Los bancos con mayor valor de cartera, no necesariamente son los más baratos en términos de costo anual total (CAT) o tasa de interés. Veamos el porqué.

 

 

Por Diego Aarón Del Pilar Miranda

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En días recientes, la Comisión Federal de Competencia (Cofece) entregó el Trabajo de Investigación y Recomendaciones sobre las Condiciones de Competencia en el Sector Financiero y sus Mercados, en el que, en términos generales, señala que si bien en México existen muchos competidores dentro del sistema financiero, éste adolece de una fuerte concentración en pocos participantes. Señala que algunas de las responsabilidades de esta concentración, particularmente refiriéndose al sistema bancario, recaen en barreras para que jugadores ya existentes o nuevos (e.g. altos costos para constituir un banco) puedan atraer más clientes; en la autoridad supervisora que no ha implementado la suficiente regulación para favorecer la competencia, y en que los consumidores no exploran o no cuentan con la educación financiera para identificar nuevas alternativas de crédito que podrían ser más baratas que las de los competidores dominantes.

En parte, lo anterior genera como consecuencia, por ejemplo, que Citigroup ofrezca en su filial de Panamá una tasa de interés promedio del 26.0% para una tarjeta de crédito del tipo clásica, mientras que para un plástico similar en su filial en México (Banamex), dicha tasa es del 32.2%. Que en Chile, Santander y Bancomer ofrezcan una tasa de interés mínima para tarjetas tipo clásicas de 9.6% y 9.8%, respectivamente, mientras que en México la tasa ofrecida más barata es del 19.4% y 18.3%, para cada una, y eso para la versión platino en ambos casos, que es para ingresos mayores que las versiones clásicas. El comparativo con países desarrollados es desventajoso, ya que las tasas de interés para tarjetas de crédito no rebasan, en su mayoría, los dos dígitos.

Más allá de que las autoridades mexicanas y los mismos jugadores del sistema bancario hagan algo para abaratar el costo del crédito, lo que los consumidores podemos hacer es explotar la información que está a nuestro alcance y que proporcionan, entre otros, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Banco de México (Banxico), para comparar tasas y comisiones que ofrecen los cerca de 45 bancos con operaciones en México¹. Para contribuir con esto, a continuación muestro una serie de tablas donde se observa que los bancos con mayor valor de cartera, no necesariamente son los más baratos en términos de costo anual total (CAT) o tasa de interés.

En el caso de las tarjetas de crédito, los tres bancos con la mayor cartera son Bancomer, Banamex y Santander. A pesar de eso, en los tres principales segmentos de tarjetas (clásica, oro y platino), no son los que tienen el menor CAT². En las de tipo clásica³, Santander y Bancomer sí tienen presencia entre las tres tarjetas más baratas, Banamex no. En oro, sólo Santander tiene presencia entre las tres más baratas. En platino, ninguno de los tres bancos más grandes tiene presencia entre las tres más baratas. En sentido opuesto, bancos como Inbursa, u otros más pequeños como Afirme y Banregio, ofrecen un costo de financiamiento menor, pero su penetración es baja.

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En el caso de los créditos hipotecarios sucede algo similar: Bancomer, Santander y Banorte/Ixe son los que tienen la mayor cartera; empero, entre los bancos con la menor tasa de interés para ese tipo de crédito, Bancomer ocupa la séptima posición, Santander la cuarta y Banorte/Ixe la novena.

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De los dos ejemplos anteriores, tarjetas de crédito y vivienda, es visible que los bancos con más clientes y volumen de créditos no son los que mejores condiciones de tasas y comisiones ofrecen, por lo que, en la medida en la que el consumidor migre a otros bancos de menor tamaño pero con mejores precios, presionará a los bancos grandes a reducir el costo de sus créditos. Es decir, no basta que por el lado de la oferta existan muchos competidores, sino que es necesario que por el lado de la demanda el consumidor favorezca la competencia en su propio beneficio.

Por último, hago la precisión de que en este análisis me concentré en el costo del crédito, pero es posible que la preferencia del consumidor por determinado banco esté basada en los esquemas de recompensas tipo puntos por compras (caso tarjetas de crédito) o por la disponibilidad de sucursales y medios de pago, así como el hecho de que el cliente solicite un crédito en el banco donde tiene sus ahorros (caso créditos hipotecarios).

 

¹Bancos autorizados por la CNBV, aunque no todos ofrecen todos los tipos de crédito.

²Recordemos que el CAT, según la definición del Banxico, es una medida estandarizada del costo de financiamiento, expresado en términos porcentuales anuales que, para fines informativos y de comparación, incorpora la totalidad de los costos y gastos inherentes a los créditos que otorgan las instituciones.

³El CAT aquí mostrado es una relación hecha por el Banxico  para las tarjetas de crédito con más plásticos en circulación; sin embargo, existen tarjetas de otros bancos con menor CAT pero que no se muestran al tener poca participación en el mercado.

 

 

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