El gobierno mexicano no pierde oportunidad en señalar que su equipo de negociación para el TLCAN es mucho más docto y experimentado que su contraparte. Los mexicanos formaban parte del equipo que llegó al acuerdo original y presumen de un racimo de grados académicos. La cosa es que toda la negociación tendrá más bien un tono político, para mandar mensajes a los ya desesperados votantes de Trump y a otros países. Sólo eso explica que en los objetivos publicados por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos se abunde en temas que no tienen sentido en Norteamérica, como la subvaluación de las monedas como estrategia comercial, o los subsidios a las exportaciones por parte de empresas estatales. Es decir, se utiliza el NAFTA para mandar mensajes a China. Eso implica que Estados Unidos no va a hacer concesiones a sus vecinos en materia comercial, aun cuando incluso le convenga, porque en realidad están marcando lo que será su nueva política comercial, proteccionista, con el mundo. El termino de modernizar al NAFTA, en realidad significa tratar de mandar una señal de que el endurecimiento en materia comercial es en serio.

El primer objetivo listado por Estados Unidos es reducir el déficit comercial de ese país con México y Canadá. Desde ahí la propuesta no es seria. No se considera que una buena parte del comercio en la región son bienes intermedios, por lo que el 40% de lo que México exporta se importó de Estados Unidos. En la exposición de los objetivos del documento, se mantiene el discurso de que el NAFTA ocasionó la pérdida de millones de empleos, que se pueden recuperar con una negociación que sea más justa con Estados Unidos. En realidad, la principal propuesta de cambio al tratado es eliminar el Capítulo 19 que establece paneles para resolver, por parte de expertos, controversias en temas no arancelarios como dumping, barreras fitosanitarias, de seguridad, etc. De esa manera, la mayoría de las disputas se resolverían en tribunales estadounidenses, lo que daría ventajas a las empresas de ese país. De nuevo, buena parte del objetivo es político, ya que se trata de una vieja demanda de organizaciones conservadoras estadounidenses que consideran que esos paneles violan la soberanía y capacidad de hacer política comercial de ese país. Por cierto, supongo que México va a considerar como inaceptable eliminar por completo el capítulo 19 del tratado.

En otros temas, los objetivos son vagos, pero se pueden adivinar sus intenciones. Es muy probable que lo que se pretenda es abrir la negociación de sectores como el agrícola o el textil, para incrementar las exportaciones de Estados Unidos en ambos casos. Esa es, probablemente, la estrategia para reducir el déficit. Dicha reducción difícilmente se dará por esa vía, pero, de nuevo, sirve mucho para el discurso en la “américa profunda”. También se insistirá en eliminar las restricciones para invertir en sectores que todavía mantienen algunas, como en aviación y medios de comunicación. En realidad, en nombre de la recuperación de empleos para el trabajador americano de baja calificación laboral, se promueve reforzar el tratado, justo en los aspectos de interés para las grandes corporaciones.

Como todo lo que hace la administración Trump, los objetivos que pretenden alcanzar con la renegociación del NAFTA son vagos, contradictorios y poco coherentes. Están hechos para el aplauso fácil y para alimentar la demagogia con lo que ese personaje logró cosechar sus votos en la pasada elección. De poco servirá la sapiencia de los negociadores en los puntos finos del tema comercial, todo parece que va a estar determinado por la conveniencia del acuerdo al discurso xenófobo y a los intereses de las grandes corporaciones de nuestro país vecino. Ahora, chafa y todo, Estados Unidos ya dijo lo que quiere, reducir el déficit y utilizar sus tribunales, no paneles trinacionales, para resolver controversia. México todavía no es capaz de plantear sus mínimos de negociación. Esto es particularmente grave cuando el principal socio del acuerdo, con todas sus letras, pide cambiar las reglas para ganar más y que los otros pierdan.

 

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