En la apertura de la LXIV Legislatura hubo de todo, gritos, desorden, pancartas y excesos, parecían otros tiempos, parecía que era la instalación de un Congreso con mayoría priista, en donde la oposición, tradicionalmente de izquierda, se tenía que quejar de todo por estar en desventaja.

Este comportamiento preocupa, porque pareciera que llegan a esta Legislatura con una actitud revanchista o simple y sencillamente no han acabado de asimilar lo que sus dirigentes gritan a los cuatro vientos: que serán una mayoría responsable. No es fácil ser oposición y convertirse de golpe en gobierno, pero con esos comportamientos puede ser peor.

Uno de los retos más grandes para este gobierno, y sobre todo por cómo somos los mexicanos, es poder controlar a sus miembros cuando lleguen a los puestos, ya sea de legisladores, coordinadores regionales y funcionarios públicos que ocupen puestos en las legislaturas y la administración pública. Peor que la falta de experiencia puede ser la soberbia y el hambre de poder acumulados por los años de lucha, lo que vimos el fin de semana puede ser sólo una pequeña prueba de esto, imaginémonos cuando en todos los estados lleguen miembros de este partido a las demás Legislaturas. ¿Con base en esta actitud se va a administrar al país?

Estamos frente a una segunda alternancia y al parecer ya se nos olvidó el costo que pagó México cuando llegó el PAN con la misma actitud en el año 2000, la inmovilización que entró en el país, el proceso de aprendizaje y la falta de coordinación durante los primeros años fue muy compleja. Esperemos que en este caso la puedan controlar, ya que si a eso le añadimos lo que implican los planes de transformación y el supuesto cambio de régimen, la transición no va a ser muy tersa que digamos.

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El riesgo de la transformación en esta nueva administración estará, como lo advirtió Luis Carlos Ugalde en su documento “Riesgos del Proceso Electoral 2018 y Problemas de Gobernabilidad”, principalmente en la calidad de los candidatos elegidos, quienes en muchos casos tanto gobernadores, diputados y alcaldes no tienen el perfil, los atributos idóneos ni la experiencia adecuada, por lo que se pueden propiciar gobiernos de baja calidad y, como consecuencia, poner en riesgo la gobernabilidad de todo el país.

Ante este inicio de la nueva Legislatura es importante tener un parámetro de eficiencia de la anterior legislatura, Impacto Legislativo, un grupo de trabajo que analiza el desempeño de las instituciones, publicó un reporte que analiza los trabajos de la LXIII legislatura, en dónde encontramos los siguientes datos:

“La Cámara de Diputados recibió un total de 5,453 iniciativas con proyecto de decreto, de las cuales sólo 778 (14.27%) fueron aprobadas; 966 (18.08%) fueron desechadas y 3,689 (67.65%) quedaron pendientes de análisis en alguna de las comisiones legislativas.

De los 778 los proyectos aprobados, sólo 303 (6.05%) concluyeron la totalidad del proceso legislativo; es decir, fueron aprobadas por ambas cámaras y, por los congresos estatales para el caso de reformas constitucionales, para finalmente ser publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Esto denota una falta de eficiencia para procesar los temas presentados en el Pleno, mucho protagonismo al momento de presentar proyectos, pero poca intención de analizarlos en comisiones.

El Ejecutivo federal fue quien tuvo el porcentaje más alto de aprobación en la cámara baja, 34 de las 38 iniciativas presentadas le fueron aprobadas (89.47%). Por su parte, entre los grupos parlamentarios, el PAN alcanza el mayor porcentaje de aprobación con el 17.77% (156 de 878); mientras que Morena tuvo el porcentaje más bajo con 9.28% (36 de 388 propuestas).

En relación a los puntos de acuerdo, la Cámara de Diputados recibió un total de 7,139 propuestas para exhortar o solicitar información a un determinado actor. En este sentido, 2,802 (53.13%) fueron aprobadas; 2,012 (38.15%) fueron desechadas por improcedentes y 460 (8.72%) se quedaron pendientes de análisis.

El grupo parlamentario del PVEM cuenta con el porcentaje de aprobación más alto en sus propuestas con 204 (56.51%) y, de nueva cuenta, Morena obtuvo el porcentaje más bajo al aprobarse solamente 338 (29.29%) de sus puntos de acuerdo.”

Esperemos que se pueda controlar el trabajo legislativo y la gobernabilidad del país, lo malo es que si se logra, esto le dará a Morena la hegemonía que en su momento le dio al PRI la base de sus 80 años de presencia en el gobierno, todo un dilema para México.

 

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