El terremoto del pasado 19 de septiembre provocó que cinco estudiantes murieran dentro del campus Ciudad de México del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterrey (ITESM), después de que los puentes entre dos edificios cayeran sobre ellos.

Para determinar por qué colapsaron las estructuras que también dejaron 40 heridos, el Tecnológico de Monterrey realiza una investigación sin la participación de Protección Civil ni autoridades mexicanas, en la que imperan el hermetismo y las contradicciones.

¿Están Protección civil y las autoridades revisando el Campus?

No, no estamos contemplando eso. Al final de cuentas, como autoridades, ellos tienen derecho a participar en donde consideren, incluso, al margen de cualquier invitación — dijo Rashid Abella, vicepresidente de la región Ciudad de México del Tec de Monterrey, en entrevista con Forbes.

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El directivo comentó que para la investigación contrataron “a un grupo de expertos con las credenciales más altas” junto con un grupo de observadores compuesto por padres de familia, alumnos, profesores y a la organización Transparencia Mexicana.

Un catedrático del Tec que pidió el anonimato comentó que autoridades internas han explicado que los puentes, durante un temblor, se diseñaron para absorber las vibraciones de los edificios conectados para evitar su caída, pero desde el principio se contemplaba su colapso.

Por lo tanto, la institución no puede justificar que los puentes estaban pensados para derrumbarse en caso de terremoto porque atentaría contra un principio básico de construcción. Además, esto puede insinuar que los alumnos fallecieron por no seguir las instrucciones del Tec.

“Todos sabíamos que se iban a caer. Desde que yo estudié ahí se nos decía que nos alejáramos de ellos al evacuar las instalaciones. Había letreros de No cruzar en caso de emergencia. Era preferible permanecer en el edificio. Cuando pasábamos corriendo o transitaban camiones cerca, los puentes temblaban, incluso, material del techo caía sobre nosotros. Si los alumnos hubiesen seguido las instrucciones, otra historia sería”, comentó el catedrático.

 

¿A quién le corresponde revisar los edificios?

Forbes consultó a Protección Civil de la Ciudad de México por su ausencia en el caso, y como respuesta obtuvo que la revisión de escuelas, incluida el Tec, corresponde al Instituto para la Seguridad de las Construcciones del Distrito Federal (ISCDF) y a la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Al preguntarle si era responsabilidad del ISCDF revisar el Campus Ciudad de México, su director general, Renato Berrón, dijo que “desde luego que no, la responsabilidad cae en el Director Responsable de Obra (DRO) y corresponsables de seguridad estructural que diseñaron esos edificios”.

El reglamento de construcciones de la Ciudad de México, en su última edición de junio de 2016, tipifica que todas las edificaciones de Grupo A, como hospitales, escuelas, cines, estadios o terminales de transporte, consideradas vitales, requieren una constancia de seguridad estructural.

“La constancia se da cuando el edificio está bien”, explica Berrón. Ésta es emitida y firmada por un DRO o un corresponsable, que funcionan como auxiliares de la administración pública.

Ante la situación de emergencia por el terremoto de 7.1 grados que golpeó a la capital del país, para las escuelas se emitió, por parte de Aurelio Nuño, titular de la SEP, y el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, la posibilidad de obtener un dictamen gratuito de un DRO para que pudieran abrir las aulas. El dictamen puede ser favorable o negativo (en el caso de aquellas que permanecieron cerradas)  pero, al final, las escuelas tendrán que cumplir con la constancia, una certificación que garantiza que la escuela es segura.

La constancia de seguridad estructural del Campus Ciudad de México debió haberse actualizado cada cinco años desde 1985. La responsabilidad del DRO puede cambiar en cada periodo, pero puede tratarse de la misma persona. “Habría que revisar las constancias y dictámenes y fincar responsabilidades a partir de los estructuristas y arquitectos”, dijo Berrón.

Aunque los arquitectos e ingenieros con facultades para firmar las constancias funcionan como auxiliares del gobierno, actúan de manera privada, es decir, pueden elegirse a conveniencia de la institución.

Forbes solicitó en un correo al Tec información de quiénes eran los DROs, y obtuvo la siguiente respuesta:

“El Campus Ciudad de México data de hace más de 25 años y en el proceso de construcción estuvieron involucradas diversas empresas, así como especialistas en estructuras y DRO en distintas etapas. Estamos en el proceso de reunir toda la documentación relacionada con la finalidad de evitar especulaciones ni adelantar juicios. Tan pronto como tengamos los datos completos los daremos a conocer a nuestra comunidad y a la sociedad en general, somos los principales interesados en tener claridad. Queremos evitar cualquier prejuicio sobre los involucrados.”

¿Y quién es responsable de investigar las muertes? Berrón lo tiene claro: “La Procuraduría”.

Aunque Rashid Abella reiteró que más allá del grupo de observadores y especialistas privados, no había autoridades mexicanas participando en los peritajes, de acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, existe una Carpeta de Investigación (CI) sobre el caso del Tec de Monterrey.  Se trata de una CI iniciada por oficio, pues no hay denuncia hasta ahora por parte de familiares de estudiantes.

El padre de uno de los alumnos fallecidos, Juan Carlos Álvarez Blanco, reveló que “muy probablemente” tomaría acciones legales en contra del instituto tecnológico.

Aquí la nota completa: Familia de alumno fallecido buscaría acciones legales contra el Tec

La célula de la PGJ intervino en la institución a partir del día 21 de septiembre, y los resultados estarán disponibles cuando concluya el peritaje, pero no hay plazo perentorio.

Forbes solicitó conocer detalles de la investigación, pero el sistema de justicia penal presenta muchas restricciones para no entorpecer los avances.

Horas después de la consulta a la PGJ, 14 días después del derrumbe, el tecnológico de Monterrey publicó en Twitter la siguiente postura:

Durante la primera semana de octubre, 6,000 alumnos del Campus Ciudad de México regresaron a clases en otras sedes o en modalidades a distancia. Se espera que terminen la semana con 8,000 estudiantes en actividades. Solo siete se han dado de baja desde el sismo. El plan del ITESM es que en cuatro semanas se instalen aulas prefabricadas en terrenos cercanos al Campus ubicado en la calle Puente y avenida Periférico, delegación Xochimilco.

Abella comentó que los resultados preliminares del derrumbe de puentes estarán disponibles en dos semanas. Al cuestionarle si dejarán que las autoridades entren a investigar, dijo que: “el Tec de Monterrey es una institución que actúa en el marco de la legalidad, lo que las autoridades indiquen, nosotros tenemos que acceder”.

 

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