My Coffee Box es un club de café orgánico de Chiapas; el objetivo es llevar la producción local a todo el mundo y aumentar hasta en 40% las ganancias de los productores.

 

A finales de 2011, Luis Miguel Coutiño invirtió los ahorros para su boda en una revista de cine que quebró en menos de tres meses. “Consíguete un empleo”, replicó su prometida, pero él se opuso a trabajar par a un jefe.

La alternativa fue crear un club de café orgánico de pequeños productores chiapanecos que ahora tiene alcances globales gracias a una alianza con FedEx. Y aunque han logrado vender el café en 64 ciudades de ocho países alrededor del mundo, su historia de emprendimiento también implicó tragos amargos.

“En este mundo del emprendimiento, el éxito está representado por no tener un trabajo y un jefe. Entonces, cuando mi novia dijo eso, me dolió mucho, ¡hasta el alma! Pensé: ya soy un emprendedor fracasado”, recordó Luis Miguel en entrevista con Forbes México.

Durante 2012 trabajó como tutor para planes de negocios en la incubadora empresarial de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). Mientras asesoraba estudiantes, en febrero de 2013 llegó la iniciativa para emprendedores Startup Weekend, que organiza rondas intensivas de creación de startups. El reto que proponían era crear un modelo de negocio en 54 horas. Él pensó que no era posible, pues eso tardaba, mínimo, seis meses en cobrar vida.

 

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Solución global para un problema local

Coutiño no sabía por dónde comenzar, pero Berenice Ruiz,  su prometida, sí. Ella trabajaba en una institución gubernamental con productores de café y conocía muy bien los problemas que enfrentaban al comercializar el producto tostado: el desfase entre pagos de los supermercados y la competitividad de las grandes empresas con grandes recursos disponibles para implementar nuevas estrategias.

“Los productores no tenían una forma fácil de entrar al mercado. Siempre iban a los supermercados, y cuando les decían la cantidad de toneladas que producirían, ellos respondían: ‘OK, mándalas, pero te vamos a pagar dentro de 90 a 120 días’.”

Entonces el plan de Luis Miguel fue crear un modelo de negocio en que los pequeños productores eviten el proceso de intermediación convencional  y su café tostado llegue directamente a la casa del cliente.

Como parte de la estrategia, primero barajó nombres en español para el emprendimiento, pero si el reto implicaba solucionar este problema local con una propuesta global,  Coutiño tenía que usar un lenguaje que llegara a todos: el inglés. Así eligió My Coffee Box y creo el concepto: un club de café orgánico hecho por pequeños productores de Chiapas que se oferta por internet.

Al cierre del concurso, recuerda Coutiño, lanzaron el portal. Esa misma tarde generaron cuatro ventas en línea.

 

Café tostado a la puerta de tu casa

Coutiño renunció a su empleo como asesor y se enfocó en Mycoffebox.com, con una inversión de 50,000 pesos.  Mes y medio después del evento recibió  35,000 dólares del fondo 500 Startups, además de un curso en la Ciudad de México para acelerar su negocio.

Durante la capacitación,  al ver los corporativos en el Distrito Federal, Luis Miguel no perdió el tiempo: entraba a las recepciones y, si veía que nadie lo atendía o la recepción estaba sola, cogía el teléfono y marcaba al departamento de ventas en busca de una cita o, por lo menos,  “5 minutos” para que algún ejecutivo escuchara su propuesta.

Así fue como consiguió el acuerdo con FedEx, una de las empresas transportistas más grandes a nivel mundial, que presta servicios en más de 127 países.

Con ayuda de esta empresa, Mycoffeebox.com ofrece una cobertura de 98% del territorio en México, con un tiempo de entrega de 1 a 2 días hábiles. A nivel internacional, el lapso es de 4 a 6 días hábiles.

Cada mes, esta startup mexicana envía una de sus 14 marcas artesanales a sus suscriptores dentro de su caja con café tostado orgánico que suman, en total, 350 kilos por mes. La finalidad de enviar distintos cafés a sus clientes es difundir el portafolio de productores chiapanecos, y que más adelante los clientes puedan eligir su café favorito.

El emprendimiento tiene una cartera de 400 suscriptores recurrentes, 600 clientes activos (ocasionales). Transportan a 64 ciudades y han enviado productos a 8 países  como Francia, España, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, a través de su sistema de regalos.

La diferencia y ganancia de My Coffee Box habita en el valor agregado del café. La bolsa de empaque cuenta hasta con el teléfono del productor. Esta estrategia pretende romper con la compra de café como materia prima que dan márgenes menores de ganancia y desincentivan el consumo interno del producto terminado.

Coutiño asegura que, bajo su esquema, los pequeños productores pueden aumentar sus ganancias en 40%.

La idea de ofertar productos adicionales responde a una búsqueda de ganancia que no perjudique a los pequeños productores. También utilizan la opción para oficina con un mayor gramaje y cuentan con planes semanales.

Los gastos de envío, que se incluyen en el pedido, oscilan los 200 pesos por 500 gramos de café. Éste puede ser de grano, molido medio, molido fino para espresso y grueso para prensa francesa.

 

Confianza y plagas, los retos

Uno de los principales retos para convencer a los productores de comercializar sus productos a través de Mycoffeebox.com, era ganarse su confianza. La incredulidad en el rostro de los cafetaleros exigía a Coutiño, con cartera en mano,  repetir que compraría su producto tostado, que significaría 3 veces más ganancias para ellos en comparación con lo que obtenían al vender como materia prima su café a exportadores.

Pese al descenso en la demanda de commodities desde 2012 en los mercados internacionales,  el mayor reto de los productores no ha sido los precios, sino un hongo que ha afectado las plantas del café al sur de México y Centroamérica.

“La roya está afectando al 60% de la producción en Chiapas. El problema para los productores con este hongo ha sido el volumen de plantas que tienen.”

El gobierno de Chiapas destina cerca de 30 millones de plantas para la renovación de cafetales en la entidad, cifra que es tres veces mayor a lo que se entregó en 2013, sin embargo algunos productores siguen sin renovar las plantas y continúan siendo vulnerables a la roya.

No obstante, los pequeños productores de My Coffee Box deben cumplir con un proceso de renovación de plantas para que puedan ser incluidos en el portafolio de Coutiño.

 

Ampliar el portafolio fuera de Chiapas

Para el segundo semestre de 2015, My Coffee Box espera realizar una ronda de inversión de 50,000 dólares. La liquidez será para incluir en su portafolio a pequeños productores de Oaxaca, Veracruz y Guerrero.

Luis Miguel, que ahora es padre de familia, sabe que el mercado de café en México enfrenta múltiples retos comerciales y biológicos, pero el más importante, es el cambio de conciencia entre los mexicanos para que consuman productos nacionales que beneficien a la economía interna.

“Que los consumidores tengan un despertar para ayudarnos entre nosotros. Podemos salir adelante como país. Es algo tan simple como la tacita de café en la mañana, pero sabes que estás apoyando algo local.”

 

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