La congestión de autos en las ciudades ha impulsado el nacimiento de negocios que triunfan, sobre todo por el fastidio que provoca la falta de movilidad. ¿Y el interés sustentable? Viene después.

 

Por Ana Paula Flores

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Hablar sobre cómo re­solver el problema del tráfico en las grandes ciudades se ha convertido en un tema sumamente polémico. Unos están a favor de cons­truir más infraestructura para que los autos circulen; otros apuestan por la optimización del transporte público; algunos más desarrollan propuestas innovadoras para resol­ver el problema de la movilidad. A este último grupo pertenecen las startups Aventones y Carrot.

Cristina, Alberto, Ignacio y Federico fundaron Aventones en 2010. Su modelo de negocio tenía como antecedente un proyecto que ha sido bastante exitoso en Europa: BlaBlaCar, una plataforma que ha construido una comunidad de más de dos millones de usuarios en la que se conecta a conductores con asientos vacíos y pasajeros que se dirigen a un destino en común.

Debido a los problemas de inseguridad que existen en México, Aventones dio un giro a este modelo de negocio y deci­dió comercializar su software únicamente a las empresas, las cuales lo utilizan para que sus empleados puedan organizarse y establecer recorridos comunes. ¿Los beneficios para las compañías? Muchos. Entre ellos, ahorro en el gasto de gasolina, disminu­ción de la demanda de los lugares de estacionamiento, aumento de la convivencia social.

En 2012, como resultado de una tarea en un diplomado de titula­ción, nace Carrot. Diego y Jimena, fundadores de esta startup, anali­zaron el modelo de negocio de los servicios de carsharing surgidos en Suiza hace casi 40 años y conside­raron la pertinencia (y urgencia) de aplicarlo en México. El con­cepto, que consiste en la renta de autos por hora, sin más requisitos que inscribirse en su sistema y obtener una tarjeta (incluso puede ser la EcoBici) para abrir el auto, ha logrado generar una comunidad de 65 mil usuarios.

Luego de iniciar operaciones con tan sólo tres unidades, Carrot cuenta actualmente con una flotilla de 90 vehículos, distribuidos en 40 estaciones que se localizan en la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Puebla.

 

Hacia una movilidad sustentable

Un estudio presentado en el Foro Internacional de Transporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2014 indica que, de seguir aplicando las mismas políticas en materia de transporte, las ciuda­des con más de 500 mil habitantes en China, India y América Latina aumentarán en más del doble las emisiones globales provenientes del sector transporte para el año 2050, alcanzando 18%.

Según el Diagnóstico de Inversiones en Movilidad en las Zonas Metropolitanas de México 2011-2013, publicado en octubre de 2014 por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), en 2013 el Gobierno de la Ciudad de México invirtió 44% de los recursos destinados al transporte en proyectos de Movilidad Urbana Sustentable (MUS), mientras que el promedio de inversión del resto de las ciudades del país en este mismo rubro fue de menos de 15%.

Estos números no mienten: Aventones ha presentado creci­mientos anuales de entre 100% y 180%, además de que ha extendido sus servicios a otras ciudades de América Latina como Bogotá, San­tiago y Lima. En tanto, Carrot ha registrado crecimientos de 300% por año. Las empresas enfocadas a la MUS están creciendo e incluso están impulsando la disminución de autos particulares. De acuerdo con Diego, de Carrot, cada vehícu­lo que se agrega a los servicios de carsharing a nivel mundial logra sacar de circulación a entre 15 y 20 coches privados.

 

Más allá de lo verde

Pero no hay que equivocarse: si bien gran parte de la imagen de ambas startups está teñida de verde, sus clientes están más preocupados por temas como el ahorro de costos de estacionamiento o la facilidad del servicio, que por el medio ambiente.

“Hay muchas empresas que tienen problemas de estacionamien­to. Incluso, contar con un lugar de estacionamiento puede hacer la diferencia para que la gente entre a trabajar a un lugar determinado”, dice Cristina Palacios, de Aventones.

Diego Solórzano, de Carrot, asegura que a sus clientes el tema que menos les interesa es que la empresa ofrezca un modelo de negocio sustentable: “Una encues­ta reveló que casi ninguno de los usuarios usa el servicio porque sea un producto sustentable, sino por­que es conveniente, fácil de usar, está cerca, tiene un buen sistema y un buen servicio”.

Si bien, desde su surgimiento Aventones ha ayudado a ahorrar 972 toneladas de CO2 (lo que equi­vale a casi 143 vueltas al mundo) y Carrot ha logrado que 20% de sus usuarios (alrededor de 13 mil personas) haya decidido desha­cerse de su automóvil, pareciera que la contaminación es un tema que cada vez importa menos a los ciudadanos que enfrentan serios problemas de movilidad.

De acuerdo con la firma de origen alemán Siemens, los tiempos que los trabajadores pierden ato­rados en el tráfico a nivel mundial representan un costo económico de 1,400 millones de dólares (mdd) al año. No obstante, un estudio de Boston Consulting Group y el World Economic Forum (WEF) prospecta que para 2025 el parque vehicular aumentará 60%, alcan­zando las 1,600 millones de unida­des, particularmente impulsados por la prosperidad económica de los países emergentes.

Jimena Pardo, fundadora de Carrot, asegura que hasta que no se deje de percibir al automóvil como un símbolo de estatus, los proble­mas de movilidad en las grandes ciudades seguirán existiendo.

Por fortuna para ambas empre­sas, la generación de los millennial cada vez se siente menos motivada para poseer un automóvil; así lo revela el Colegio de Consumidores Millennials, que asegura que los gastos y las responsabilidades de tener un coche son dos factores que desmotivan a este sector. Nuevamente, los cambios culturales dan lugar al surgimiento de nuevas oportunidades de negocios.

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Foto: Fernando Luna Arce. 

 

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