Por Paula Veliz*

Es común que las empresas tengan áreas designadas para fumadores, que usualmente cuentan con terrazas y espacios abiertos, incluso con muebles o sombrillas. En contraste, la mujer que amamanta a su bebé enfrenta una serie de retos al volver al trabajo, entre ellos falta de apoyo, discriminación, carencia de espacios accesibles, higiénicos y privados para realizar la extracción y almacenamiento de la leche humana, así como la falta de políticas empresariales para promoverla. Lo anterior se debe en parte a que algunas empresas aún no integran el fomento, protección y apoyo a la lactancia materna como parte de su estrategia de desarrollo laboral por lo que un gran número de mujeres, que desea continuar dando leche a su bebé cuando regresa a trabajar, termina extrayéndose la leche en el baño o en lugares no aptos para hacerlo.

En los últimos tres años el índice de lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida de los bebés se duplicó en México, según datos de la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) 2015. La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida en el país era de 14.4%, (ENSANUT 2012) mientras que para 2015 había aumentado a 30.8% (ENIM 2015). Sin embargo, México sigue entre los países con índices más bajos de América Latina y aún hay retos importantes que enfrentar para que se cumpla con el derecho a una alimentación adecuada para que cada niña y niño reciba lactancia exclusiva hasta el sexto mes de vida.

Apoyar la lactancia materna es un tema de salud nacional. Los bebés que se alimentan con leche materna tienen seis veces más probabilidades de sobrevivir; gozarán de mejor salud porque previene infecciones gastrointestinales y respiratorias. También ayuda a prevenir obesidad, diabetes, leucemia, alergias y enfermedades crónicas no transmisibles. Además, la lactancia materna fortalece el vínculo afectivo entre la madre y el bebé, quien desarrolla mayor seguridad, autoestima y un adecuado desarrollo cognitivo.

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Los beneficios de amamantar no solo llegan a niños y niñas sino también a las mujeres, porque favorece que las madres se recuperen más rápido después del parto, tengan menos riesgos de hemorragias y de depresión post parto, regresen al peso original en menor tiempo, reduce las probabilidades de enfermedades como diabetes tipo II, osteoporosis, cáncer, hipertensión y problemas cardiacos. El consumo de la leche materna también apoya al presupuesto familiar porque es gratuita y ayuda substancialmente a reducir gastos en cuidados médicos y alimentos. A pesar de todo esto, sólo 1 de cada 10 mujeres que trabajan amamantan a sus bebés, el resto les dan fórmulas artificiales (sucedáneos) (ENSANUT 2012).

Además de todos los beneficios mencionados, la lactancia materna en el trabajo es una actividad rentable para las empresas. Según un estudio realizado en el 2010 por la Organización Internacional del Trabajo, puede llegar a tener un retorno de tres por cada peso invertido. También tiene un impacto positivo en la productividad, porque reduce hasta en un 35% las incidencias de salud de los niños y niñas en el primer año, y reduce el ausentismo de las madres y padres entre un 30% y un 70%. Otros beneficios son la disminución en la rotación del personal y la retención de talento, así como una mejor satisfacción por parte de las mujeres trabajadoras y del personal en general, una mayor lealtad y desempeño, y la construcción de un capital social en beneficio de la reputación empresarial.

En el 2016, el IMSS y UNICEF lanzaron la Guía Práctica de Lactancia Materna en el Lugar de Trabajo, con el objetivo de apoyar a las empresas para que las madres que trabajan puedan seguir dando leche materna a sus hijos e hijas tras su reincorporación laboral. En el 2018 UNICEF, junto con la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, la Secretaría de Salud y el IMSS, lanzará la Guía Fomento de una Cultura de Lactancia: Instalación y Funcionamiento de Salas de Lactancia, con el objetivo de apoyar a los empleadores en la creación de entornos laborales que permitan combinar la lactancia y el trabajo de una forma práctica y satisfactoria, a través de tres apartados esenciales:

  1. La importancia de promover y proteger una cultura de lactancia.
  2. Instalación y funcionamiento de una sala de lactancia.
  3. Uso de la sala de lactancia.

La lactancia materna es un derecho fundamental para el desarrollo de las naciones. En noviembre del 2016 la oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas instó a los países a hacer más para apoyar y proteger la lactancia materna como un asunto de derechos humanos. La nutrición y la lactancia materna se relaciona con prioridades establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sustentable como eliminar la pobreza, poner fin a las muertes infantiles prevenibles, responder a las crisis humanitarias y fomentar la resiliencia.

Impulsar la lactancia materna en el trabajo trae beneficios importantes para los empleados, la empresa, la sociedad y sobre todo para niños y niñas. Los beneficios que se consiguen a corto y mediano plazo, además de los impactos positivos dentro y fuera de la empresa, hace de ésta una sólida estrategia empresarial.

*Especialista en salud y nutrición en UNICEF. Ha sido consultora para organismos internacionales e impulsora de salud y nutrición en América Latina.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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