La nube de la deuda estudiantil se cierne sobre EU

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Dos de cada tres graduados universitarios terminan la escuela con algún nivel de deuda, el cual ha llegado a los 1.2 billones de dólares, poniendo en juego el futuro de la economía.

 

Por Chris Denhart

 

Dos terceras partes, sí, dos terceras partes de los estudiantes que se gradúan de universidades estadounidenses lo hacen con un cierto nivel de deuda. ¿Cuánto? De acuerdo con el Instituto de Acceso a la Universidad y el éxito (TICAS, por sus siglas en inglés) Proyecto sobre Deuda Estudiantil, el graduado promedio debe 26,600 dólares. A pesar de las versiones que advierten sobre deudas agobiantes de 100,000 dólares o más, éste es el caso de sólo el 1% de los graduados, y sólo uno de cada 10 acumula más de 40,000 dólares.

Estas cifras muestran un panorama negativo tanto para estudiantes como para las instituciones de crédito y la economía. De acuerdo con la Oficina de Protección Financiera al Consumidor de Estados Unidos, la deuda de préstamos estudiantiles ha alcanzado un nuevo récord, cruzando la marca de 1.2 billones de dólares, sólo 1 billón corresponde a préstamos estudiantiles federales.

Esto empuja la deuda de préstamos estudiantiles a nuevas y vertiginosas alturas, ya que representa en la actualidad la segunda forma más elevada de deuda del consumidor sólo detrás de las hipotecas (las cuales fueron una de las causas de una crisis de la cual aún no salimos). Con la deuda federal estadounidense ubicándose en 16.7 billones de dólares, la deuda de los préstamos estudiantiles suma el 6% del total de la  deuda pública total del país. No es una cifra pequeña, y la deuda nacional implica consecuencias serias, como la desaceleración del crecimiento económico (que se traduce una menor creación de puestos de trabajo) y el aumento de las tasas de interés. Así, no será tan fácil acceder al capital.

La mayoría de los préstamos estudiantiles están respaldados por el gobierno de EU a través de bancos como Sallie Mae o, desde 2010, el Departamento de Educación. Traducción: el acreedor en este escenario es el contribuyente estadounidense genérico, quien, si los estudiantes dejan de pagar estos préstamos, llevará la carga.

 

Los préstamos federales son más seguros que los privados

Lauren Asher, presidenta de TICAS, un grupo político no partidista, dice que los préstamos del gobierno son el tipo más seguro de créditos para el financiamiento educativo. Ella advierte que la falta de información es un problema clave en el tema de la deuda.

¿Por qué la preferencia por los préstamos federales es un tema tan delicado? “Los préstamos federales están sujetos a la amortización basada en los ingresos del deudor y tasas de interés fijas, y toma nueve meses para alcanzar el estatus de incumplimiento, por lo que un préstamo mucho más seguro para los estudiantes”, explica Asher. Por el contrario, los préstamos privados aplican cargos por el retraso en el pago, y en letras pequeñas han redefinido el derecho a reclamar el impago de un préstamo después del retraso en un solo pago. El incumplimiento es un boleto directo al buró de crédito. “Cualquier mancha en el historial crediticio puede afectar a ahora más que nunca, incluso al empleo”, dijo Asher.

Asher sostiene, sin embargo, que la educación superior “sigue siendo la mejor inversión para el futuro”. El título universitario tiene cada vez más peso, tanto, que los líderes políticos están pidiendo que se alcance un 60% de la población nacional con un título de educación superior para el año 2025. “La demanda de educación superior es cada vez mayor. Cuando la economía se desacelera, más gente demanda una carrera universitaria para contar con una ventaja en el mercado de trabajo, pero tienen menos dinero para financiarla”, explica Asher.

 

Deuda y Colegios Comunitarios

Si tienes la idea de que sólo las universidades tradicionales están sujetas a la deuda, te equivocas. De los estudiantes que obtuvieron un título asociado a un community college (un modelo que podría equivaler en México a la educación técnica) en 2008, el 38% se graduó con cierto nivel de deuda. En el sector con fines de lucro que otorga títulos en dos años, más de 90% tiene deuda. La carga de la deuda media en una institución pública de dos años es de 7,000 dólares.

Un colegio comunitario, el Henry Ford Community College, en Dearborn, Michigan, está ofreciendo un programa único de amnistía que permitirá a los estudiantes que tienen adeudos hasta el invierno de 2012 volver a la universidad. El programa “ofrece la oportunidad para que los estudiantes paguen el 50% de lo que deben para saldar su deuda con el colegio”. ¿Se convertirá esto en una norma en el ámbito de los community colleges a medida que se acumula más y más deuda?

 

El costo de la deuda

De estos 1.2 billones de dólares de deuda estudiantil, cerca de 1 billón corresponde a préstamos federales. Sin embargo, esta cifra no cuenta la historia completa, ya que los 1.2 billones no incluyen los fondos que los estudiantes han desviado de los fondos de ahorro para el retiro, los préstamos hechos por sus padres o las deudas de tarjeta de crédito. Asher explica que los préstamos federales implican “pagos calculados con base en los ingresos y con un plan de pago estándar de 10 años. Mientras más pidas prestado, más se incrementa el costo de la universidad, el cual dependerá del tipo de préstamo y cómo planees devolver el dinero y en cuánto tiempo.”

Se espera que el presidente Obama firme el proyecto de ley bipartidista del Senado para atar las tasas de interés de préstamos estudiantiles federales al mercado esta semana. Por un lado, esto revertirá el aumento de las tasas de interés que entró en vigor el 1 de julio, reduciendo las tasas vigentes para los estudiantes que aún no se gradúan de 6.8 a 3.8%. , Sin embargo, a medida que el mercado repunte, estas tasas subirán hasta llegar a un tope de 8.25%. Según los cálculos de TICAS, esto podría costar a las familias 715 mdd más en los próximos 10 años.

¿Qué significa para los estudiantes una tasa de interés de 3.8%? Si nos remontamos a la cifra promedio de 26,600 dólares, sumando los interés anuales a un plan estándar de 10 años, el costo total del préstamo de 26,600 será de aproximadamente 38,600 dólares. Si dividimos la cifra en pagos mensuales el pago sería de 320 dólares. “La deuda cuesta tiempo de ahorro, retrasa la compra de una casa, la formación de una familia, abrir un pequeño negocio o el acceso a más capital”, dijo Asher. Por no mencionar el costo de oportunidad de la propia educación, de casi 40,000 dólares.

 

Enfrentando el problema

¿Qué se puede hacer? A medida que se pone un énfasis cada vez mayor en la educación universitaria para todos, elevando los costos de un título ya de por sí caro y motivando un aumento sin fin de graduados universitarios en el subempleo, la deuda de préstamos estudiantiles es un problema que va a paralizar las posibilidades económicas y el éxito futuros. En su reciente informe, ‘Alineando los medios y los fines: Cómo mejorar la ayuda federal para estudiantes y aumentar el acceso a la universidad y al éxito’, TICAS está llamando a la simplificación y a un mejor acceso a la información sobre los préstamos estudiantiles, incluyendo la información sobre la consolidación de la deuda y aclarar muy bien a los estudiantes los detalles sobre el incumplimiento de pagos y las tasas de interés.

Aunque muchos han estado pidiendo una amnistía para deudores para ayudar a resolver este delicado tema, otros tienen problemas con colocar la carga de los préstamos educativos en las espaldas de los contribuyentes, quienes no son ni responsables ni se benefician directamente. Si bien contar con una población más educada tiene su lado positivo, la condonación de la deuda sentaría un mal precedente para el mundo financiero. El economista Julia Paxton, de la Ohio University, dice:

Uno de los problemas de la condonación de la deuda es que sienta el precedente de que los créditos similares también serán perdonados en el futuro. Aunque los préstamos se destinen a la educación, el dinero es fungible y limitará la capacidad de gasto de los estudiantes en otras áreas de sus vidas. Si la expectativa de pago se degrada, pueden entrar en una situación en la que tomen niveles más altos de deuda y asuman más riesgos. Esto conducirá a una capacidad debilitada para pagar, creando un círculo vicioso que perjudica al sector financiero y la calificación crediticia de los prestatarios.