Por Santiago Arrechea*

México es la decimoquinta economía del mundo y la segunda de Iberoamérica con un PIB de 1.242.293 millones de dólares, según datos estimados del FMI para 2019. El país azteca tiene sólidos fundamentos macroeconómicos, una economía estable, una solvencia financiera garantizada y, más importante, una gran capacidad y recorrido para crecer más.

Por eso, no es de extrañar que México sea el principal mercado de Latinoamérica para España, junto con Brasil. Tradicionalmente, ambos países han mantenido una estrecha relación económica con flujos comerciales y de inversión, que crecen año tras año en ambos sentidos.

La clave de las estrechas relaciones económico-empresariales mexicanas y españolas descansan sobre profundos vínculos históricos, culturales y lingüísticos entre ambos países, lo que ha favorecido la internacionalización de las empresas de ambos países por cuatro razones:

  1. Mejor aceptación de tu producto. Cuando las empresas deciden internacionalizarse, es muy habitual que no tengan en cuenta factores como la proximidad cultural o los intereses comunes y es un error. Las diferencias culturales pueden suponer un gran problema, tanto para la aceptación del producto o servicio como en la manera de hacer las cosas. La proximidad cultural hace que la fase de adaptación y aceptación del producto sea mucho más sencilla.
  2. Mejor conocimiento del mercado al que te quieres dirigir. Una vez que las empresas entran en la fase de exportación activa, se ven obligadas a desarrollar una infraestructura comercial que resulta más fácil acometer con éxito en países culturalmente similares. Este esfuerzo requerirá una mayor inversión de recursos económicos y mayores riesgos, que asumirán mejor si han tenido una experiencia exportadora positiva en un país culturalmente afín.
  3. Mayor cooperación entre las empresas: Un nuevo avance en el proceso de internacionalización puede adoptar muchas formas: la incorporación de pequeñas unidades económicas en el extranjero gracias a la cooperación entre empresas; alianzas estratégicas; o a través de figuras de exportación tipo licencias o franquicias. La proximidad cultural y lingüística hace que este avance se produzca de manera casi natural.
  4. Las facilidades y relaciones entre los gobiernos de los distintos países. En este sentido, la ventaja competitiva que proporciona una cultura empresarial más semejante que la de otros países competidores es crucial. Como ejemplo, las relaciones económicas y empresariales bilaterales entre México y España, profundas y maduras, que han hecho que España sea el país preferido de las empresas mexicanas para introducirse en Europa. También, la firma de tratados como el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea, en el año 2000, y su reciente actualización, que ha contribuido al aumento de los intercambios comerciales entre ambas economías.

Así, México se ha convertido hoy en el principal destino de las exportaciones españolas en Latinoamérica. Es el quinto fuera de Europa (tras EU, Marruecos, Turquía y China) y el decimotercero en términos absolutos. Pero, además, España es el segundo mayor inversor en México, tras Estados Unidos, con 33.760 millones de euros acumulados. Y México es el quinto mayor inversor en España, con un acumulado de 29.591 millones de euros, por delante de países europeos como Alemania o Países Bajos.

Como vemos en el caso de México y España, la proximidad histórica, lingüística y cultural favorece la internacionalización de las empresas y ayuda al crecimiento de sus economías. No perdamos la oportunidad que ambos países ofrecen.

*Profesor de Internacionalización EAE Business School.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

El paquete de verano te puede encontrar online
Por

Por más de 10 años, las redes sociales han sido el lugar favorito de las marcas, sin embargo, salir de ese universo nos...