Ser un líder tiene su costo. Ser líder implica proteger a las personas que le han puesto en esta posición.

 

 

Creo que todos hemos vivido la experiencia de tener jefes “buenos” y “malos”. A veces depende de nuestro propio criterio y a veces es el sentimiento general dentro de una organización o después de observar las acciones de una persona en autoridad. Ejemplos de buenos o malos CEO o líderes nos rodean en las noticias, en las películas y en los artículos de negocios. Hay una fascinación con los líderes –buenos o malos– porque son parte del tejido de la sociedad, de la comunidad y de una organización.

En Leaders Eat Last o El líder se sirve ultimo, el escritor y experto en liderazgo, Simon Sinek, habla de cómo existe un “contrato social” entre líderes y seguidores de hace miles de años. El “contrato” está basado en confianza entre miembros de una tribu, comunidad u organización: el líder goza de beneficios asociados con autoridad y poder, a cambio de proteger y asegurar el bienestar de los miembros de la comunidad. Un buen líder está al servicio de los demás en cómo dirige su tribu hacia el éxito o la realización de sus metas económicas, sociales, políticas, etcétera.

Según Sinek, algunos gerentes –de empresas pequeñas hasta corporaciones grandes– se han olvidado de este contrato social; los excesos de dinero, fama, o poder eclipsan su rol y su responsabilidad en proteger los intereses y el bien estar de los demás. Sinek usa el ejemplo de la crisis económica en los EU hace 6 años; como sabemos, algunas malas prácticas relacionadas con hipotecas y seguros causaron graves daños al sistema financiero y a las vidas de muchas personas. Hay muchos otros ejemplos donde se ha puesto “patas arriba” el contrato social.

Ser un líder tiene su costo. No es solamente una recompensa o título adquirido por un trabajo bien hecho o la experiencia que uno ha logrado. Ser líder implica proteger a las personas que le han puesto en esta posición: los inversionistas y empleados, la comunidad, y los clientes. Esta protección que les brinda fomenta el sentido de seguridad y confianza en la organización y hace que los miembros sean más felices, trabajen mejor y rindan mejor resultados.

¿Por qué será que algunos equipos, a pesar de muchos incentivos, fracasan o  tienden hacia la fragmentación en la meta que les han puesto? Porque dudan; porque no confían que el líder, los miembros del grupo y la organización les van a apoyar si toman un riesgo o si actúan por iniciativa propia.

El líder tiene un rol sumamente importante para fomentar un “círculo de seguridad” (Sinek: Leaders Eat Last) entre los miembros del equipo, entre los miembros y el líder y entre los miembros y el mundo de afuera. No se puede lograr esto si hay desconfianza o duda que el líder se preocupa por ellos. Como sociedad, progresamos cuando nos sentimos seguros entre miembros de un grupo.

Si los líderes se sirven al último, muestran que ellos están interesados en el bien de los demás  y no solo en su ascensión en los rangos de la empresa u organización. Los valores que inculca el líder son los que, tarde o temprano, se muestra en cada área del negocio u organización.

 

 

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