Hace unas semanas escribíamos sobre cómo estaban evolucionando los pronósticos publicados sobre la economía mexicana. Las previsiones que establecía la OCDE en sus publicaciones de primavera, tras observar el fuerte crecimiento de la economía estadounidense por la dimensionada respuesta fiscal ofrecida para combatir la crisis, ha sembrado el optimismo en una economía que, atendiendo a su capacidad para combatir la pandemia, no pudo destinar más del 1% del PIB en materia de respuesta fiscal.

Así, esa respuesta ofrecida por Biden y su equipo de Gobierno, que suponía cerca del 11% del PIB en recursos movilizados para recuperar la economía, ha provocado que las previsiones también sean más optimistas para el país vecino: México. Un país con el que los Estados Unidos mantiene una gran relación comercial, y al que, tras rebautizar el TLCAN como TMEC, y tras haber emprendido una guerra comercial con la otra economía más grande del mundo, Estados Unidos ha convertido en su principal socio comercial.

Es importante resaltar esto que comentamos. Si atendemos a las cifras que muestra el comercio para los meses pasados, lo que observamos es que este no ha dejado de cosechar récords. En este sentido, durante el pasado mes de marzo, la relación comercial entre Estados Unidos y México alcanzaba los 57.000 millones de dólares. Un récord histórico que tras registrar el mayor volumen de comercio en un solo mes de toda la historia. Pero es que conviene resaltar que ni en momentos de pandemia, este comercio del que hablamos se detuvo.

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Es por esta razón por la que, también, la secretaria de Economía en el país se ha pronunciado al respecto de la recuperación, anunciando un nuevo impulso por este buen comportamiento del comercio, así como por ser ese dique de contención durante el año pasado, mientras el resto de los sectores, ante la imposibilidad, se veían obligados a paralizar su actividad. Y es que hablamos de un comercio que, expresado como la suma de importaciones y exportaciones, representa cerca del 80% del PIB mexicano; algo que, dicho sea de paso, tampoco hubiera sido posible sin el TMEC.

En este sentido, el Gobierno estima que el crecimiento de México en 2021 será del 6.5%. Además, matizando, la secretaria confirmaba que dicha mejora en las previsiones se realizaba por el buen comportamiento del T-MEC. El tratado comercial, como vemos a la luz de los datos, ha sido un poderoso motor para la recuperación tras los efectos provocados por la pandemia del Covid-19. Y un motor que ayudará a México a recuperarse nuevamente, y a salir adelante, cosechando fuertes crecimientos que ya se visibilizan en los informes.

Sin embargo, es conveniente resaltar aspectos que, pese al crecimiento y pese a la llegada de acuerdos como el TMEC, entre otros, siguen estando muy presentes en la economía mexicana y deberían combatirse. Aspectos que muestran, y cada vez más, las claras diferencias entre lo que es crecimiento y lo que es desarrollo económico. Pues pese a que México haya incrementado su participación en el comercio internacional hasta el nivel del que hablamos, pese a cosechar crecimientos característicos de una potente industria emergente, pese a todo ello, seguimos atendiendo a escenarios tan drásticos como una informalidad laboral cercana al 50%.

Esto es lo que describía hace unos días la CEPAL. En uno de sus informes, hablaba sobre esta paradoja del crecimiento que presentan muchas economías de Latinoamérica. Economías, las cuales no han dejado de crecer ininterrumpidamente en los últimos años y, sin embargo, siguen estancadas por desequilibrios estructurales que impiden un auténtico desarrollo de esta serie de economías, el cual les dote de un Estado de Bienestar y, en cierta forma, de esa convergencia con las economías desarrolladas.

Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México

Aprovechando este buen comportamiento del comercio, así como la participación creciente de los estados mexicanos en los mercados internacionales, el rebote por el Covid y, todo ello, sumado a los crecimientos por las ayudas y la inversión que llegue al país, sitúan a México en una posición en la que debería plantear serias reformas estructurales que, de una vez por todas, sienten los cimientos de un desarrollo sostenido y sostenible. Pues la economía va a experimentar, y a nivel mundial, un crecimiento muy destacable por los innumerables recursos destinados a combatir el Covid por parte de los bancos centrales.

Si a la buena situación que se presenta, le sumamos la flexibilidad de los organismos y estos mismos bancos centrales en lo que se refiere al endeudamiento, los bajos tipos de interés y el bajo coste de la financiación, el aspecto financiero está controlado. Los problemas en este caso vendrían por otro lado, motivados por la pérdida de la mayoría calificada de AMLO, la cual le dotaba de capacidad para aplicar reformas de gran calado. Sin embargo, esto no debe ser una situación adversa, pues se cuenta con la necesidad de una población escarmentada por una pandemia que ha sacudido los cimientos de la economía mundial, mostrando una fragilidad de los Estados que muchos ciudadanos no tolerarán de cara al futuro.

Por ello, ¡pongámonos a trabajar!

Suscríbete a Forbes México

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Fcollmorales

LinkedIn: francisco-coll

Facebook: FcoCollMorales

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

¿El maratón tiene fecha de caducidad?
Por

El formato de las series podría revertirse.