Conforme se calienta la contienda electoral, más mañas y trucos ocultos sin capacidad de rastreo aparecen para hacer dudar más a los dudosos y buscar llevarlos a otro camino, convencer a los menos dudosos a tomar un lado, e irritar a los que ya tomaron una decisión. No importa, toda decisión tomada es buena, no se trata de ganar o perder, se trata de ejercer nuestro derecho de representar lo más cercano a nuestra ideología o utópica visión del futuro que deseamos para el país.

Para lo que no tenemos tanta libertad es para seleccionar los términos y condiciones con los que estamos de acuerdo y pedir a algún abogado que revise con las que no estamos de acuerdo con la hora de abrir una cuenta en un servicio digital. Algo similar ocurre con saber que podemos ver los avisos de privacidad en una página, pero simplemente saberlos. Nuestra información es utilizada por muchos y puede llegar a varios destinos, podemos saber qué se puede utilizar para algunas cosas, y qué en teoría no se compartirá de manera directa con ningún tercero más que para propósitos de mejora del sistema o calidad (y ellos no lo pasarán para otros fines con otros terceros).

Este lunes recibí una llamada de un teléfono no identificado, que espero que ahora ya las apps que notifican spam entre teléfonos ya no la dejen entrar:

Me importa mucho como ciudadano con conocimiento del funcionamiento de mensajes manipuladores o perversos, que en México veamos como mínimo o normal estos juegos contra la democracia, no son competencia electoral, son burlas no identificadas contra nuestra forma de hacer nación. Hoy es posible que una grabadora impersonal haya querido jugar con un texto ambiguo y tono preocupante sobre mi posible duda respecto a la selección del proyecto de nación que he seleccionado entre varias opciones (tanto federales como locales). No pude saber quién lo pagaba, no puedo estar seguro de si eran empresarios o partidos (si es que podemos decir que estas elecciones representan a partidos, movimientos, coaliciones o individuos).

Mientras esto pasa en la atmósfera telefónica, Mark Warner líder de la comisión de Inteligencia del Senado de EU la volvió a agarrar contra Facebook y la forma en la que maltrata la privacidad de sus usuarios. Se mostró preocupado por compartir información con compañías telefónicas (que de por si nos tienen triangulados casi todo el día) en especial con la china ZTE. Más allá de que los chinos tengan nerviosos a los americanos, me parece interesante su propuesta porque haya una ley que obligue a las compañías de este tipo a poder mover toda tu información a otra plataforma similar de manera sencilla y sin mucho problema. Me pareció atinado el que dijera que Facebook es una gran compañía, pero está repitiendo un patrón inaceptable para los usuarios.

El otro que tiró bolas rápidas, casi tanto que dan base por bola, fue Tim Cook contra, otra vez, Facebook. Durante el encuentro de desarrolladores de la compañía de Cupertino Cook mencionó que “We think privacy is a fundamental human right … I think the privacy thing has gotten totally out of control“. (“Creemos que la privacidad es un derecho humano fundamental … Creo que la privacidad se ha salido totalmente de control“.) Las declaraciones fueron hechas en conjunto con el anuncio del lunes de que Apple estaría cerrando los botones “me gusta” que rastrean la actividad de Internet de los usuarios conectados a ciertas plataformas sociales, como Facebook.

Apple mostró una imagen de un navegador Safari que bloquea “Facebook.com” al usar cookies y datos de sitios web en una demostración en el escenario. Por supuesto, que una respuesta por parte de un ejecutivo de Facebook no tardó en ser pública, el jefe de seguridad de la compañía de Menlo Park Alex Stamos, dijo: “Si se trata de proteger la privacidad, y no solo la señal de bondad de virtud, entonces deberían bloquear todos los JS y píxeles de terceros“. Lo triste de todo esto es que se ha vuelto una cuestión de señalar dedos, mostrar como todos tiene de alguna forma u otra algo que es lógico y casi imposible de hacer online: no ligar un paso A con un paso B y eso con herramientas de medición y seguimiento.

Mientras nos quedamos con la idea de que algunos pagan premium por un dispositivo que no rastrea tanto a sus usuarios, o da algunas buenas opciones de bloqueo. Otros que no hacen pagar a sus usuarios y, aunque tienen herramientas de privacidad, no son tan intuitivas y fáciles para ellos de incrementar e implementar. Nosotros nos quedamos con términos de uso que no podemos negociar con alguien, que al aceptar nos dan algunos beneficios y queda en nosotros poder dedicar al menos una media hora a dos horas semanales para aprender a administrar mejor nuestra información en la red.

Hasta que llega alguien que se roba una base de datos y recibimos una llamada anónima, grabada y tendenciosa a nuestro teléfono personal sin que nos respondan nada el INAI o la FEPADE, porque otra vez: hay que levantar algo formal (burocracia, red tape) sin considerar que este país sigue pagando por hora reloj trabajada.

 

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