Nuestras emociones juegan un papel clave en todo lo que hacemos. No solamente de manera inconsciente, sino que también influyen en nuestros pensamientos, decisiones y acciones conscientes.

El marketing político emocional es el uso generalizado de diferentes herramientas y recursos de comunicación estratégica que influyen sobre las percepciones emocionales de los electores para que establezcan una conexión con un candidato y adopten una idea, una propuesta o una posición política. Las aplicaciones de estas técnicas son muy diversas:

A) En primer lugar, las usamos para analizar las motivaciones, perfiles, psicología y capacidades de los candidatos a fin de desarrollar programas personalizados de entrenamiento, corregir deficiencias y hacerles más competitivos.

Las campañas exigen mucho trabajo, disciplina, esfuerzo y someten a presiones extremas a los candidatos. Por ello es muy importante diagnosticar y atender rasgos de la personalidad y el carácter que permitan mejorar su forma de comunicar, fortalecer su liderazgo, consolidar su asertividad y darle la capacidad para generar confianza y manejar situaciones como eventos, entrevistas, debates y discursos. Frecuentemente, debemos aplicar correcciones de posturas, terapias de lenguaje, técnicas de actuación y otros recursos con el apoyo de psicólogos y especialistas.

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B) Además, nos sirven para medir las reacciones de los electores ante las propuestas y la publicidad electoral; la percepción que tienen de un candidato o los partidos políticos; su estado de ánimo respecto a los problemas socioeconómicos; cómo se comportan en un mitin y/o sus intereses, demandas y expectativas.

En este caso, usamos grupos de enfoque que miden las reacciones, objeciones y respuestas emocionales ante los estímulos de comunicación verbal y no verbal de un candidato, recurrimos a equipos muy sofisticados para evaluar los movimientos, expresividad, contundencia y desempeño de los candidatos, entre otras cosas.

C) Finalmente, gracias a las redes sociales, la evolución tecnológica; los progresos en campos como el neuromarketing y los innovadores métodos de medición moto-sensorial podemos determinar con mayor precisión los modelos, formatos y canales más efectivos para establecer programas de comunicación y estrategias de campaña.

A continuación, les daremos algunos ejemplos tomando como punto de partida las emociones fundamentales de todo ser humano y su aplicación en la mercadotecnia electoral.

  • 1. Miedo– Es la emoción fundamental del ser humano; por lo tanto, la más explotable políticamente hablando. Su utilización depende de la graduación y posicionamiento de un actor político. Los electores son sometidos a mensajes que pretenden generar un estado de alerta, inseguridad e incertidumbre para plantearles escenarios no deseables por votar por determinado partido o sus candidatos. El objetivo es influir en la decisión de voto insistiendo en qué de no tomar la decisión correcta, pueda haber consecuencias negativas, pérdidas o situaciones radicales de violencia.

Por ejemplo, si votas por XX puedes perder tu trabajo, habrá más inflación y/o los corruptos seguirán gobernando. Las estrategias incluyen las campañas negativas que crean sociedades secretas y personajes oscuros a los que se adjudican todos los atributos La gente elige tratando de mantener o recuperar la estabilidad, evitar un acontecimiento indeseable, superar la ansiedad del desenlace, buscando continuidad o temiendo que empeore la situación actual.

  • 2. Orgullo– El objetivo es aludir al ego de los ciudadanos, para crear la sensación de que su voto es valioso; contribuye a una meta superior y que les haga sentir honestos, audaces, sofisticados, modernos, democráticos y más inteligentes; al mismo tiempo que descalifica y degrada a quienes voten en otro sentido.

Retomar algunos de los principios y legados de personajes históricos, hacerlos propios y defenderlos como banderas es parte de esta estrategia, revivir los ideales, los episodios, las luchas y el legado de los héroes también funciona como detonador de cambio.

La jornada electoral se vuelve también una oportunidad histórica; el voto, un granito de arena que ayudo a mejorar las condiciones de vida, una contribución al cambio y -al mismo tiempo-, una acción positiva para superar los obstáculos para el desarrollo y la justicia.

  • 3. Inspiración– Los candidatos se presentan como historias de vida ejemplar llevadas a la pasarela electoral; emprendedores; nacionalistas comprometidas; vencedores de adversidades; personalidades con biografías forjadas con sentido humano que representan lo mejor del altruismo, humildad, integridad y perseverancia.

Los ciudadanos pueden sentirse motivados al votar por alguien que merece su confianza y que les garantiza resultados. Se les pide que elijan gobernantes y representantes comparando y reconociendo los méritos, talentos, logros y cualidades de las distintas alternativas. En resumen, las cosas no pueden cambiar sin gobierno eficiente, honesto y popular forjado por las mujeres y hombres mejor calificados.

Hasta aquí por el momento, continuaremos…

 

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