Dos propuestas de cine mexicano que hacen homenaje al teatro y que no se pueden perder: ‘Tercera llamada’ y ‘Detrás del poder’.

 

 

 

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Cine. Una propuesta teatral de vanguardia está a punto de estrenarse. La pléyade que la interpreta incluye a concienzudos histriones de raigambre teatral y a engreídas estrellas de cine y televisión, todos hambrientos de triunfar en el escenario. A unos días del estreno, la meticulosa directora de escena (Karina Guidi) cae en cuenta que la escenografía grandilocuente y el vestuario estilizado, traicionan el espíritu subversivo del insondable texto dramático que se propone escenificar y, sin más, decide cambiarlo todo. La anagnórisis (toma de conciencia) de la directora ha llegado un poco tarde en términos de producción, así que los ensayos se trastocan por completo, más aún cuando decide deshacerse también del actor principal (Jorge Poza) que, para colmo, es toda una estrella de la farándula nacional. ¿Quién podrá sustituirlo? Y ¿cómo se resolverá en tan poco tiempo un complicado montaje teatral? Es así como inicia la enmarañada trama de Tercera llamada, película mexicana que homenajea al teatro, a sus variados especímenes (intérpretes, vestuaristas, escenógrafos, tramoyistas, productores y público) y a la irrenunciable obsesión por hacer de la obra teatral un momento de gloria. Se trata de una película con múltiples escenas jocosas pero cuya insospechada trama se reviste de profundidad intelectual y emotiva al narrar el conflicto de una artista –la directora de escena– en relación con su obra creativa. Más que una comedia, Tercera llamada es una historia para reflexionar.

El director Francisco Franco, responsable de célebres montajes teatrales como la versión mexicana de la almodovaresca Todo sobre mi madre y recientemente Amor, dolor y lo que traía puesto, conoce, sin duda, los entretelones del teatro, la vanidad de los actores, la magnitud de los imprevistos. Así, en coautoría con la actriz y escritora María René Prudencio, concibió el guión de Tercera llamada en el contexto del mundillo teatral pero desarrollándolo a modo de epopeya o historia épica equiparable al viaje de los argonautas en busca del vellocino de oro. Por medio de una estructura coral, en donde cada integrante del grupo de intérpretes adquiere protagonismo propio, la cinta visualiza las tragedias y las reconciliaciones de la vida que, en conjunto, escenifican el teatro del mundo.

Resulta insólito ver a personalidades del ambiente artístico tan reputadas como Rebeca Jones, Ricardo Blume, Fernando Luján, Cecilia Suárez o Silvia Pinal alternando con gente de la televisión como Anabel Ferreira, Eduardo España, Víctor Trujillo o Víctor García (cantante de “la academia”), todos actuando en un mismo tono dramático, sin poses ni estereotipos. En este conjunto destaca el duelo de actuación entre Karina Guidi (a quien recordamos por sus funciones de Monólogos de la vagina) e Irene Azuela (recientemente vista en Salomé), que encarnan la confrontación entre la directora de escena y la actriz principal, paradoja de amor-odio, en cuyas manos está el éxito o el fracaso de la obra. Ambas salen bien libradas tanto en la intriga de ficción como en la credibilidad de sus personajes, involucrándonos como público y como seres humanos en esta singular película mexicana.

Tercera llamada es todo un repositorio de gestualidad teatral en el que no podía faltar la comedia musical, evocación a cargo de Mariana Treviño (protagonista del musical Mentiras) cuyas ocurrencias detonan algunos de los momentos más cómicos de la acción. Sin embargo, también nos sorprende el incisivo humor de actrices veteranas como Rebeca Jones y Silvia Pinal, cuyo florido lenguaje las aleja de los acartonados personajes de la televisión y les devuelve su espontaneidad actoral. A punto de estrenarse en octubre, esta columna recomienda ampliamente Tercera llamada, película mexicana que no sólo habla del teatro, sino también de la naturaleza humana. ¡Para no perdérsela!

Más cine. Una compañía cinematográfica mexicana denominada Los güeros, conformada por un grupo de jóvenes actores, directores y productores, se ha propuesto incidir en el panorama del cine nacional con propuestas innovadoras que saquen todo el partido posible a recursos y presupuestos limitados. Su más reciente propuesta es Detrás del poder, dirigida por Javier Colinas, que enfoca a los controvertidos protagonistas del espacio público en México (abogados, diputados y políticos) para revestirlos de una escalofriante humanidad. El guión, escrito y protagonizado por el joven actor Luis Arrieta, no logra desvincularse por completo del formato teatral puesto que casi respeta la unidad de lugar, tiempo y acción propia del teatro más que del lenguaje audiovisual. Sin embargo, en esto reside la riqueza del argumento que ofrece, como en el drama escénico, un estudio de carácter de cada uno de los tres personajes principales.

Una mujer aparentemente frágil que ha sufrido violencia doméstica (Paola Núñez) acude a pedir la ayuda de un abogado (Luis Arrieta), candidato a diputado por un influyente partido político. Cuando el abogado gana la diputación, surge también un romance con su atractiva clienta a quien protegerá más allá de los problemas legales. De pronto, un individuo misterioso (Héctor Kostifakis) irrumpe con violencia en la vida del abogado para obligarlo a hacer un inesperado examen de conciencia. El espectador tendrá que decidir si el sangriento ataque se debe a la trayectoria pública del personaje o a su vida privada, pero además llegará a vislumbrar los inmutables preceptos del poder político en México.

La trama que, aseguran sus creadores, está basada en hechos reales, denuncia la violencia y la crueldad asociada a la clase política en México. Con audacia, muestra algunos de los colores que identifican a ciertos partidos. A pesar de su teatralidad, o quizá debido a ella, Detrás del poder logra la profundidad de un conflicto universal, la relación del dominado y el dominante, sin perder la actualidad del conflicto.

Finalmente, cabe destacar la vocación social de la casa productora. Los güeros involucra a estudiantes de cine y comunicación en su trabajo fílmico, dotándolos de responsabilidades profesionales que les permiten aprender y figurar en el medio profesional. Un acierto de los jóvenes productores, preocupados por la problemática del desempleo juvenil que, con sus proyectos, ayudan a paliar. Recomendable película Detrás del poder, habrá que estar pendientes de su estreno.

 

 

 

Contenido:

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