Hace poco más de 10 años, Apple cambió al mundo con el lanzamiento del iPhone. Ese 9 de enero de 2007, Steve Jobs presentó un dispositivo que integraba de forma ingeniosa muchas tecnologías y funciones a la vez y que, sin embargo, era apenas un atisbo de lo que habría de venir para el ecosistema móvil en los años siguientes.

Bajo el mando de Jobs, Apple se convirtió en un gigante de la electrónica de consumo, pero sobre todo del diseño industrial.

El más reciente intento de la compañía por extender ese legado es el iPhone X, un proyecto ambicioso en todas sus dimensiones que además logró convertirse en el que generó más expectación en el año en su industria, acaparando la conversación en 2017.

La presión sobre Apple no ha sido poca, vender un teléfono inteligente con un precio base de 1,000 dólares no es un reto sencillo, pero, a pesar de los reportes de una demanda menor a la esperada, sus accionistas parecen tomar las cosas con calma e incluso han llevado a la empresa a superar, aunque sea brevemente, la barrera de los 900,000 millones de dólares por primera vez en la historia.

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¿El iPhone X está a la altura de las expectativas? Lo probamos para averiguarlo.

 

Diseño y materiales

El cambio más radical está en su aspecto. Este iPhone tiene una pantalla de 5.8 pulgadas, prácticamente sin marcos, más grande que la de un iPhone 8 Plus, pero con un cuerpo mucho más compacto, un marco de acero que recuerda al del Apple Watch, cristal al frente y al reverso y un grosor mayor al de su predecesor.

El diseño del iPhone X en general sigue la línea del 7, pero junto con el iPhone 8 hizo el cambio del aluminio al vidrio (para permitir la carga inalámbrica), así como por un marco de acero pulido.

El iPhone X se siente más robusto y grueso que el 8, y también más en el segmento premium.

 

Pantalla y botón de home

El nuevo display Super AMOLED es fabricado por Samsung y se extiende casi hasta los bordes, sumándose a esta tendencia de biseles que se volvió la norma en el año.

Sobra decir que la pantalla luce espectacularmente bien. Tiene una densidad de 459 pixeles por pulgada, es compatible con los estándares Dolby Vision y HDR 10 —que son más o menos lo mismo—, 3D Touch —es decir, es sensible a la presión— y True Tone —una tecnología que adapta el color de la pantalla dependiendo de la iluminación del entorno—.

Los bordes inferior y superior también han sufrido cambios. Arriba está esta barra que aloja las cámaras y sensores que permiten que el iPhone X se desbloquee usando reconocimiento facial, incluyendo un sensor infrarrojo que proyecta 30,000 puntos para mapear tu rostro y el entorno lo que permite hacer un desbloqueo seguro (y habilita esos célebres animojis que vemos por todos lados hoy) y, grabada con una cámara infrarroja, luce así:

El sistema de reconocimiento facial funciona notablemente bien —especialmente comparado con el del Note 8— bajo cualquier condición de iluminación e incluso “aprende” de tus cambios de aspecto, de forma que puede reconocerte con lentes, casco o sombrero o algún otro tipo de accesorio.

Aunque ésta es la mejor pantalla en un iPhone hasta ahora, la pestaña en la parte superior resulta en un sinsentido, por un lado, resulta más cara de producir —y el usuario debe pagar ese sobreprecio— y por otro da más problemas de los que resuelve.

Fabricar un display con bordes curvos y esa pestaña que aloja los sensores no sólo resulta caro sino poco práctico: Hasta el iPhone 8, la parte superior de la pantalla brindaba toda la información que podías necesitar sobre el teléfono —nivel de recepción de la señal celular, operador, tipo de red, porcentaje de batería, indicador de actividad en Bluetooth, geolocalización y Wi-Fi e incluso indicador de conexión a VPN—, ahora debes ir al centro de control para cerciorarte de esas cosas.

El otro gran cambio en el iPhone X es el botón de home, que obliga a hacer cambios en la Interfaz de Usuario (IU): ahora, para acceder al menú debes deslizar la pantalla de arriba hacia abajo en la esquina superior derecha, para acceder a las notificaciones, en la esquina superior izquierda, mientras que para minimizar o cerrar las apps debes deslizar desde la base de la pantalla hacia arriba.

La curva de aprendizaje no es muy pronunciada, pero a IU parece estar no muy bien resuelta, particularmente si consideramos que varias apps comparten interacciones con los nuevos gestos.

Con tanto espacio de pantalla nos preguntamos si no habría tenido sentido asignar un espacio en la pantalla al botón virtual de home a través del uso del 3D Touch, tal como lo hace el Note 8.

 

Cámaras

La cámara principal es dual y tiene dos sensores de 12 MP, uno con telefoto, y es la muy similar a la encontrada en el iPhone 8, con la diferencia de que en el X el telefoto tiene estabilización óptica y una mayor velocidad de reacción, lo que resulta en una mejor calidad de las imágenes, especialmente en ambientes con poca luz.

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Pueden revisar más ejemplos de imágenes tomadas con el iPhone X en su álbum de nuestra cuenta de Flickr, y cómo se compara con los otros flagships del año, aquí.

Entre las nuevas funciones que habilitan las cámaras de los iPhone 8 y X se encuentra el nuevo modo de Iluminación de retrato, que aún se encuentra en su fase beta y puede refinar su trabajo:

 

Rendimiento

Buena parte de las nuevas funciones del iPhone son posibles gracias a su procesador, el A11 Bionic, que cuenta con dos núcleos de alto desempeño y dos de alta eficiencia, pero aún más importante, tiene integrados los procesadores de gráficos y de movimiento, así como lo que Apple denomina el “motor neural”, que permite realizar hasta 600,000 millones de operaciones por segundo, algo fundamental para el funcionamiento de Face ID, los Animojis y otras tareas de Realidad Aumentada y machine learning.

El A11 Bionic, combinado con los 3 GB en RAM así como con iOS11 entregan el mejor rendimiento en un iPhone hasta ahora.

 

Batería

La capacidad de la batería del iPhone X, de 2,716 mAh, está lejos de ser la mayor en el segmento premium —el Note 8 tiene una batería de 3,300 mAh y el Mate 10, de 4,000—, pero su chip hace una tarea solvente ahorrando energía a lo largo del día. No obstante, en escenarios de uso rudo definitivamente necesitarás llevar contigo tu cargador.

Por otra parte, la transición de metal al vidrio en los materiales se explica por la nueva función de carga inalámbrica que afortunadamente usa el estándar de la industria, Qi, lo cual resulta conveniente en casa.

 

Balance

El iPhone X es una obra en proceso, hay algunas cosas que pueden resolverse mejor, tanto desde el aspecto del hardware —como esa pestaña en la pantalla—, como en la Interfaz de Usuario, pero en general es un producto que muestra la voluntad de Apple de arriesgarse a revolucionar el segmento que ellos mismos crearon.

Muchos dirán que la empresa no inventó muchas de las tecnologías incluidas en sus productos, y en algunos casos están en lo cierto, pero lo que con frecuencia se pasa por alto en el eterno debate de cuán innovadora es la compañía es el hecho de que, más que creadora, es una gran integradora y perfeccionadora de tecnologías existentes. El iPhone X es una muestra de ello.

No, Apple no inventó el reconocimiento facial, ni las pantallas AMOLED, pero sí los integró de una forma, aunque poco elegante, sí funcional.

Como todo producto de primera generación, el iPhone X es para quienes están dispuestos a experimentar con un producto que aún tiene detalle por pulir, pero que en general ofrece lo que más de 1,000 millones de usuarios en el mundo han buscado desde que se comenzó a vender el iPhone: un diseño industrial sin par y una experiencia de usuario controlada dentro de iOS.

El iPhone X está disponible con todos los operadores y desbloqueado por 23,499 pesos en su versión de 64 GB de almacenamiento, y 26,999 pesos en la de 256 GB.

 

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