La nueva mayoría de Morena y sus aliados en el Congreso de la Unión se hizo sentir en el inicio de los trabajos de la 64 Legislatura del Congreso de la Unión.

Los gritos de protesta y las expresiones contra el gobierno en turno eran frecuentes en otras legislaturas, pero ahora, con una mayoría de más del 50%, los morenistas y compañeros de coalición dominaron el recinto de San Lázaro y lograron acallar por momentos a los oradores que llegaron a defender la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

No es una época de cambios, sino un cambio de época, la de la izquierda en el poder, afirmó el panista Juan Carlos Romero Hicks, coordinador de su bancada.

Esa izquierda en el poder también se reflejó en la triada de personajes al centro de la Mesa Directiva de la sesión de Congreso General este sábado: Porfirio Muñoz Ledo, como presidente de la Cámara de Diputados; Martí Batres, presidente del Senado, y Dolores Padierna, vicepresidenta de la Cámara baja.

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Muñoz Ledo, forjado por años en las lides legislativas, tuvo problemas para poner orden en la sesión debido a las interrupciones que causaba su propio grupo parlamentario.

En uno de los varios llamados al orden, él mismo pidió dejar atrás la rivalidad inherente a la competencia electoral y llamó a evitar una “democracia colérica”.

Las razones de las protestas eran varias, desde los reclamos de justicia para las víctimas de la llamada guerra contra el crimen organizado hasta el fraude electoral que Morena acusa en Puebla, pasando por el recuerdo de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala.

Fue a la priista Claudia Ruiz Massieu, senadora y presidente de su partido, a la que le tocó el recuento del 1 al 43 que hicieron los legisladores que hoy son todavía oposición, pero que a partir del 1 de diciembre serán oficialistas.

En sus posicionamientos, Ruiz Massieu y Romero Hicks pidieron que el Congreso sea un contrapeso al gobierno próximo de Andrés Manuel López Obrador, así como un espacio para la pluralidad y la confrontación de ideas. El panista incluso pidió evitar la “tentación de tornar la democracia mayoritaria en mayoriteo”.

El senador Dante Delgado, coordinador de Movimiento Ciudadano, padeció múltiples interpelaciones de sus antiguos aliados de Morena, pero tal como lo ha hecho el partido en sus spots, ofreció sus votos a López Obrador para transformar el país.

Aunado a esto, retó al presidente electo a quitar el impuesto que encarece las gasolinas, cuestión no prometida en campaña por el abanderado de Morena.

Mario Delgado, coordinador de la nueva primera fuerza en San Lázaro, comenzó su discurso diciendo que la sesión de hoy era para revisar al gobierno saliente de Peña Nieto, pero no perdió la ocasión para presumir los más de 30 millones de votos que obtuvo López Obrador en las pasadas elecciones.

Esos sufragios, consideró, representan el voto en contra de las reformas estructurales y, sobre todo, un llamado a combatir la corrupción que permanece impune en México.

“Tal parece que en nuestro país la justicia baila al ritmo de la samba de Odebretch”, expresó.

Delgado criticó que los últimos gobiernos han dejado un “estado despilfarrador” y una “economía de compadrazgos”, que ahora buscarán terminar.

“Nos dejan la casa muy sucia, por más que la pinten de blanco”, aseveró.

Para acompañar la denominada cuarta transformación de la República, el líder de los diputados de Morena pidió que haya un renacimiento del Congreso, a fin de que sea un poder soberano, que abra las puertas a los ciudadanos y que sea austero y transparente, “una auténtica caja de cristal”.

Al término del discurso de Delgado, un coro estalló en San Lázaro, el coro que nació en las calles en 2006 y hoy es mayoría en el Congreso: “¡Es un honor estar con Obrador!”.

 

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