Por Javier Arreola y Patricio J. Gutiérrez

Los estados de Texas y California son como aceite y agua debido a que sus espectros políticos y modelos de desarrollo parecen antagónicos. El primero es Republicano y el segundo, Demócrata. Uno busca un gobierno chico y de bajos impuestos, y el otro un gobierno grande y de altos impuestos.

Sus mismas empresas parecen ejemplo de ello: ¿Pizza Hut o Taco Bell? ¿AT&T o Walt Disney Company? ¿Dell o Cisco Systems? ¿JC Penney o Gap? ¿Whole Foods Market o Trader Joe’s? ¿ExxonMobil o Chevron? ¿HEB o Safeway? ¿Whataburger o In-N-Out?

Marcadamente en 2020, algunas compañías tecnológicas de California emigraron a Texas, lo que está escribiendo el enésimo capítulo de la rivalidad que tienen estos estados, pero que esta vez podría tener consecuencias geopolíticas. Ante ello, vale preguntarse, ¿en qué se parecen? Y, ¿cuáles son las claves de este fenómeno?

Tan distintos, ¿que se parecen?

Ambos estados tienen las dos economías más grandes de EU, con 1.877 billones de dólares (bdd) y 3.133  bdd —sus PIBs suman el 23% de la nación—. Si cada uno fuera un país, serían respectivamente la quinta y décima economía más grandes, por encima de la de México. Ambos tienen economías diversificadas —aunque en diferentes proporciones—, pero también recortan la brecha entre sus especialidades: mientras California ha sido tradicionalmente tecnológica y ahora también despunta en energía, Texas ha sido históricamente energética y gana terreno en lo tecnológico.

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Una tercera característica es que ambos estados colindan con México, con quien comparten una de las relaciones más dinámicas del mundo. México es el país con mayor actividad de importación y exportación de Texas; también es el de mayor exportación de California y el segundo en importación. Ante ello, cómo se reacomoden estos estados y cómo influyan sobre EU será determinante para los mexicanos viviendo a ambos lados de la frontera.

Con 29 y 40 millones de habitantes respectivamente, son los dos estados más poblados de EU. Mientras que en Texas, las personas a las que el Censo llama Hispanics serían la segunda mayoría de la población —o la primera, siguiendo la dinámica de crecimiento y en caso que estuviera subreportada—, en California son ya la primera mayoría.

Parte de las diferencias tan marcadas entre dos estados se debe a que cada estado tiene jurisdicción sobre su territorio geográfico definido, donde comparte soberanía con el gobierno federal. De compararse con México, un estado estadounidense tiene más proactividad para prestar servicios y especialmente, cobrar impuestos.

¿Adiós California, hola Texas?

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La reubicación de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ha sido la más mediática, no solo por su perfil empresarial, sino porque Musk ha sido muy vocal al respecto. Entre las razones de manufactura están que se está construyendo una gigafactory de Tesla de $1.1 mil millones de dólares en Travis County, Texas, para la que obtuvo incentivos fiscales, y que es una de las inversiones más grandes en la zona desde el Campus de Apple en Austin. SpaceX tiene desarrollos en el sur del estado, incluyendo McGregor y Brownsville. También analiza trasladar a Texas la empresa tuneladora The Boring Co.

Por otro lado, Musk no se ha mordido la lengua diciendo que California tiene estos días un clima de negocios poco amigable, que se había vuelto menos servicial con los emprendedores: “Si un equipo ha estado ganando durante demasiado tiempo, tienden a volverse complacientes y luego ya no ganan el campeonato. California ha estado ganando durante demasiado tiempo.” En mayo pasado, criticó al gobierno estatal por las “medidas fascistas” de cierre de emergencia de la economía, que derivaron en frenar las actividades en la fábrica de Tesla. El gobernador dijo que no le preocupaba si Musk se iba del estado.

Otro caso paradigmático es HP, la empresa que dio pie a Silicon Valley, que anunció que moverá su corporativo de San José a un suburbio en Houston: “Es un mercado atractivo para reclutar y retener diversos y futuros talentos.” En ambos casos, no es que las empresas abandonen al 100% a California, pero sí llevan sus corporativos y operaciones más estratégicas al estado de la ‘estrella solitaria’.

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Con estas empresas coincidió Oracle, que recientemente anunció sus planes de mover su corporativo de Redwood City Austin, mientras su director Larry Ellison despachará en Hawaii. Además, Joe Lonsdale de Palantir y Drew Houston de Dropbox también anunciaron su mudanza a Texas.

En el aspecto de personas físicas, se estima que unas 135 mil personas salieron del estado más que las que llegaron —solo ha pasado 12 veces en 120 años— y que unos 30 mil trabajadores de empresas tecnológicas salieron del estado. En general, la tendencia de la pandemia ha sido, a mayor costo de vida, más personas salen del estado.

Pero, ¿cuáles son los factores de coyuntura y subyacentes para este fenómeno? Eso se analizará en la segunda parte de este texto.

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Contacto:

Patricio J. Gutiérrez es Abogado en Derecho Corporativo y preside la firma Gutierrez Law Group, que apoya a personas y empresas mexicanas a hacer negocios en Texas.

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