Entre 70 y 90% de las reservas de efectivo del gigante farmacéutico están en el extranjero, y repatriarlos resulta más costoso que mudarse, pero no resultará tan sencillo.

 

Por Matthew Herper

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Pfizer, la compañía farmacéutica más grande del mundo, que fue fundada en Brooklyn en 1849, por segunda vez contempla una fusión que le permita mover su sede fuera de Estados Unidos y huir de los impuestos en Estados Unidos.

Pfizer y el fabricante de Botox Allergan –éste último creado en el año pasado tras una megafusión de 67,000 millones de dólares (mdd)–, confirmaron que están en las primeras conversaciones sobre una fusión. Las discusiones son amigables, pero podrían desmoronarse.

Un combo Pfizer-Allergan es tan obvio que escribí sobre ello en el artículo de portada de enero sobre el CEO de Allergan Brent Saunders, quien ha sido responsable de una serie de gigantescos acuerdos farmacéuticos en un lapso de unos pocos años. La compra de Allergan reforzaría para Pfizer la venta tanto de nuevos medicamentos innovadores como de otros más tradicionales que aún generan ventas significativas. Esto permitiría a Pfizer dividir esos dos negocios, lo que la compañía ya ha dicho que podría hacer, pero pero con una mayor escala y un mejor crecimiento. Chris Schott, analista de JP Morgan, dijo en una nota a inversionistas que espera que las ventas de Allergan crezcan 9% anual entre 2016 y 2020, en comparación con una tasa de crecimiento de 2% en el caso de Pfizer como conjunto.

Pero es probable que el activo más atractivo de Allergan sea similar al que llevó al CEO de Pfizer Ian Read a pujar por ela londinense AstraZeneca en 2014. Gracias a su adquisición por parte de Actavis año pasado, Allergan ahora tiene su sede corporativa en Dublín, Irlanda. Para Pfizer, que tiene miles de millones de dólares en efectivo estancados en el extranjero, eso es atractivo. Mucho. Cuando lo entrevisté este verano, Lee fue claro al decir que pensaba que el acuerdo de Astra había sido una buena idea, a pesar de mis críticas y las de otros, que apuntaban que dichas mega fusiones generalmente dañan la capacidad de una empresa para inventar nuevos medicamentos, precisamente debido a las ventajas fiscales.

“Tenemos un serio problema de competitividad como compañía farmacéutica con sede en EU, lo que provoca una mala asignación de capital”, me dijo Lee. “Tenemos entre 70 y 90% de nuestro dinero en efectivo fuera de EU. No podemos asignar eficientemente ese capital debido a las leyes de impuestos estadounidense en comparación con nuestros competidores. Esa transacción en particular fue de hecho una forma de acelerar un mejor despliegue de capital.”

Por otra parte, me dijo Lee, no importa lo que yo o Wall Street hayamos escuchado, él nunca había hablado de haber encontrado una ventaja en la contracción. “Yo nunca dije, en sí, de hacernos más pequeños”, dijo. “Dije que e l tamaño no me parece un factor, pensé que eso encajaba perfectamente con nuestra estrategia.”

Saunders, por su parte, ha mostrado sus aspiraciones de construir y dirigir una gran empresa farmacéutica (inicialmente saltó a la fama como el protegido de Fred Hassan, el artista de los salvamentos farmacéuticos que dirigía Pharmacia y Schering-Plough.) Pero también dice siempre que está dispuesto a discutir un acuerdo que tenga valor para los accionistas. En acuerdos pasados, Saunders ha conseguido mejores epleos a través de las fusiones. Dirigió Forest Laboratories, que vendió a Actavis, y se convirtió en CEO de la compañía. Entonces, como CEO de Actavis, dirigió el acuerdo de Allergan. Sería sorprendente verlo asumir un rol en Pfizer, especialmente si el plan es que Pfizer se divida en dos.

El obstáculo más probable sería precio. Lee, que empezó en Pfizer como contador, se alejó de AstraZeneca cuando el precio se elevó demasiado. En su conferencia telefónica de reporte trimestral, a principios de la semana pasada, Lee advirtió que a pesar de que algunas empresas habían visto sus acciones caer, no estaba seguro de que el precio de venta haya bajado en consecuencia. Ése es probablemente el principal punto en discusión entre Pfizer y Allergan.

 

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