El beisbol de Estados Unidos es una fábrica de millonarios, pese a no tener la popularidad del futbol americano. Gracias a la televisión, es un deporte cada vez más global y al que las Grandes Ligas podría extraerle este año 9,000 mdd en ingresos.

 

Por Iván Pérez

 

Kanako, Shiori, Ayaka, Momoka y Reni pertenecen al grupo de música pop Momoiro Clover Z. En cada presentación llenan los sitios, han sido elegidas recientemente para hacer el opening de la popular serie Sailor Moon y sus videos en YouTube superan las 3 mi­llones de visitas. Uno de sus más acérrimos fans es Masahiro Tanaka, el pitcher de los Yankees de Nueva York que despacha desde el montículo pelotas a 151 kilómetros por hora.

Como uno de los fans más fieles del gru­po musical, Tanaka acudía a sus conciertos en Tokio o en alguna otra ciudad de su natal Japón. Por aquel entonces, Momoiro Clover Z era un producto meramente na­cional. Según Alexa.com (medidora de los sitios web) antes de la llegada de Masahiro a Nueva York, el 100% de las visitas a su pá­gina de Internet eran en Japón; ahora, tras algunos meses de estancia de este pitcher en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, el 3% de esos clics vienen de Estados Unidos y el resto del mundo. Primero las adolescentes le dieron fama, y él les retribuyó el favor convirtiéndolas en un producto de exportación.

En la primavera de este año, Masahi­ro era la joya mediática, al grado de que todos en las Grandes Ligas, el campeonato de beisbol más importante del mundo, le querían en sus filas. ¿Qué tenía este pitcher asiático que lo hacía tan atractivo? Que la temporada pasada había conseguido en la liga japonesa una marca de 24 victorias por cero derrotas, y su efectividad era 1.27 de carreras admitidas. Los Astros de Houston y Rangers de Texas, entre otros, lo buscaron por 30 días, hasta que se decidió ir a Nueva York por un contrato de siete años y 155 millones de dólares (mdd).

El especialista estadounidense en beis­bol Ryan P. Morrison aclara, en primera instancia, las ventajas de su fichaje: “Llegó a la segunda ciudad donde hay más ciudada­nos japoneses-estadounidenses en Estados Unidos (sólo superada por Honolulu en Hawai) y es la segunda más importante de población meramente japonesa (únicamen­te rebasada por Los Ángeles).”

Como jugador de los Yankees, Tanaka forma parte de una política deporti­va, pero también de marketing. En 2001, los Marineros de Seattle contrataron a Ichiro Susuki y los resultados económicos fueron un suculento platillo para la ciudad, para el equipo y para las Grandes Ligas; tan sólo entre el año de su llegada y el 2004 el impacto de su presencia fue de 140 mdd, de acuerdo con un estudio del Consulado General de Japón en Seattle.

Tanaka representa el proyecto de expansión internacional de la MLB (Major League Baseball). Japoneses, dominicanos, mexicanos, puertorriqueños, panameños, nicaragüenses, brasileños… juga­dores de 20 nacionalidades han actuado en la Gran Carpa, y eso implica dos decenas de países para hacer negocios.

 

El efecto Masahiro

En su país, cada vez que Masahiro salía a calentar el brazo, el sonido local le acompañaba con las canciones de Momoiro Clover Z, algo que los Yankees también han adoptado.

Las Grandes Ligas es un negocio que ingresó el año pasado 8,000 mdd, en gran medida por sus jugosos contratos de tele­visión y también porque ha intentado cada vez más ser un deporte global. Para este año, de acuerdo con Bleacher Report, la liga podría facturar 9,000 mdd.

Una parte de ese gran negocio, el segundo más importante del deporte de Estados Unidos, únicamente superado por la NFL, tiene que ver con el impac­to internacional. Tiendas en Japón, Australia y Corea son fuentes de ingresos, y algunos equipos como los Padres de San Diego aprovechan la proximidad fronteriza con México para tener una tienda oficial en Tijuana.

Un reporte de impacto emitido por la MLB detalla que sus temporadas son vistas en 233 territorios en el planeta en 17 len­guas, además de que tienen oficinas físicas en Australia, China, Inglaterra y Japón.

La creciente afición y seguimiento de las Grandes Ligas fuera de Estados Unidos ha obligado a que su sitio web se pueda leer en cinco idiomas (inglés, japonés, español, coreano y taiwanés), el 30% de las visitas son del extranjero (México aporta 2.4% de los clics) y en Venezuela es el portal 58 más visitado.

Se han creado conceptos como el Clá­sico Mundial (una especie de Mundial de beisbol), donde participan países de todos los continentes y se juega en parques de Estados Unidos. Este torneo ha ayudado a que la liga fiche prospectos de naciones donde este deporte no es tan popular; tan sólo entre 2000 y 2014 se han estrenado peloteros de Brasil (Yan Gomes en 2012), Indonesia (Tom Mastny en 2006), Arabia Saudita (Craig Stansberry en 2007) y de Taiwán (Chin-Feng Chen en 2002).

Pero volvamos con Masahiro. “El efecto Tanaka en la ciudad de Nueva York se estima que puede ser superior a 100 millones de dólares al año”, detalla el especialista Ryan Morrison. Si esta cifra es estable durante los siete años de contrato del lanzador japonés, estamos hablando que el impacto total para 2021 será de 700 mdd, lo que significa 4.5 veces más que el valor del contrato del beisbolista nipón. Es un gran negocio.

En septiembre del año pasado, la Har­vard Business School publicó How Major League Baseball Clubs Have Commercia­lized Their Investment in Japanese Top Stars, un reporte amplio del impacto de los jugadores de la isla y en que el caso más documentado y exitoso era el de Ichiro Susuki.

El estudio detalla que en el primer año de Ichiro en Seattle, el Estadio Safeco Field creció en asistencia 11% y la agencia más grande de viajes de Japón, JTB Corpora­tion, organizó tours a la ciudad desde ese mismo año con precios de hasta 3,000 dólares por siete días. Según la empresa, de 2002 a 2004 sus cifras crecieron 800% y la ocupación hotelera en 2001 aumentó de 12.6 a 77.8%. Los reportes financieros de Seattle reportan que el “efecto Ichiro” dejó al equipo más de 140 mdd y que ganó 3 mdd en contratos de publicidad gracias a la presencia del japonés.

 

Una pelota se globaliza

Ahora mismo, la MLB tiene al menos ocho contratos de televisión internacional que abarca Canadá, toda América Latina (inclui­do Brasil), Gran Bretaña, Australia y Japón, que se encargan de distribuir la señal a todas las regiones del planeta.

De los 853 peloteros que participan en la liga, 223 son extranjeros, siendo la legión más numerosa la de República Domini­cana, con 82, seguida de Venezuela, con 59. Venezuela, Cuba, Curazao, Colombia y Nicaragua lograron este año la mayor presencia de peloteros en su historia. La internacionalización tiene como conse­cuencia que en el mundo buscan seguir a su estrella favorita y la televisión se ha vuelto determinante; esto ha beneficia­do a las Grandes Ligas, que se aseguran contratos de transmisión de largo plazo, como el que tienen con ESPN, que caducará en 2021 y le dejará 5,600 mdd.

En Japón, cada año la tienda oficial de la MLB otorga ingresos al organismo por 300 mdd, según el estudio de Harvard Business School, y con la llegada de Tanaka esta cifra puede duplicarse sin problemas.

La política de la liga de abrirse al mundo creció desde finales del siglo pasado. Por ejemplo, en 1999 se realizó una serie por inauguración de la temporada regular en Monterrey, México, y de ahí han ido a To­kio (2000, 2004, 2008, 2012), San Juan de Puerto Rico (2001) y este año lo hicieron en Sydney, Australia, con los partidos entre los Dodgers de Los Ángeles y los Diamondbac­ks de Arizona. Además, la MLB ha anuncia­do que algunas de sus estrellas como los dominicanos Robinson Canó, Albert Pujols o el cubano Yasiel Puig viajarán en noviem­bre a Japón para medirse en cinco partidos a la selección de ese país en ciudades como Osaka, Sapporo, Tokio y Okinawa.

Y por su fuera poco, las Grandes Ligas tienen una plataforma que es capaz de transmitir toda su temporada por 124.9 dólares en todo el mundo; mlb.com y mlb.tv son una división de negocio que tiene un impacto de 2,600 millones de personas al año (por sus visitas anuales a ambos portales y descargas). Además, en la primera semana de lanzamiento del videojuego MLB 2014 se vendieron más de 80,000 copias, en las que, por cierto, el Mashiro Tanaka de la realidad virtual luce radiante.

“My Dear Fellow” (Mi querido amigo) suena en el Bronx a todo volumen mientras Tanaka hace el calentamiento en el Yankee Stadium. Esa canción ha sido creada y dedicada especialmente para Mashiro por las chicas de Momoiro Clover Z, quienes tienen “una presentación” en la ciudad cada vez que en las bocinas del coloso se escuchan sus canciones, mientras el pelote­ro japonés se prepara antes de cada partido.

tanaka_mashiro1

Masahiro Tanaka. 

 

Siguientes artículos

¿Tecnología? La nueva clave del éxito se llama agilidad
Por

A pesar de que la tecnología habilita a los negocios para llegar más lejos, cada vez está más accesible para todos, así...