Las personas a cargo de enfermos tienen dos veces más riesgo de presentar estrés, conflictos familiares… De hecho, su mortalidad se incrementa en 65% y presentan un alto índice de depresión.

 

En este espacio he abordado la enfermedad y la situación de los enfermos quincenalmente, pero nunca he hablado de cómo la enfermedad afecta a la familia del enfermo o de quien lo cuida.

Tal vez te haya ocurrido que cuando te da un gripón o si de niño te fracturaste un tobillo y utilizaste muletas, de verdad quieres que alguien te ayude, te apapache o aunque sea te abra la llave de la regadera para poder bañarte.

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Pero, ¿has pensado qué pasa cuando la enfermedad es un infarto cerebral o un cáncer? ¿Qué hace el enfermo?

Quienes cuidan a los enfermos son comúnmente llamados “cuidadores”, pero casi siempre son personas de la misma familia y no perciben un sueldo. En Estados Unidos, de acuerdo con un reporte de la CDC (Center for Disease Control), hay más de 34 millones de familiares que cuidan a un adulto enfermo o con alguna discapacidad, y más del 50% de estas personas han tenido que reducir sus horas de trabajo o renunciar al mismo.

Cuidar a un enfermo puede resultar un trabajo de tiempo completo, y si no se tienen los conocimientos necesarios, se tienen que adquirir; por ejemplo, limpiar heridas, aplicar medicamentos… todo sobre la marcha. Esto no es fácil, porque encima del estrés que provoca la enfermedad del ser querido, está el estrés y la inseguridad que genera el hacerse cargo.

Hay estudios que evidencian que las personas a cargo de los enfermos tienen dos veces más riesgo de presentar estrés, tener conflictos familiares, dejar de lado sus vacaciones, pasatiempos y otras actividades personales, que los demás, provocando que la mortalidad de los cuidadores se incremente en un 65% y además presentan un alto índice de depresión.

A nivel del cerebro, los cuidadores presentan cambios importantes, o sea, no es sólo el cansancio físico y el estrés emocional. Puede ocasionarse una pérdida neuronal, se “achican” las dendritas (parte de las neuronas) y, en consecuencia, se afecta la función cognitiva, la memoria y la atención. Esto puede dar lugar a errores en la toma de decisiones con sus enfermos y en el cuidado de los mismos.

Es por eso que es importantísimo tener en cuenta a aquellos que cuidan a los enfermos. Por supuesto, el enfermo normalmente tiene la mayor parte de la atención, pero no debemos olvidarnos de quien está ahí todo el día; hay que promover que se distraiga, que realice actividades de relajación (meditación, ejercicio) y que se aleje por un momento de su “trabajo” para que pueda, precisamente, realizar mejor ese trabajo.

Los “cuidadores” que son familia o amigos, finalmente están realizando un trabajo no remunerado y que puede tener muchos estragos en su salud y, en consecuencia, en la salud del enfermo.

Así que, si tienes por ahí a un familiar enfermo y lo está cuidando la tía, el primo o la hermana todo el tiempo, no estaría mal que te acerques a relevarlo un par de horas al día, o que te organices con el resto de la familia para que cada quien vaya un rato del día.

Todo esto resultará en un mejor cuidado del enfermo y evitará un estrés crónico en el tan importante cuidador.

¡Hasta la próxima!

 

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