¿Son lo mismo las startup y las pymes? ¿Todas las pymes son starups? ¿Todas las startups son pymes? Conoce las similitudes y las diferencias para saber el alcance de tu nuevo negocio.

 

 

 

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Recientemente la mayoría de las personas involucradas en el mundo de los negocios se ha topado con el término “startup”. Por error, y particularmente en México, a este concepto se le da un trato indistinto con respecto a lo que conocemos como pymes.

En realidad, hay algo de verdad en ello y, sin embargo, existen diferencias sustanciales. Efectivamente, la mayoría de las startups pueden considerarse pymes, pero pymes muy distintas a las que comúnmente existen en nuestro país. Más allá de la cantidad de definiciones de startup que se han dado, los principales factores de diferenciación con respecto a las pymes tienen que ver con la condición de escalabilidad, el grado de innovación, una operación basada en tecnología y el potencial para afectar a un sector, un producto, un servicio o un sistema.

Imaginemos un par de pymes que nos ayuden a obviar estas diferencias, por ejemplo, una tienda de computadoras. En principio, podría pensarse que ser distribuidor de computadoras en pleno centro de la ciudad es una startup, ya que basa su negocio en tecnología y, sin embargo, dista mucho de serlo. Por el lado contrario, algo que en primera instancia no parecería una startup, ¿qué tal una florería? Y, sin embargo, puede serlo.

La cuestión fundamental es que la diferencia radica no en el producto o servicio como tal, sino —como lo mencionaba anteriormente— en la escalabilidad, el grado de innovación e impacto.

En el primer caso, se trata de una pyme tradicional, que si bien distribuye computadoras, al final, cuenta con un local, un equipo de vendedores y su escalabilidad es aritmética; para duplicar las ventas, hay que abrir una nueva sucursal, contratar un nuevo equipo de ventas y duplicar los costos.

El segundo caso de la florería se trata de una startup, que si bien realiza una actividad bastante tradicional como es vender flores, lo hace a través de Internet, apoyándose en medios de pago en línea, con redes de distribución locales coordinadas a través plataformas online. Esta startup tiene un impacto importante en el sector, cambiando la forma en que las personas compran, surten y envían flores. La escabilidad no es aritmética, es exponencial. Duplicar las ventas tiene más que ver con herramientas tecnológicas y ajustes estratégicos, que con el número de miembros del equipo, p.e., enviaflores.com

El no diferenciar a las startups de los emprendimientos tradicionales crea confusión no sólo entre los propios emprendedores, sino también, y más importante, entre los programas de apoyo, públicos y privados. La falta de claridad al respecto puede derivar en estrategias equivocadas o ineficientes, y en fondeos e inversiones con rendimientos poco redituables o mal dirigidos, como en el caso de negocios con esquemas de pirámides o franquicias irregulares.

Las startups (bien definidas por algunos como empresas de alto impacto), significan la posibilidad de crear una empresa con una visión mucho más amplia que la de ser dueño de tu propio negocio o tener una ganancia que te permita mantener cierto nivel de vida; los fundadores de startups generalmente buscan cambiar la forma en que el mercado o los consumidores utilizan algún producto o servicio, y eventualmente replicar o expandir ese modelo de negocios inclusive fuera del país.

Otro factor relevante, como el caso de Apple, Google, Microsoft, por mencionar algunas, es que estas empresas no fueron concebidas con el propósito primordial y exclusivo de ganar dinero, sino de causar un efecto permanente en uno o varios aspectos.

 

Conclusión

En México necesitamos una estrategia clara para desarrollar más startups, no sólo con apoyos públicos más específicos y ad hoc, como pueden ser el tipo de inversión, destino de los recursos, participaciones etc., sino con conocimiento de causa del gran potencial de rendimiento de los recursos públicos invertidos, frente al crecimiento limitado que pueden generar las pymes tradicionales, ni que decir de las franquicias.

Las inversiones públicas en startups deben seguir reglas especiales y distintas a las tradicionales, para contar con el dinamismo y las flexibilidad que se requiere, atadas a factores de crecimiento como número de usuarios, tasas de conversión, número de operaciones, etc. y no a indicadores tradicionales, como capacitación de los empleados, número de empleos o ventas netas, entre otros.

 

 

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