Kimberly-Clark de México, empresa que lideran Claudio X. González y familia, manifestó algunas dudas sobre la economía mexicana con la llegada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, aseguró que espera invertir más de 3,000 millones de pesos para el próximo año, aseveración que vino luego de las dudas que sembró su director general, Pablo González Guajardo, al considerar que las inversiones estarían detenidas en el país en el corto plazo.

Pero, ¿qué pensaba la empresa de las condiciones económicas durante los gobiernos anteriores?

En el gobierno de Felipe Calderón (2006 -2012), entre 93 y 95% de los ingresos de la empresa se generaban en México, con máximos en los años de 2009 y 2012.

“Aún cuando la Compañía considera que las políticas y acciones adoptadas por la presente administración pública son favorables, en el pasado México ha experimentado desequilibrios económicos recurrentes”, destaca el reporte anual de 2008.

Entre 2008 y 2012, sus ventas netas crecieron 27.0% desde 23,052 millones a 29,289 millones de pesos.

Para el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), sus ventas pasaron de 29,678 millones de pesos a 41,026 mdp, un crecimiento de 38.2% en los seis años. Ello a pesar de que en 2014 el valor total de sus ventas registraran una ligera caída en relación con 2013.

El crecimiento de las ventas tuvo una mayor aceleración hacia la segunda mitad del sexenio, especialmente entre 2015 y 2016, cuando incluso registró crecimiento a doble dígito.

Si bien en los reportes anuales del sexenio anterior se mantiene la idea de que el crecimiento económico fue menor al esperado, e incluso se señala que la impunidad y la delincuencia son factores que pueden afectar a la empresa, en el reporte anual del primer año de Peña Nieto, la firma destacó que fue un año de contrastes pero con un panorama positivo.

“2013 fue un año contrastante en la actividad económica de nuestro país, por un lado el
desempeño fue mucho menor a lo esperado, menores remesas durante la primera mitad del año,
un arranque de gasto público muy lento, inflación alta en alimentos y la incertidumbre generada en
torno a la reforma fiscal, tuvieron como consecuencia contracción en el consumo interno y un
crecimiento del PIB mucho menor a lo estimado originalmente. Por el lado positivo, la aprobación de las distintas reformas que el país necesita ponen un panorama mucho más prometedor en el mediano plazo“, señala el reporte anual correspondiente a 2013.

En la conferencia con inversionistas del segundo trimestre de 2017, Pablo González comentó que ese año se presentaba como un periodo desafiante para la economía mexicana, luego de las reducciones de la estimación de crecimiento.

“Los indicadores de crecimiento económico del año pasado, exportaciones y consumo privado están a mayormente a la baja y el gasto y la inversión del gobierno no muestran señales de recuperación. Aunque el consumo privado se espera que siga creciendo, ha empezado a desacelerar respecto de las tasas alcanzadas en los pasados dos años”, dijo en julio de 2017.

Ese mismo año, la empresa comenzó a advertir sobre el riesgo del futuro tras la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que ahora se busca reemplazar con el T-MEC, que aún espera su ratificación en Estados Unidos, como un factor que podría afectar a la empresa.

 

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