Al casi cumplirse el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se han observado intenciones por combatir la violencia de género, pero no sólo basta con reconocer el problema, ya que los “elementos simbólicos no dejan de matar a las mujeres, explicó Tania Reneaum Panszi, directora ejecutiva de Amnistía Internacional (AI) México.

El acto que realizó el López Obrador el 25 de noviembre de invertir un tiempo de la conferencia matutina para hablar sobre la violencia contra las mujeres es un acto positivo, pero no es suficiente, explicó.

“La política punitiva llegó a su límite”, se apostó porque fuera el sistema de justicia penal quien resolviera el problema de violencia contra las mujeres, pero se requiere de una política mucho más integral donde estén situadas todas las secretarías de Estado, subrayó.

La retórica no basta

Reneaum Panszi coincidió con la decisión de la Jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, de declarar la alerta de género en la capital, ya que la cifra que presentó “es alarmante”: ·65% de los casos de violación se da en domicilios y donde se caracteriza el agresor, 95% de los casos se comete por alguien conocido”.

“Pero si ese acto político y simbólico no deja de matar mujeres, entonces dejará de ser positiva. Por es indispensable que este tipo de políticas públicas estén sujetas también a la evaluación transparente y abierta”, sentenció.

Las cifras duelen

A pesar de que no se tienen datos suficientes y actualizados, de enero al 30 de septiembre de este año se reportaron 748 víctimas de feminicidio en México, con un promedio mensual de casos a la alza”, detalla el estudio México: Cuando las palabras no bastan.

El documento indica que esta aproximación tiene algunas limitantes, ya que cuando se abren carpetas de investigación por muertes violentas es posible que no todos los casos sean investigados o se clasifiquen como feminicidio.

Para 2018, 3, 548 mujeres serían víctimas de muertes violentas que podrían ser homicidios y feminicidios, de acuerdo con la categoría usada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en muertes femeninas con presunción de homicidio.

En el análisis de esos datos, detalla el reporte, de 2010 a 2017 la tasa de hoicidios de mujres se triplicó, ya que pasó de 1.99 a 5.24 por cada 100 mil mujeres.

En el análisis de estos registros se muestra que en 10 años de 2010 a 2017 la tasa de homicidios de mujeres casi se triplicó al pasar de 1.99 a 5.24 por cada 100 mil mujeres

La violencia tiene costos

Los costos de la violencia contra la mujer no sólo son sociales o políticos, también son económicos. En el ámbito público y privado la violencia de género le cuesta al paìs, no sólo en atenderlo, sino en términos propios para las mujeres, así como en la confianza ciudadana de las mujeres al Estado para investigar casos de la índole, explicó la directora ejecutiva de AI.

Durante 2016, “se estima que cada mujer perdió 30 días de trabajo remunerado y 28 días de trabajo no remunerado a causa de la violencia por parte de su pareja”, de acuerdo con el Inegi.

Es decir, se estima una pérdida de 4.4 mil millones de pesos por días de trabajo perdidos por mujeres entre octubre de 2015 y el mismo mes de 2016.

“Las mujeres pueden llegar a encontrarse aisladas e incapacitadas para trabajar, perder su sueldo, dejar de participar en actividades cotidianas y ver menguadas sus fuerzas para cuidar de sí mismas y de sus hijos”, detalló un informe de la Organización Mundial de la Salud.

Lee también: Se necesita ‘pasar de lo simbólico a lo real’ en derechos humanos: Amnistía Internacional

 

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