Iniciar un negocio representa para muchos mexicanos materializar su sueño y dejar un legado para su familia.

Actualmente, ser emprendedor puede significar montar una compañía emergente y proponer un modelo innovador de negocio. Crear una pequeña empresa es relativamente fácil si se cuentan u obtienen los fondos necesarios para iniciarla; lo difícil es mantenerla viva, conseguir que crezca y consolidarla en el tiempo. De acuerdo con datos del Centro de Desarrollo para la Competitividad Empresarial, sólo 25% de las Pymes en México sobreviven a los primeros dos años de creación y el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) agrega que las empresas de nueva creación en México sólo viven un promedio de 7.7 años.

El alto índice de fracaso se suele atribuir a las amenazas que sufren las empresas desde fuera, particularmente al ambiente económico del país y, más recientemente, al entorno competitivo generado por grandes transnacionales. Entre otras quejas, están los altos costos de financiamiento y la complejidad legal para establecer formalmente un negocio. Sin embargo, el 52% del Producto Interno Bruto de México lo genera ese 25% de Pymes que logran sobrevivir a los primeros dos años.

No es cuestión de suerte. Situadas en el mismo contexto, debemos considerar la capacidad de gestión de sus dirigentes o personal responsable. Las Pymes, como las grandes corporaciones enfrentan riesgos que ponen en peligro la continuidad de las empresas, sin embargo, al estar iniciando son más susceptibles a verlos materializados y sus efectos pueden resultar exponenciales.

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Según el estudio de Principales Riesgos y Oportunidades para Pequeñas y Medianas Empresas que Zurich realizó a nivel global, entre los peligros más importantes para las Pymes en México y Latinoamérica están los delitos informáticos (lo cual incluye piratería y fraudes electrónicos), robo, incendios y daños en la reputación. Es decir, los riesgos más importantes se conforman por las vulnerabilidades internas, e incluyen escenarios directamente relacionados con los emprendedores, integrantes o empleados de las Pymes.

No obstante, el panorama en general es optimista para el rubro de las micro, pequeñas y medianas empresas ya que, según el estudio de Zurich, 92% de ellas ven posibilidad de crecimiento en los próximos años. Dentro de las oportunidades se encuentran la segmentación de consumidores, la reducción de costos y el mayor acceso a la tecnología, internet y las redes sociales; asimismo, se encuentran la diversificación de rango de productos o servicios, los nuevos canales de venta y la mejora en los beneficios para empleados.

La entrada de las Pymes al mundo digital es el siguiente paso evolutivo de los negocios. Amenaza y oportunidad al mismo tiempo: quienes se preparen y adapten a la cuarta revolución industrial serán quienes puedan competir y despuntar. Para lograrlo se debe ser cauteloso: cada vez más Pymes almacenan sus datos en formato digital, pero pocas estiman tener “una protección actualizada completamente en funcionamiento”.

La nube facilita el almacenamiento de información, pero sólo el 6% de las empresas encuestadas estiman tener suficiente protección sobre los datos digitales. Aunque las nuevas leyes para la protección de datos personales vuelven fundamentales su buen manejo, se considera que son los riesgos con el mayor impacto potencial en las empresas.

El estudio afirma que la repercusión comercial de crímenes informáticos en Pymes, preocupa en mayor medida a los empresarios, pues los delitos a los que están expuestos van en aumento. Los efectos de los cibercrímenes pueden perjudicarlas seriamente al generar mala reputación, provocar robo de propiedad intelectual, de dinero o ahorros, uso o suplantación de identidad de forma maliciosa hasta provocar demandas a terceros.

Sin duda, el comercio en línea representa una gran oportunidad para fortalecer la economía nacional. Sobre todo, el sector de la Pymes debe ser cuidadoso y consciente de la importancia de salvaguardar los datos personales. Las startups desbordan ideas y entusiasmo, sin embargo, carecen de un plan de continuidad para que su proyecto prevalezca. Es fundamental que realicen una evaluación de todos los peligros a los que podrían estar expuestas, ya que, al protegerse generan la confianza necesaria en las personas que les ayudará para que su futuro dependa de sí mismas.

El reto tanto para las Pymes como para las grandes corporaciones es proteger a conciencia a sus empleados, negocio y producto frente a toda especie de riesgos que puedan afectar su inversión y así poder garantizar el éxito y la continuidad de su empresa. Para el sector asegurador es importante impulsar la cultura de prevención en todos los niveles empresariales y diseñar soluciones a la medida que se conviertan en un aliado de las empresas para su subsistencia y éxito.

 

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