Por Michael Miebach*

A veces, por el espejo retrovisor, somos testigos de cómo nuestra competencia triunfa. En otras ocasiones, somos nosotros quienes ganamos. Sin embargo, independientemente de dónde nos encontremos en el camino, debemos saber hacia dónde nos dirigimos y la mejor forma para llegar. Y la mejor manera es, simplemente, tener más de una ruta para lograrlo.

La historia del siglo XXI en Latinoamérica es una de aceleración: los cambios exponenciales en tecnología y el gran esfuerzo de las instituciones por mantener el ritmo con la infraestructura, las soluciones y las expectativas con respecto a todo el panorama comercial.

Un estudio reciente de Harvard Business Review Analytic Services sobre la irrupción de las fintechs determinó, por ejemplo, que 16% de las instituciones financieras tradicionales ya están siendo aventajadas por aquellas que se están adaptando mejor a la banca abierta; sin embargo, casi 80% de estos bancos no considera que las fintechs representen una amenaza inmediata.

Y no solo las fintechs van tomando la delantera. También sus consumidores, especialmente los más jóvenes, que nacieron en una era digital y que siempre están buscando lo más novedoso. En “Big Bang Disruption,” Larry Downes y Paul Nunes describen el nuevo modelo de adopción del consumidor en esta era de innovación que avanza a un ritmo vertiginoso. No se trata de una curva de campana. Es una aleta de tiburón con clientes potenciales listos para adoptar un producto ahora…o nunca si prefieren esperar a una alternativa más económica y mejor.

La era digital está ofreciendo nuevas maneras de ganarse la aprobación de los consumidores y obtener ganancias, y aquellas empresas que interactúan con los consumidores que responden con nuevas iniciativas para personalizar su experiencia pueden cosechar grandes frutos. Eso es lo que nos debe impulsar a lanzar nuevas plataformas digitales que brinden a los consumidores la facultad de elegir los beneficios que deseen, dependiendo de sus hábitos, estilo de vida o incluso un momento especial, todo al alcance de una app móvil. En una palabra, que tengan variedad.

Podremos llevar en nuestro negocio mucho tiempo, no obstante, la variedad siempre será clave para generar un ecosistema verdaderamente digital, inclusivo y de empoderamiento: que sea lo suficientemente flexible para no solo cumplir con grandes expectativas, sino para superarlas. 

Un estudio reciente sobre las actitudes y comportamientos de los jóvenes con respecto a los pagos en Latinoamérica confirma lo siguiente: En México, el efectivo sigue siendo la forma de pago más popular; no obstante, 47% de personas utiliza su teléfono móvil para hacer pagos, la cifra más alta en Latinoamérica después de Argentina, de acuerdo al estudio de Minsait sobre Medios de Pago.

La confianza en los pagos digitales en México es mucha: 7 de cada 10 consumidores indican que se sienten seguros al realizar compras en línea, sin embargo, aún hay casos como Brasil donde de cada 10 jóvenes, 4 indican que no hay suficientes tiendas que acepten pagos móviles, mientras que 26% señala que tiene la intención de probar nuevas formas de pago tan pronto estén disponibles. En casos como Perú, 72% indica que aún le hace falta ver un saldo en tiempo real de su cuenta al realizar un pago móvil.

De acuerdo con nuestra investigación en Latinoamérica, casi 40% de los consumidores jóvenes espera que todas las transacciones sean en tiempo real, tienen que ser el mismo día, y no solo durante el horario de atención de los bancos, sino a cualquier hora.

Lo bueno es que Latinoamérica no se queda atrás. En 2016, México, que ya era un líder en la región en lo que a pagos casi en tiempo real se refiere, creó su Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios, un sistema de transacciones 24/7 real. El Banco Central de Brasil está acelerando la implementación de su modelo de pagos ininterrumpidos y al instante, que está planeada para el próximo año. Vocalink, líder en pagos en tiempo real, está incorporando este sistema en Perú a través de una alianza con la Cámara de Compensación Electrónica. 

Hemos presenciado de primera mano cómo los pagos instantáneos han marcado una diferencia en países como el Reino Unido y, más recientemente, en Tailandia. De la población de este último país, incluso aquellos que no tienen cuenta bancaria, 65% puede enviar y recibir de forma segura pagos digitales sin contacto de forma gratuita presentando su documento nacional de identidad, o a través de su teléfono móvil o correo electrónico. Esto ha creado más ingresos y ahorros para los bancos, a la vez que se dio paso a una nueva generación de emprendedores y pequeños empresarios. Las soluciones de este tipo pueden contribuir mucho al crecimiento del sistema financiero formal de México y el resto de Latinoamérica. 

Esto solamente es posible mediante una colaboración a lo largo de todo el ecosistema entre bancos, legisladores, organismos reguladores, nuevos actores en el ámbito digital y habilitadores de tecnología. Todos debemos comprender no solo lo que los latinoamericanos hacen con su dinero, sino también qué quieren hacer y cuándo. 

Muchas variantes. Muchas posibilidades. Y muchos nuevos paradigmas que los consumidores y empresas no pueden siquiera imaginar. Una sola carretera no puede con todo el tráfico. Debemos estar en una búsqueda constante de nuevas rutas y métodos para avanzar o corremos el riesgo de quedarnos atrás.

 

Contacto:

Twitter: @MiebachMichael

 

*El autor es Chief Product Officer en Mastercard.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

Lee también: El boom de la ‘neobank’ dará el gran paso para la era digital de pagos en México

 

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