En unos días se desataron los demonios. El PRD impulsó una iniciativa para legalizar el consumo de la marihuana en la Ciudad de México. Sin embargo, a nivel federal enfrentará la resistencia de las almas del PRI y el PAN. En medio del debate, se habla de una industria cuyo valor de mercado, a nivel nacional, ascendería a los 2,000 mdd anuales.

 

 

Por Pierre-Marc René

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Jamen Shively aparenta ser un tipo bien portado, un nerd. Pero tiene algo en mente que para muchos podría parecer una idea perversa y ruin: ganar muchos millones vendiendo marihuana. Así, con un capital inicial de 10 millones de dólares (mdd), ya sólo está a la espera de las licencias que le permitan hacer negocio en Estados Unidos a través de su empresa (Diego Pellicer); mientras, permanece expectante al debate sobre la legali­zación de esta droga en México.

“La marihuana es una droga que se puede degustar y disfrutar en pequeñas cantidades por adultos responsables”, dice Jamen, des­pués de registrar una tendencia en pro de su legalización en ambos países.

Si bien en Estados Unidos el uso recrea­tivo de la marihuana está prohibido bajo las leyes federales, los estados de Colorado y Washington ya lo aprobaron; mientras, al menos otras 20 entidades estadounidenses ya permiten su consumo para fines médicos. Bajo ese contexto, Jamen estima que el valor de mercado de esta droga en Washington oscila entre los 500 y 1,000 mdd anuales. Sin embargo, el gran negocio está en otra entidad, que podría generar un efecto multiplicador.

California es vista como la plaza clave para legalizar la droga en buena parte de Estados Unidos. Hacia 2016 se prevé su legalización. Por la importancia política que representa —si gana el sí— podría generar un efecto dominó en otros estados… y más allá.

México ya vive un debate más acalorado al respecto. Un grupo de legisladores locales del Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentó una iniciativa que contempla la legalización de la marihuana para uso recreativo en la capital del país.

 

Iniciativa en puerta

La marihuana, sostiene la Organización de Estados Americanos (OEA), es la sustancia ilegal más consumida en todo el mundo y se estima que vale 141,000 mdd anuales. En cuanto al valor de mercado en México no hay cifras oficiales; sin embargo, Alejandro Hope, director de Seguridad del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ofrece una cifra: 2,000 mdd anuales. Por lo que toca a la Ciudad de México, y con base en reportes de prensa, la danza de las cifras va desde los 28 mdd hasta los 200 mdd anuales.

Vidal Llerenas Morales fue  el diputado que enarboló la causa en la tribu­na de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). Su iniciativa fue abordada desde el punto de vista de salud pública y de derechos humanos, por enci­ma del enfoque punitivo. Dicho proyecto de ley, además, pretende sentar las bases para el establecimiento de un régimen de regulación para uso médico y de investiga­ción científica.

La Ley General de Salud, que se aplica a nivel federal, permite el consumo de marihuana y de otras drogas, pero prohíbe la posesión de estas sustancias. Así, estipula que los consumidores sólo pueden poseer consigo una cantidad equivalente a la “dosis máxima de consumo personal inmediata”, que es de cinco gramos (para el caso de la marihuana) y de 500 miligramos (para la cocaína). A nivel mundial, la posesión de marihuana va de un rango de 20 a 35 gramos.

“En México —afirma Vidal Llerenas— nadie es adicto a la marihuana. Eso es algo que se inventó. Sí hay consumidores abusi­vos, pero son muy pocos. En todo caso, son adictos a otras drogas”.

En números duros, la propuesta es permitir la posesión de cinco a 35 gramos de marihuana. Si alguien fuera descubierto con más, caería en el rango del narcome­nudeo y estaría sujeto a un “Comité de Disuasión”, como el que opera en Portugal, que evalúa si el sospechoso es un consumi­dor, un adicto o un criminal, y ve que sea tratado en consecuencia.

¿La marihuana será legal en la Ciudad de México? El PRD en la ALDF tiene mayoría absoluta, ya que cuenta con 34 diputados, cuando el Partido Acción Nacional (PAN) tiene 13; 9 el Partido Revolucionario Institucional (PRI): tres el Movi­miento Ciudadano; tres el Partido del Trabajo, dos el Partido Verde y uno Nueva Alianza.

 

Ánimos encontrados

Los vientos soplan a favor de la legalización de la marihuana en el mundo.

Recientemente, Uruguay despenalizó el consumo de la marihuana y dispondrá de un sistema, controlado por el gobierno, que contempla hasta el otorgamiento de licen­cias de producción, así como la autorización de puntos de venta y un control de “clubes de cultivo” en los que podrán participar hasta 45 socios con un máximo de cultivo de 99 plantas. Allí, el valor del mercado de la marihuana se estima en 30 mdd.

En Europa, Suiza despenalizó en 2013 la posesión de cannabis para uso personal, Dinamarca estaría pretendiendo produ­cir y vender la marihuana, mientras que Portugal es un ejemplo a seguir (cuenta con psicólogos y trabajadores sociales que atienden a los consumidores).

Sin embargo, aunque en la Ciudad de México hay voces que se pronuncian por seguir este camino, también existe una masa crítica que piensa lo contrario. De hecho, el tema en algunos círculos sigue siendo un tabú, una ocurrencia política­mente incorrecta. Además, aunque el PRD en la ALDF pretenda colocar el tema en la agenda, éste en el ámbito de la adminis­tración pública federal y en el Congreso se enfrentará a una agria oposición. Otro dato: la Ley General de Salud sólo puede ser modificada por el Congreso federal, donde el PRD es la tercera fuerza política. Conclusión: la legalización de la marihuana en México no se ve cercana.

Francisco Arroyo Vieyra es militante del PRI y Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Él está a favor de ponerle un alto al mercado negro de las drogas. Al mismo tiempo sostiene que su le­galización podría generar varios beneficios médicos y romper con la red de corrupción que se teje alrededor de esta industria clandestina.

Pero, tiene sus reservas: “A la mayoría de mis compañeros (del PRI) no les gusta mucho el tema porque, la verdad, no es un tema popular. No estoy tan seguro y no estaría tan optimista en que (la legalización) ocurrirá pronto”.

El PAN, por su parte, ha optado por no tener una política clara sobre el tema y dice que dejará a sus miembros votar libre­mente sobre las iniciativas que pudieran presentarse. El senador Roberto Gil Zuarth es uno de los pocos panistas que ha hablado públicamente a favor de la regulación de las drogas. “Legalizar el consumo no significa entrar en una lógica de funcionamiento libre de mercado. Eso es absolutamente una mala comprensión de este debate. Implicaría someter a ese mercado a un control público”.

A nivel federal, la respuesta es no. “Estamos en contra de la legalización”, dice Vanessa Rubio Márquez, subsecretaria de Relaciones Exteriores para América Latina. “Pero desde 2004 tenemos nueva regula­ción que habla de la despenalización, que es diferente a la legalización”.

Quizá para 2016 la animosidad sea otra, ya que para entonces se celebrará una sesión extraordinaria de la ONU en la que se abordará el tema de las drogas. Con ello, si hay una declaratoria internacional al respecto, podrían cambiar las cosas en México. Por lo pronto, cualquier elucubra­ción en el terreno federal significa construir castillos en el aire.

 

¿Y el negocio?

Entonces, ¿qué demonios tiene Jamen Shively en la cabeza? Quienes lo conocen no dejan de preguntarse qué fue lo que “enloqueció” a este genio de Microsoft, que ahora lo lleva a pensar que puede hacer dinero en los terrenos de la formalidad con la “yerba mala”.

Él está seguro de lo que habla: “La industria de la marihuana puede ser un importante generador de empleo y desarro­llador del mercado regional y rural”.

Y, aquí, otra vez, se manifiesta la división. La comunidad empresarial en México no tiene un posicionamiento común. Claudio X. González Laporte, presidente del Con­sejo de Administración de Kimberly-Clark de México, y Ricardo Salinas Pliego, cabeza máxima de Grupo Salinas, se han pronun­ciado a favor. Pero otros sostienen que eso es cosa del demonio.

“No puedo dar un pronunciamiento de la parte empresarial, pero en lo personal no estoy de acuerdo con la legalización de la marihuana”, afirma Gerardo Gutiérrez Can­diani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Visto así, en la esfera de los negocios hay encono por la legalización de la marihuana. Al respecto, Alejandro Hope, del IMCO, asegura que la legalización a nivel nacional de la industria de la marihuana tendrá que esperar mejores tiempos; por lo menos, un sexenio más. “Estamos a una década de distancia de Uruguay y Estados Unidos”, ataja.

Por lo pronto, Jamen Shively, quien tiene como socio en esta aventura a Vicente Fox, sigue pensando en ofrecer, al calor de una buena taza de café, unos cuantos gramos de marihuana.

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