El año que termina mantuvo ocupados a los medios de comunicación prácticamente desde que dio inicio y hasta los últimos días.

 

Hechos violentos, escandalosos y políticos —no necesariamente derivados unos de los otros— así como los efectos de fenómenos naturales en el país, ocuparon muchos de los espacios informativos en medios impresos, electrónicos y en línea. Se invirtió mucha tinta y minutos de radio y televisión reportando la explosión en el edificio de Pemex, la detención de Elba Esther Gordillo, las manifestaciones, toma y evacuación de la CNTE de la plancha del Zócalo, las varias reformas propuestas por el Presidente de la República, la detención del ex gobernador tabasqueño Andrés Granier, la violencia en Michoacán o las inundaciones en Guerrero, y a nivel internacional la renuncia del Papa Benedicto XVI, la designación sorpresiva del primer Papa latinoamericano, el trenazo en Galicia y las muertes de Chávez y Mandela.

Las redes sociales también estuvieron muy activas, especialmente con denuncias públicas y exhibiendo la prepotencia y excentricidades de algunas jóvenes y señoras relacionadas con la vida pública. Así, conocimos de #LadyProfeco, #LadySenadora, #LadyDubai, del inspector del Municipio de Centro, en Tabasco, que obligó a un niño indígena a tirar los dulces que ofrece y le decomisa cigarros argumentando que los vende un menor, del secuestro del Colombiano Jairo Guzmán, de las negligencias médicas de varios hospitales, o de los abusos de algunos maestros sobre sus alumnos.

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Toda ella, el tipo de información que hace noticia y llena los espacios.

No obstante, el segundo semestre de 2013 puso en el panorama nacional e internacional otro tipo de noticia que ojalá ocupara más espacios en los medios pues, en lo personal, incrementa mi esperanza en un mejor país. El saber que los niños, sin distinción de niveles sociales, aprovechan las oportunidades que se les presentan, me habla de un futuro más promisorio para México, en tanto no sean influenciados,  viciados o explotados por los dueños de los poderes económicos, políticos y sociales.

Por ello quiero cerrar el año recordando a Paloma Noyola, los pequeños basquetbolistas de la comunidad triqui del estado de Oaxaca y Daniela Liebman.

• Paloma, estudiante de secundaria en la ciudad de Matamoros, tiene promedio de diez, es la alumna más destacada en su clase de matemáticas y la revista Wired publicó su historia, en su edición de noviembre, en un artículo de portada, considerándola como la próxima Steve Jobs. Una niña que vive en una de las zonas más pobres de la ciudad y que diariamente se levanta a las 5:00 horas para llegar a la Secundaria en donde estudia, situada a 18 kilómetros de distancia. Su profesor de la primaria, Sergio Juárez Correa, usó técnicas de primer mundo en matemáticas con sus alumnos de sexto grado, lo que les valió que 10 de ellos alcanzarán el nivel más alto en la prueba Enlace, entre ellos Paloma.

• Un día de octubre, los noticiarios televisivos nos presentaron a un grupo de pequeños niños de la comunidad trique del estado de Oaxaca, cuya peculiaridad es jugar muy bien al basquetbol, pero sin zapatos. Fueron descubiertos gracias a que ganaron un torneo en Argentina, luego de lo cual ganaron otro en República Dominicana. A principios de diciembre lograron una experiencia única: se presentaron en la Arena Ciudad de México para el evento NBA Cares, en donde el coach Gregg Popovich, de la NBA, conoció su historia y decidió cancelar la práctica de los profesionales para retar a los pequeños mexicanos. Jugadores como Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker aplaudieron el nivel de los chicos, quienes, por cierto, se expresan muy bien ante los medios de comunicación.

• Daniela Liebman, pequeña pianista jalisciense es presentada en primera plana de un diario nacional reportando  a que a sus 11 años debutó en el Carnegie Hall de Nueva York, bajo la dirección de David Bernard y acompañada de la Park Avenue Chamber Symphony, interpretando exitosamente el “Concierto para Piano No. 2”, de Shostakovich. El Director Bernard comentó: “Lo más impresionante de Daniela es que, cuando la escuchas tocar, no se oye a una pianista 11 años, sino a un artista experimentado. El porte, la intensidad, la musicalidad, van mucho más allá delo que cabría esperar de alguien de 11años”. Daniela había participado antes en una clase magistral con el pianista chino Lang Lang en la Ciudad de México.

Seguramente hay en México cientos de niños que también están aprovechando sus capacidades y las oportunidades que se les presentan. Ojalá pronto sean descubiertos por los medios de comunicación, ya que, parafraseando un machacoso anuncio oficial, no se trata de qué país le vamos a dejar a nuestros hijos, sino de qué hijos le vamos a dejar a México, ya que hasta ahora, parece que sólo hemos dejado hijos egoístas.

Que 2014 sea un año de éxitos y muchas noticias positivas.

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