La evolución de las aplicaciones

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Como usuarios, más de una vez hemos sustituido una agenda o hasta un documento de texto por la facilidad que brinda Excel, hemos evolucionado el uso que le damos a ésta u otras aplicaciones, aunque no estén diseñadas para lo que las ocupamos.

 

Por José Luis Espinoza*
Las hojas de cálculo existen casi desde los inicios de la era computacional. Las primeras aplicaciones con este paradigma de uso surgieron en los años sesenta y se han mantenido como uno de los principales apoyos en el cómputo de negocios y en muchos casos, del personal.

La capacidad del formato ha permitido darle usos distintos. Como usuarios, más de una vez hemos sustituido una agenda o hasta un documento de texto por la facilidad que brinda esta plataforma.

Sin embargo una hoja de cálculo no es la manera más eficiente y práctica de llevar un calendario o de organizar los preparativos para una fiesta de cumpleaños. De cierto modo estamos tan acostumbrados a darle este tipo de uso que ni siquiera buscamos una alternativa para la tarea a realizar.

Hemos evolucionado el uso que le damos a ésta u otras aplicaciones, aunque no estén diseñadas para lo que las ocupamos. Y esto no quiere decir que usemos incorrectamente las cosas, en realidad adaptamos las herramientas que conocemos al uso que necesitamos; lo cual es una cualidad completamente humana y una ventaja evolutiva.

En alguna ocasión leí un texto donde planteaban cómo evolucionó la refrigeración. La primera persona que pensó en usar el hielo como un elemento de conservación, subía a las montañas por grandes bloques. No fue la misma persona a la que se le ocurrió años después partirlos en bloques más accesibles y comercializarlos. Tampoco fue a la misma persona a la que años después se le ocurrió inventar cómo hacer hielo sin subir a las montañas y años después, gracias a otra persona, aparecieron los congeladores.

Bajo esta premisa, la evolución de las herramientas o aplicaciones surge de acuerdo al uso que les damos, y normalmente surgen de otros creadores.

Un buen ejemplo evolutivo computacional es Grid, una aplicación para tabletas parecido a una hoja de cálculo pero sin las funciones numéricas. Es decir, sólo hereda el acomodo reticulado del cálculo y enfoca la experiencia del usuario en la organización de información con distintos tipos de medios. Se puede usar texto, videos e imágenes para crear documentos que facilitan la creación de planes o la presentación de datos para compartir con otras personas. También aprovecha las interacciones que un dispositivo táctil permite creando una experiencia simple e intuitiva.

Retomando el ejemplo de la fiesta de cumpleaños, puedes compartir la selección del lugar con mapas, la selección del pastel con fotografías, tener un checklist de regalos con ligas, y modificarlo con los involucrados en la organización.

La creación de aplicaciones similares obedece a una evolución orgánica del uso que le damos a la tecnología.

Este es un campo poco explorado con enormes áreas de oportunidad.

Lo que usamos cotidianamente siempre es un proyecto en potencia, si ponemos atención a cómo lo usamos o lo que nos gustaría que tuviera o hiciera para completar nuestras necesidades.

 

*José Luis Espinoza es Creative Technologist en Digital Arts Network

 

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