Nunca cambiarás las cosas luchando contra la realidad existente.

Para cambiar algo, construye un nuevo modelo que haga obsoleto el actual.

Bukminster Fuller

PUBLICIDAD

La semana pasada, estimado lector, tuve oportunidad de reunirme con líderes de empresas que tienen un gran impacto, tanto en México, como a nivel mundial. Y entre las muchas cosas que aprendí se quedó grabada en mi mente una palabra que me ha atrapado, pues las implicaciones que alberga son diversas y profundas, esta palabra es: disrupción.

Disruptivo es un término que procede del inglés disruptive y que se utiliza para nombrar a aquello que produce una ruptura brusca. Generalmente, el término se utiliza en un sentido simbólico, en referencia a algo que genera un cambio muy importante o determinante.

Y el ser “disruptivos”, el querer romper el statu quo (estado del momento actual), es lo que ha precedido los grandes cambios en la historia de la humanidad: modelos económicos, sistemas políticos, organizaciones culturales e instituciones sociales.

La disrupción no implica únicamente la ruptura, no solo tiene que ver con la destrucción, sino con la posibilidad de ofrecer alternativas, de construir nuevos modelos, de plantar nuevas y mejores soluciones. Aquel que quiere romper el statu quo, solo por romperlo, no es un disruptivo, es un anárquico. Aquel que quiere destruir un sistema, sin el plan o la estrategia para instaurar otro, no es disruptivo, es irresponsable.

Porque la disrupción implica pensar “fuera de la caja”, pero también implica poder contar con un esquema de pensamiento racional, evolutivo, progresivo, distinto. Querer ser disruptivo implica aplicar modelos de negocios que no se habían utilizado antes, tecnología que nos era desconocida. Ser disruptivos y exitosos (caso de UBER, Google, Apple, Amazon) implica la unión de ambas cosas: integrar modelos de negocio innovadores y tecnología que antes ni siquiera podíamos llegar a imaginar.

Y, aun así, esas dos variables (ya de por sí complejas y difíciles de alcanzar) tampoco son suficientes. Se requiere trabajo, talento, esfuerzo, disciplina, humildad, comunicación, intención, un buen manejo mediático, altruismo, respeto, saber sumar y compartir las mejores prácticas.

Aprendamos a detectar en qué aspectos de nuestra realidad, de nuestras vidas y de nuestras propias comunidades podemos ser disruptivos, y encontrar esquemas más eficientes de convivencia, de generación y distribución de la riqueza. Encontremos la forma también de ser disruptivos con nosotros mismos. Segura estoy que encontraremos algo dentro de nosotros que requiera de un rompimiento y un nuevo comienzo.

Hasta el próximo martes…

 

Contacto:

Twitter: @maribelquirogaf / @CervecerosdeMex

Facebook: Maribel Quiroga / Cerveceros de México

Página web: Cerveceros de México

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Una posición estratégica de México
Por

Ante estos momentos de confusión e incertidumbre, México se ve obligado a revisar sus paradigmas y aprovechar su ubicaci...