Cinemagic, el séptimo arte para los más pequeños

Roberto Quintero y José Irigoyen, socios de Cinemagic

Desde 2005, Roberto Quintero y Pepe Irigoyen tienen la misión de llevar la experiencia del cine en comunidades pequeñas, con todos los servicios y calidad a un precio accesible.

 

En la película Hugo, de Martin Scorsese, el personaje de Isabelle descubre un mundo nuevo cuando va por primera vez al cine.  La experiencia de estar frente a la pantalla es inolvidable para un niño y puede recordarla el resto de su vida.

Pero en un país en que las personas van en promedio dos veces al cine al año y los precios, muchas veces prohibitivos, pueden privar a los niños de su primer contacto con el séptimo arte. Desde 2005, Roberto Quintero y Juan Irigoyen emprendieron un proyecto con una consigna clara: llevar la experiencia del cine  con toda la calidad a las pequeñas comunidades y a un precio accesible. Así nace Cinemagic.

Democratizar el cine

Roberto Quintero, con más de 20 años de experiencia en la industria cinematográfica, es fundador y director general de este proyecto. Abrió los primeros complejos de Cinemagic en Orizaba y Córdoba, en el estado de Veracruz en el año 2000. Después en 2005 abre el tercero en Atlixco, Puebla. Cinemagic no se concibió para ciudades grandes, sino para pequeñas comunidades donde no había salas de proyección o las cercanas, por lo general de las grandes cadenas, eran demasiado costosas para la mayoría de los habitantes.

“Para un niño que no va a salir de la comunidad, lo puede hacer a través del cine”, explica Roberto Quintero en entrevista, quien recuerda el impacto que puede tener en un niño el acercamiento al séptimo arte, como la percepción de valores. Para este emprendedor, Cinemagic es la oportunidad de “democratizar el cine”, que todos puedan disfrutarlo.

De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria del Cine (Canacine), los mexicanos van en promedio sólo dos veces al cine al año. Pero lo más preocupante, resalta Roberto Quintero es que según estudios que ellos mismos han hecho, sólo el 10% de los niños van al cine. El resto no tiene acceso.

El reto de Cinemagic es llevar esta experiencia a los más pequeños y familias con menos recursos. Para ello, se concentran en comunidades de 40,000, 60,000 hasta 150,000 habitantes.

 

Toda la calidad al menor costo

De los tres complejos con los que empezó este proyecto, actualmente tiene 11 repartidos en ocho estados del país. Cuentan con todos los servicios, proyectan películas en su día de estreno y cuentan con salas 3D. Todo ello a un menor costo.

Por ejemplo, si se quiere ver una película  en 3D en el Cinemagic del municipio de Guadalupe, Nuevo León, el boleto cuesta 39 pesos. En las cadenas de cine más grandes ubicadas en el mismo municipio el boleto llega a costar hasta 60 pesos. Si se le añaden las palomitas y refresco, el precio se incrementa hasta 150 pesos. En Cinemagic la experiencia completa puede estar al alcance de 70 pesos.

Roberto Quintero comenta que tienen el 2% del total de la oferta en número de pantallas, el resto la ocupan Cinépolis y Cinemex, con precios más elevados.

Inclusive, en México ir a ver una película puede salir mucho más caro que en otras ciudades. De acuerdo con la asociación internacional de defensa de los consumidores, Facua, la Ciudad de México es la tercera que tiene los cines más caros si se compara con el salario promedio de las personas. Sólo lo superan Pekín (China) y Caracas (Venezuela).

 

Integrando comunidades

Si ir al cine es un acto social, como señala Víctor Manuel Amar Rodríguez en su libro “El cine y otras miradas, Cinemagic es la forma en que la gente puede integrarse más. “Las comunidades que no tienen cine, lo piden a gritos. La percepción de la gente es muy buena”, indica Roberto Quintero, y destaca las bondades del proyecto, por la que ha sido reconocido como una Empresa Socialmente Responsable.

La inclusión social es uno de ellos, además de dar una opción de esparcimiento que no tienen muchas comunidades.

La reducción de la piratería es otra de las ventajas de Cinemagic, pues sólo por este medio es posible para muchos ver una película. Con una pantalla de cine al alcance, Roberto Quintero puede estar orgulloso de estar ‘formando’ nuevos cinéfilos.

La meta para Cinemagic, que recibió apoyo y asesoría de la aceleradora de negocios Endeavor, es aumentar su oferta hasta 370 pantallas repartidas entre 50 y 60 comunidades. “Queremos tener un millón 200,000 asistencias en nuestros complejos, crecer rápidamente”, asegura.

Roberto Quintero también espera que el ejemplo de Cinemagic inspire a otros emprendedores, que su proyecto, además de tener un modelo de negocio que genere valor, puede tener un alto impacto social, sobre todo en los más pequeños.

“Los niños lo reciben muy bien”,  resalta.