Esta edición del WEF tuvo un contenido muy ad hoc con las preocupaciones de los empresarios, pero no dejamos de observar las inquietudes de los ciudadanos.

 

Tuve el privilegio de asistir al Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en su capítulo Latinoamérica, que se llevó a cabo (los días 6, 7 y 8) en la Riviera Maya.

El WEF es uno de los eventos más relevantes para gobiernos, líderes sociales y empresarios. Gracias a los temas analizados en este escenario se toman decisiones que cambian el curso de las sociedades y las naciones.

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Dos discursos llamaron particularmente mi atención:

Por un lado, tuve la oportunidad de escuchar al Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, cuyo libro, El precio de la desigualdad, es uno de mis favoritos. El maestro Stiglitz afirmó que las reformas estructurales son un factor clave para reducir las desigualdades en México. Destacó además que la reforma educativa será especialmente relevante para impulsar la economía del país.

Por otra parte, conocí y escuché a Casimira Rodríguez, quien organizó y presidió el Sindicato de Trabajadoras del Hogar de Cochabamba, Bolivia, y en 2006 fue nombrada ministra de Justicia por el presidente Evo Morales. Casimira nos compartió su lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres, y propuso regresar a la práctica de los valores más fundamentales como el respeto.

Ambas charlas tienen puntos en común: se refirieron a las desigualdades y a la imperiosa necesidad de cerrar las brechas sociales.

En México, según la Secretaría de Economía, 34% de la población se encuentra en la clase media, 35% en la baja-baja, 25% en la baja-alta, 5% en la alta-baja y 1% en la alta-alta.

Estos números nos recuerdan la enorme tarea que tenemos en materia de iniquidades.

Ciertamente, las reformas estructurales de este sexenio pretenden conseguir mayor justicia social; sin embargo, también comentamos en el WEF la falta de infraestructura para lograr que las nuevas reglas se apliquen con efectividad.

Tratándose de empleo seguimos viendo una clara preocupación por la brecha que existe entre el talento que las empresas requieren y el que existe en el mercado laboral. Es un hecho que también aquí tenemos asignaturas pendientes:

  1. Para los candidatos, buscadores de empleo y colaboradores en activo, seguir aprendiendo y capacitándose. En la medida en la que desarrollen sus habilidades podrán colocarse mejor.
  2. Para las empresas, debemos desarrollar estrategias para mantener al personal talentoso dentro de nuestras organizaciones, fomentando su crecimiento y equilibrio de vida personal y profesional.

Desde mi óptica, esta edición del WEF tuvo un contenido muy ad hoc con las preocupaciones de los empresarios, pero no dejamos de observar las inquietudes de los ciudadanos, que, al final del día, son los que hacen posible el funcionamiento y subsistencia de las naciones.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @ThierryGonnet

Página web: Adecco

 

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