Notimex.- La subcontratación no desaparecerá porque es bueno para la economía, y lo que se necesita entonces es acabar con la simulación y defraudación, es decir, se requiere aplicar la ley, afirmó el especialista en materia fiscal, Armando Piedra.

Al participar en la reunión de parlamento abierto en materia de subcontratación o outsourcing, aseguró que según estudios recientes la cifra de negocio representó 282,000 millones de dólares (mdd) a nivel mundial, donde al menos 60% de las grandes empresas globales tiene uno o más servicios bajo ese esquema.

Dijo que India es el mayor exponente de subcontratación, seguido de Estados Unidos, y por ello “difícilmente tenderá a desaparecer”, por el contrario, ante el crecimiento de esta figura de contratoslo que se necesita es acabar con la simulación o defraudación que dista mucho de un esquema de subcontratación, lo que se requiere es aplicar la ley”.

El también director de la revista IDC relató que en México existen 20 millones de trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y de ellos, se estima que ocho millones están dentro de una figura de subcontratación.

En general, relató, hay entre 24 millones y 32 millones de personas que en el país que dependen de este tipo de fuentes de trabajo y “si pensamos que eliminando la subcontratación las empresa van a contratar a estas personas, simplemente no sucederá, porque no pueden”.

Recordó que para este año se hicieron reformas importantes para inhibir las prácticas fiscales indebidas o para evitar la simulación de operaciones y por ende los actos de outsourcing ilegal.

Dichas reformas, relató, “ya incluyen una reforma fiscal penal que va en contra de los factureros y el outsourcing simulado y que estableció para este tipo de servicios la retención de 6% del IVA que era el claro negocio de estas empresas”.

“Con estas medidas se dio un duro golpe a las empresas que hacen simulación de operaciones como las de outsourcing y lo único que tenemos que hacer es aplicar la ley”.

Para Armando Piedra, el problema es la falta de aplicación de los artículos de la ley, y que lo único que hace falta es agregar un registro nacional de empresas de subcontratación que dependa de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) y donde se dicten las reglas y se ejecuten las inspecciones.

El experto solicitó que se rescate “la propuesta de norma mexicana para servicios de empresas de subcontratación o tercerización de personal que se dio en la Secretaría de Economía y que garantiza el total cumplimiento de las obligaciones personales en materia de seguridad social, vivienda, ahorro para el retiro y toda la parte fiscal.

Dicha norma “contiene 120 requisitos de los cuales 70 son obligatorios y 55 son de gestión de calidad”. En conclusión, agregó, “consideramos que el outsourcing es bueno para la economía, pero jamás lucrando con el trabajo”.

Difícil regular, considera la OIT

Gerardina González Marroquín, directora de la Oficina para países México y Cuba, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reconoció ante legisladores que la subcontratación es un tema ampliamente difícil de regular.

Durante el parlamento abierto en materia de subcontratación, dijo que la oficina de la OIT comenzó desde hace muchos años a estudiar y a analizar el tema, por lo que ofreció el apoyo y asesoría técnica de esta organización en lo que se requiera.

Aseveró que la dificultad de regular la subcontratación no es sólo en México, sino que está en todos los países del mundo. “Cuando la OIT preparó los documentos para la conferencia del año 2006, tenía informes de más de 70 países en el mundo y esos 70 países, todos, revelaban dificultades en la reglamentación y en la regulación; de manera que no es un tema fácil”, indicó.

Expuso a los legisladores que la tarea que se han propuesto es difícil, además porque el asunto relacionado con la determinación de quién está vinculado o no por una relación de trabajo y cuáles derechos y tipos de protección emanan de dicha relación, ha adquirido una mayor complejidad durante las últimas décadas.

González Marroquín apuntó que en el ámbito mundial resulta cada vez más difícil determinar si existe o no una relación de trabajo en algunas situaciones como cuando los derechos y obligaciones de las partes interesadas no resultan claros.

En este marco, la funcionaria de la OIT llamó a reflexionar sobre dónde están los problemas y cuestionó: ¿Realmente necesitamos más legislación y cuáles son los vacíos que tiene la misma?

Consideró importante resaltar cuál es el rol que debe jugar la inspección del trabajo en todos estos temas, “¿cómo logramos fortalecer la inspección del trabajo en México, no solamente a nivel federal, sino también a nivel de los estados?”.

Por ello instó a analizar dónde están los problemas y cuáles son las soluciones y apuntó que éstas no necesariamente pasan por nueva y más legislación, “o quizás sólo se requieren algunos ajustes al marco jurídico que ya se tiene”.

González Marroquín dijo que en el marco de la prestación de servicios transnacionales, resulta también importante determinar a quién se considera como trabajador vinculado por una relación de trabajo, qué derechos tiene y quién es el empleador.

“Y este tema de la relación a través de trabajos transnacionales o internacionales es muy importante. México tiene una gran cantidad de trabajadores que están en los Estados Unidos, contratados en México y que son llevado a allá. Hay que ver también ahí cómo están esos trabajadores mexicanos y qué marco los protege”, subrayó.

Recordó que la OIT en un afán de ayudar a los países en la búsqueda de soluciones, publicó una guía anotada de la Recomendación 198 y referida a la relación de trabajo.

Finalmente llamó a avanzar en el fortalecimiento de la inspección del trabajo, que los inspectores tengan una carrera profesional en México y que realmente sean una herramienta que ayude a fortalecer las relaciones laborales y hacer cumplir la legislación.

 

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