya no resulta funcional ante, no sólo el escenario que hoy México tiene en cuanto a la aplicación de la justicia, en cuanto a procuración de justicia, sino también en cuanto a la forma en que estamos enfrentando la violencia y el crimen organizado…”

La percepción de seguridad de los ciudadanos debe ser un factor monitoreado de forma continua por las autoridades para que sus políticas públicas diseñadas contra la inseguridad recojan todas y cada una de las inquietudes ciudadanas en este tema. Bien lo dijo Benjamin Franklin: “Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”. ¿Se siente seguro estimado lector?

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