El dinero es algo que vamos a tener que saber gestionar durante toda nuestra vida. El saber organizar adecuadamente los recursos financieros con los que contamos nos supondrá llevar una vida más cómoda y sobre todo nos permitirá afrontar mejor situaciones tan complejas y difíciles de prever como ha sido la de la pandemia y todas las consecuencias económicas que esta lleva aparejada.  Señala acertadamente la OCDE que son los hogares que poseen un menor grado de conocimientos financieros los que tienden a tener mayores niveles de endeudamiento y que, además, lo hacen soportando unas condiciones más gravosas. Por esta razón es básico formarse y contar con la mayor educación financiera posible.

Podemos definir a la educación financiera como aquel conjunto de conocimientos adquiridos que nos permiten administrar nuestras finanzas de forma eficiente de acuerdo al contexto económico que nos envuelve. Casi todas las decisiones que tomamos en nuestra vida tienen de una u otra forma connotaciones económicas, por lo que es necesario al evaluar las diferentes alternativas de gestión personal, el contar con toda la información financiera posible. Igualmente, es clave entender de forma clara y concisa todos aquellos conceptos básicos que de un modo u otro afectan a nuestro bolsillo. La planificación del gasto y del ahorro debe ser la llave que nos guíe en la gestión de nuestros recursos.

El contar con una buena estrategia de ahorro es la base en la que debemos apoyarnos para contar con unos recursos de los que podamos hacer uso cuando la situación económica general se complique o cuando nos surjan gastos inesperados que debemos afrontar sin demora.

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Si hay un país en el mundo que cuente con elevadas tasas de ahorro desde hace muchos lustros ese es Japón y eso a pesar de que desde hace muchísimo tiempo los tipos de interés que bonifican el ahorro en el país son nulos o incluso negativos. Por esta razón es conveniente asomarse a esta cultura y ver que técnicas de ahorro utilizan porque seguro que de ellas podremos obtener grandes enseñanzas.

En Japón existe una metodología de ahorro muy popular que se llama método Kakebo y que nació hace más de un siglo, concretamente en el año 1904. Se trata de una estrategia muy sencilla y apta para cualquier economía y que nos ayudará a tener los ingresos y los gastos bajo control. El método parte de la idea de anotar en un cuaderno de cuentas todos los ingresos y los gastos que efectuamos a lo largo del año.

Hay que indicar que a pesar de que hoy en día existen modernas aplicaciones en Japón como Moneytree o incluso la gran mayoría de las entidades financieras niponas permiten hacer un seguimiento de la estructura de gastos e ingresos de sus usuarios digitalmente, estos libros de cuentas en papel se siguen comercializando en Japón ampliamente y en especial el último y el primer mes del año. Los defensores de este método argumentan que es su metodología manual la que te hace ser mucho más consciente de saber en qué gastas el dinero y la que te obliga a pensar como optimizar el gasto.

El método es bastante laborioso, especialmente al principio, pero en eso consiste su éxito según nos dicen los expertos. Lo primero que hay que hacer es anotar los ingresos y los gastos, lo que se puede hacer de forma diaria o semanal según resulte más sencillo para el usuario. Los gastos y los ingresos a su vez habrá que diferenciarlos por categorías. Así, por ejemplo, tendremos gastos esenciales, gastos de ocio y gastos extraordinarios como puede ser la reparación del televisor. En cuanto a los ingresos también deben ser categorizados, de forma que se podrían dividir en ingresos recurrentes y extraordinarios.

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Una de las claves del método es saber en que te gastas el dinero y para eso la diferenciación en categorías resulta clave. Para hacerlo más visual se pueden clasificar los gastos en distintos colores. Por ejemplo, podemos poner en rojo a aquellos gastos de los que no podemos prescindir, en amarillo aquellos gastos que siendo extraordinarios podemos postergar y en verde todos aquellos gastos que tienen que ver con nuestro ocio o que podrían ser prescindibles.

Una vez que hemos llegado a este punto, tenemos que ver cómo podemos mejorar nuestras finanzas y para eso deberemos calcular cuánto hemos conseguido ahorrar y cuanto nos hubiera gustado ahorrar. Igualmente, también debemos analizar cuanto hemos gastado realmente y que gastos de los que hemos efectuado podrían ser prescindibles el siguiente mes. Todos los meses o mejor cada semana debemos hacer las cuentas.

Para ahorrar se necesita contar con fuerza de voluntad y constancia y el método Kakebo puede ser una herramienta que nos ayude a mejorar nuestra educación financiera. Este método nos ayudará a identificar esos pequeños gastos que todos tenemos y de los que muchas veces no somos conscientes pero que a final de mes representan una importante suma de dinero y nos alejan de nuestras metas de ahorro.

Se han hecho numerosos estudios en Japón sobre la efectividad de este método y la mayoría de ellos concluyen que si somos disciplinados con su metodología, el ahorro medio que se puede conseguir es un 35% superior al que obtendríamos sino lo utilizáramos pero para ello debemos ser disciplinados y constantes.

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