Poco más de tres semanas han pasado desde que, en la madrugada del 7 de septiembre, el desbordamiento del Río Tula dejara miles de damnificados en esa ciudad hidalguense.

Desde entonces, además de las labores de limpieza y desinfección realizadas en mayor medida por los priopios ciudadanos, poco o nada se ha avanzado en la realización de dictámenes de daños estructurales, rehabilitación total de servicios públicos, y entrega de diversos apoyos a comerciantes y personas afectadas.

Ante esta realidad, en redes sociales es común ver redes de ciudadanos organizados para asistir a la población de Tula que lo han perdido todo.

Damnificados en Tula. Foto: Diana Baptista.

“Si les es posible, por favor consideren apoyarnos con: colchonetas, parrillas de gas de dos quemadores, ropa interior, zapatos, toallas sanitarias y toallas de baño”, escribió la usuaria Diana Baptista que realiza viajes durante a Tula a entregar la ayuda.

“Estamos yendo cada fin de semana. Yo les enviaré prueba de que su ayuda está llegando a quienes de verdad lo requieren. Pueden contactarme por inbox para hacerles saber los detalles. ¡Gracias por su apoyo y por compartir este llamado de ayuda!”, se lee en su cuenta de Facebook.

Damnificados en Tula. Foto: Diana Baptista.

Según testimonios recopilados por Forbes México de ciudadanos del fraccionamiento Chapultepec, el resultó totalmente inundado, después de las labores iniciales llevadas a cabo por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Civil, no se ha dado seguimiento al proceso de rehabilitación y recuperación de casas y espacios públicos.

“No existe coordinación entre los gobiernos locales, el estatal y la Federación”, dice Jesús Navarrete, vocero de los vecinos del fraccionamiento; “no es posible que un día manden personal de Protección Civil del Ayuntamiento y un día después viene gente de Pachuca que no conoce lo que se acordó el día anterior”.

“La gente que viene del Ayuntamiento, del DIF municipal, claramente no está capacitada para realizar dictámentes de daños estructurales. Vienen a hacer un trabajo que ni siquiera conocen”, lamenta.

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Navarrete afirma que después de las primeras visitas de autoridades estatales han tenido problemas para contactar al personal de Ayuntamiento que debería dar seguimiento a las labores de rehabilitación y reparación de daños.

“Desde el principio se vio que el municipio estaba totalmente rebasado”, sostuvo.

En los días posteriores al 7 de septiembre, en entrevista con medios, el mismo presidente municipal, Manuel Hernández Badillo, reconoció que no se había dimensionado correctamente la dimensión del riesgo de inundación y que la alerta emitida por su gobierno se limitó únicamente a publicaciones en redes sociales, ignorando el protocolo de Protección Civil ante desastres naturales.

“A nosotros nadie vino a avisarnos que debíamos evacuar. Afortunadamente había gente despierta que comenzó a alertar al resto del vecinos, si no esto hubiera sido mucho peor”, dijo Navarrete a Forbes México.

El domingo 26 de septiembre, la regidora Yohanna Santizo tuvo que salir prácticamente huyendo de una reunión con vecinos del fraccionamiento luego de que no pudiera dar respuesta a los cuestionamientos sobre la lentitud en el seguimiento de reconstrucción de viviendas.

Dicha reunión tenía como objetivo establecer un plan de acción con las principales necesidades de la población afectada que sería transmitido, a su vez, al gobernador Omar Fayad, del que vecinos criticaron su paso breve por Tula luego del 7 de septiembre y la poca atención brindada al municipio luego de la inundación.

El 20 de septiembre fue la última vez que Fayad se pronunció sobre las inundaciones en Tula. A partir de esa fecha, el gobernador ha dedicado al menos una veintena de publicaciones a felicitar a funcionarios y comunicadores por su cumpleaños y a promocionar un programa de reparación de baches en calles.

“Se supone que estaban pactadas mesas con el gobierno del estado y con la Federación, pero jamás volvimos a recibir el llamado”, señala Ana María Cortés, vecina de la colonia Centro, que concentró la atención de las labores de auxilio en los primeros momentos luego del desbordamiento, pero cuyos habitantes comparten ahora la incertidumbre de los vecinos de Chapultepec.

“Queremos la misma atención e interés que puso el gobernador cuando estaba en campaña política. No se trata de venir a tomarse fotos y después olvidarse de nosotros”, reprochó.

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