La práctica del gobierno abierto debe estar soportada por la transparencia, participación ciudadana y rendición de cuentas en un canal bidireccional.

 

 

Por Carlos Carmona y Federico Padilla

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Existe una máxima que dice: “la información es poder”; sin embargo ahora, en cualquier ámbito laboral, la máxima debe ser: “la información significativa, exacta y oportuna es poder”. Por ello, la publicación de datos no siempre nos lleva a una buena práctica de transparencia en la información y el gobierno abierto.

Es innegable que debe haber una Ley de Transparencia (indispensable para la rendición de cuentas, promover la trasparencia y desincentivar la corrupción) como base para un control interno y realizar el análisis, así como la evaluación de los diferentes órganos gubernamentales para la correcta utilización de los recursos en los distintos programas y políticas públicas.

Por los objetivos de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental es de vital importancia establecer una estrategia para implementar en cada una de las áreas de trabajo un gobierno abierto que fomente la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana.

Se sugiere que se inicie involucrando a todos los integrantes de la organización, ya que en mayor o menor medida en su operación cotidiana generan información; una vez involucrados se les tiene que hacer conscientes de la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que debo, puedo y quiero informar? Con la respuesta de todos los participantes se debe definir (de acuerdo con el objetivo y razón de ser de la organización) cuál es la información que se va a publicar con base en las leyes, reglamentos y obligaciones a las que se debe apegar el organismo.

Posteriormente surge una serie de preguntas que requieren ser contestadas con la misma valía: ¿Cuáles son todas las fuentes de información internas y externas con las que se cuenta? ¿Cuáles son los indicadores de productividad y eficiencia en los procesos (si es que se tienen)? ¿Quiénes son los actores involucrados en cada proceso? ¿Quiénes son los tomadores de decisiones? ¿Cuáles son las relaciones con otros procesos y subprocesos? ¿Cuáles son los sistemas de TI que intervienen en el proceso?, entre otros cuestionamientos. La entidad debe ordenar, priorizar y presentar las respuestas anteriores, de tal manera que su significado adquiera un valor para nuestros interesados.

Por último se deben definir los medios por los cuales se va a comunicar esta información y la periodicidad con la que será expuesta. Una pieza esencial de este proceso es definir la manera en la que se va a obtener la retroalimentación, así como la definición de qué se hará con esta retroalimentación, es decir, se debe hacer un plan de comunicación que atienda las necesidades de la institución.

Como se puede apreciar, son varias las actividades que se deben realizar para darle significado, exactitud y oportunidad a la información, tareas que deben ejecutarse a fin de satisfacer los objetivos previamente planteados, porque la práctica del gobierno abierto debe estar soportada por la transparencia, participación ciudadana y rendición de cuentas en un canal bidireccional, considerando elementos internos y externos que apoyen los objetivos y las necesidades de brindar información por parte de los distintos entes de gobierno.

 

Carlos Carmona es Director de Consultoría en PwC México ([email protected]).
Federico Padilla es Gerente de Consultoría en PwC ([email protected]).

 

 

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