Por Xavier Douellou*

Pareciera que el término de moda de este siglo es STEM, un acrónimo que surge en Estados Unidos, a través de la National Science Foundation. STEM, que en español significa ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, se ha convertido en uno de los temas más relevantes de nuestro tiempo y en uno de los asuntos más urgentes de la actualidad, para cerrar la brecha existente no sólo entre las carreras elegidas por estudiantes, sino también entre mujeres que se alejan de estas áreas debido a la percepción de que no son lo suficientemente “femeninas”.

Entre los principales países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México se ubica en el penúltimo lugar en matemáticas en términos educativos. Esto se hace aún más evidente cuando vemos que el 70% de los alumnos en tercero de primaria disfrutan plenamente del aprendizaje de esta materia, pero el cual decrece radicalmente a un 25% tan sólo en los siguientes tres años de educación primaria. No obstante, esta situación no es única de los países en vías de desarrollo. Potencias mundiales como Estados Unidos también presentan una importante brecha entre género, al haber una gran cantidad de mujeres que se sienten excluidas al seguir una de las carreras del ramo de STEM. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio de la universidad Minnesota State, sólo 17% de los ingenieros químicos y 22% de los científicos ambientalistas son mujeres.

A pesar de estas cifras, debemos voltear hacia las oportunidades que las STEM brindan, cuando ambos sectores, público y privado, invierten en estos campos de estudio. La atención a este campo provoca que las economías crezcan, las sociedades progresen y que nuevos avances y descubrimientos se desarrollen bajo el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas. Las inversiones en Investigación y Desarrollo (I+D) tienen una fuerte correlación con el desarrollo de economías sólidas, lo cual, a pesar de la existente brecha de género, son características de las principales potencias mundiales de la Unión Europea y el resto del mundo (OECD).

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El mercado laboral es otra razón para considerar invertir en la educación y proyectos STEM, ya que son reflejo de las necesidades que se comenzarán a incrementar en un futuro próximo y que se reflejará en la mayoría del mercado laboral. Sin embargo y como mencioné anteriormente, esto sólo puede lograrse si se rompen los estereotipos existentes, a fin de crear una fuerza laboral más inclusiva; es decir que niñas y mujeres sean incentivadas y apoyadas para incorporarse a estos campos. Ya que una fuerza laboral más diversa, permitirá un mayor crecimiento económico y evitará que compañías e instituciones recaigan en lo que los psicólogos han catalogado como groupthink o pensamiento de grupo (McKinsey&Company).

Para el caso mexicano, la inversión y atención que se necesita dar a este tema, traerá mayores beneficios a una economía en crecimiento. El país ha hecho avances significativos, prueba de ello lo podemos encontrar en el Conacyt, organización que ha invertido 91 mil 650 millones de pesos durante los últimos 10 años. No obstante, aún existe una brecha entre México y otros países como los Estado Unidos, país que invierte hasta el 3% de su economía en I+D, mientras que México solamente dedica un 0.57%, de acuerdo con el Banco Mundial. Al cerrar esta diferencia e invertir aún más, México podrá ir alcanzando su evidente potencial y continuar como una de las economías más fuertes de América Latina.

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Personalmente, he trabajado en 3M, una compañía centrada en la ciencia, por los últimos 27 años de mi carrera profesional. Como nuestros competidores y otras compañías basadas en la ciencia, en 3M entendemos el valor intelectual y económico que aporta la ciencia, prueba de ello son las más de 100 mil patentes que hemos generado. Hemos usado la ciencia para resolver algunas de las principales problemáticas en tierra, mar y hasta en el espacio, todo siempre en beneficio del avance de la humanidad.

Por supuesto, esto ha conllevado en un impacto positivo al interior de la compañía, lo cual ha beneficiado a nuestros más de 8,200 empleados en México y más de 91,000 a nivel mundial. Por ejemplo, al invertir en I+D, 3M fue capaz de impulsar el desarrollo de un producto llamado micro esferas, solución que ahora ayuda a las principales compañías automotrices a decrecer las emisiones de CO2.

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El compromiso con las STEM no tiene que limitarse al sector privado. Con una colaboración en conjunto entre ambos el ámbito público y privado, tanto los avances sociales como económicos, pueden cambiar la forma en la que vivimos. Estoy más que convencido que la inversión en el campo de las STEM y el aumento del interés hacia este fascinante ámbito, mejorará al mundo a un ritmo más rápido y acelerado. Después de todo, fue la ciencia la que nos llevó a la luna, la que curó la polio, la que nos dio el internet, y lo más importante, la que nos conectó a todos bajo una misma meta de progreso.

*Xavier Douellou es Director General 3M México

 

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