Pista: Nadie. Con la caída en el precio de los combustibles, la típica familia estadounidense podría ahorrarse este año 550 dólares. Pero el gobierno de Obama tiene otros planes.

 

Por Steve Forbes

 

Si quieres saber qué es lo que alimenta el encono de los estadounidenses hacia su clase política, basta con ver la nueva idea que ronda los pasillos de Washington y las capitales estatales: ¡Aumentar los impuestos a la gasolina! Gracias a un dólar más fuerte y a los crecientes inventarios del petróleo, los precios del combustible han caído en picada. La familia típica podrá ahorrar 550 dólares o más este año, dinero que podría gastar en otras necesidades o en las cosas que disfruta. Las facturas de calefacción del invierno serán más bajas. En caso de que esta tendencia perdure, los fabricantes de autos y camiones tendrán una gran oportunidad: La gente comprará vehículos más grandes, que es donde los márgenes de ganancia son más jugosos.

¿Cómo reaccionan nuestros políticos a esta buena noticia? Aprovechan la oportunidad para meter la mano en los bolsillos de la gente. Lo peor del caso es que muchos republicanos, en todos los niveles de gobierno, están comprando esa idea. Todos sabemos que los liberales nunca dejar pasar una oportunidad de hacer más dinero, pero se supone que el Partido Republicano es amigo de los contribuyentes.

Un exasperado Larry Kudlow increpó al senador republicano Bob Corker, quien propone elevar los impuestos federales a la gasolina y al diesel 12 centavos por galón por más de dos años:

“¿Qué está pensando? En su primera aparición en las noticias del domingo este año, justo al comienzo de una nueva era republicana en el Senado, ¿Corker dio un mensaje de crecimiento y reformas? ¿Habló acerca de negocios y reducción de impuestos personales que podrían dar nuevos bríos a las startups, pagar salarios más altos y crear empleos? ¿Habló acerca de dar marcha atrás a ObamaCare o a nuevas leyes en general? ¿Discute una reforma migratoria sensata… o promueve un tratado de libre comercio que ayude a los consumidores y las empresas? ¿Qué tal una reforma educativa? No. Su primer mensaje republicano es aumentar el impuesto federal a la gasolina.”

Pero, ¿cuáles son los argumentos esgrimidos por nuestros políticos?

–El fideicomiso carretero se quedará sin dinero en mayo. Esto es fácil de descartar. El fondo fue creado en la década de 1950 para construir y mantener el sistema de autopistas interestatales. Se suponía que los impuestos federales a los combustibles vehiculares se dedicarían por completo a él, pero desde entonces –Washington fue Washington– el fondo ha sido saqueado para financiar sistemas de transporte masivo, rutas de senderismo y todo tipo de cosas. Si no consideramos todos los rubros no relacionados con las carreteras y voilà: El fideicomiso de la autopista está prácticamente balanceado.

–Nuestra infraestructura se está desmoronando, lo cual es peligroso y perjudica a la economía. La crisis de infraestructura real es el gobierno. Los políticos no quieren que sus gobernados se den cuenta de que la infraestructura no es un problema cuando la libre empresa se hace cargo. Nuestro sistema ferroviario de carga es el mejor en el mundo, por mucho; ninguna otra nación se acerca siquiera. Este triunfo no anunciado se produjo después de que los ferrocarriles fueron desregulados en 1980. No tenemos ninguna “crisis de infraestructura” con respecto a los aviones de pasajeros, pero sí tenemos un problema con nuestro sistema de control de tráfico aéreo tecnológicamente atrasado, que está bajo el pulgar del gobierno federal. ¿Transporte? No hay escasez de autos y camiones. ¿Energía? No hay escasez de estaciones de servicio. ¿Distribución de gas y petróleo? Decenas de miles de kilómetros de tuberías atraviesan la nación. Mientras el presidente Obama se lamenta sobre la infraestructura, bloquea el oleoducto Keystone XL y pone trabas a los permisos para terminales de gas natural licuado, plantas de energía nuclear y presas.

Los políticos cortos de efectivo a niveles estatales y locales deben idear más proyectos que hacen uso de capital privado. Las autopistas son mejor administradas. Más estados deberían seguir el espléndido ejemplo de Indiana, que en 2006 arrendó su autopista de peaje, con el correspondiente ahorro de varios miles de millones de dólares.

–Mayores impuestos a la gasolina ayudarán a salvar al planeta. No, no lo harán. Nos hacen más pobres, lo cual es malo para todos, incluyendo al medio ambiente. Las naciones pobres tienen peores ambientes que los países ricos. Los autos emiten una pequeña fracción de la contaminación que emitían hace años. El peor aspecto de la gasolina, el plomo, fue tratado hace décadas, cuando fue eliminado.

–Los europeos tienen impuestos significativamente más altos a la gasolina de los que EU tendrá jamás. Esos países están densamente poblados; Gran Bretaña (64 millones de habitantes) encajaría cómodamente en Oregón (menos de 4 millones de habitantes). Somos una gran nación, continental, y conducimos nuestros autos mucho más. Además, ya estamos sobrecargados fiscalmente, al igual que la mayoría de los países en estos días, una razón clave por la que la economía mundial está en problemas.

 

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