De la banda magnética y el chip integrado, pasando por la firma electrónica, hasta la aparición de las tecnologías como RFID y NFC (Near Field Communication), la llegada de la tecnología de pago sin contacto ha impulsado la más reciente evolución en materia de transacciones digitales.

Gracias a la tecnología de pago sin contacto, es posible realizar las compras de una manera rápida, fácil y segura, pues con solo acercar la tarjeta a la terminal, el pago está hecho. Una de las ventajas es que las tarjetas habilitadas con esta tecnología, no tienen que dejar tu mano, para que puedas hacer la transacción, además la información está encriptada, por lo cual realizar pagos sin contacto es tan seguro como si los hicieras con una tarjeta con Chip y NIP.

La despensa de cada semana, la gasolina o el pago de transporte, así como nuestras compras diarias en la tienda de conveniencia, el cine, café o la comida, son excelentes ejemplos de transacciones de bajo valor, que se pueden optimizar con la tecnología de pago sin contacto por sus características de practicidad, velocidad y seguridad.

“Si piensas que el mundo se está volviendo digital y que esto es inminente, tenemos que asegurar que la gente tenga acceso completo a éste; que posea los medios y las herramientas para pagar de forma correcta, fácil y segura”, asegura Guillermo Escobar, Vicepresidente Ejecutivo Comercial de Mastercard para México y Centroamérica.

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Y si bien la tecnología de pagos sin contacto se ha traducido en beneficios para todos los jugadores del ecosistema financiero, la aceptación y adopción de ésta también ha implicado una brecha un tanto más prolongada de lo pensado. Como apunta Escobar, “la gente está comenzando a pagar más con medios digitales. Aunque se habla mucho de los wallets u otras apps o mecanismos de pago, la adopción no es tan rápida como nos habíamos imaginado. Y tienes ejemplos en los extremos: está un mercado como China, en donde la adopción fue inmediata, y otros mercados asiáticos y europeos, que han ido más lento a lo planeado en su adopción. Sin embargo, la tarjeta física tiene aún un peso preponderante y lo seguirá teniendo en un futuro”.

En este sentido, y a pesar de los desafíos de educación e inclusión financiera que existen, el panorama es alentador y se espera que mejore este 2019, el cual Mastercard ha llamado ‘el año de los pagos sin contacto’, comenta Guillermo Escobar.

“Lo que estamos esperando es que los bancos emisores aceleren aún más esta tendencia de transformación por el lado de la emisión. En el rubro de la aceptación el panorama es mucho más alentador. Cerramos 2018 con el 30% de las terminales punto de venta habilitadas con la tecnología de pagos sin contacto. Y desde el año pasado está el requerimiento de que todas las terminales la incluyan. Yo esperaría que este 2019 cerremos con más de la mitad de terminales con esta tecnología integrada”, apunta Guillermo Escobar. 

Todos ganan

Los canales digitales enfocados a mejorar las dinámicas financieras son una realidad a favor de nuestro día a día, en donde el tiempo, la practicidad y sobre todo la seguridad se han convertido en los valores más preciados para todos los actores en el entorno físico y virtual. En este contexto se contempla que si la renovación de las tarjetas bancarias físicas va de cuatro a cinco años en promedio, en el menos entusiasta de los escenarios, dentro de cuatro años todas las tarjetas de México tendrán habilitada la tecnología de pagos sin contacto, sumándose a los beneficios que ya son comunes en naciones como Australia, Rusia, Costa Rica o Reino Unido, quienes ya han experimentado un incremento en sus ventas, así como una disminución notable de costos operativos, así como un incremento en beneficios provenientes de las instituciones financieras o emisoras, gracias a esta innovación.

Guillermo Escobar apunta que, con la tecnología de pago sin contacto todos los actores relacionados en la cadena financiera se ven beneficiados: “Para los negocios y empresas hay una reducción en los costos de operación, un mejor posicionamiento a nivel competitivo, es percibido como un negocio innovador, y brinda una mejor experiencia al usuario, generando mayor fidelidad por parte de los clientes. Los beneficios se pueden traducir también en mayores ventas, desde el punto de vista del comercio. Y para los emisores, el uso frecuente de las tarjetas favorece la rentabilidad de los productos, lo que le brinda más beneficios al usuario: mejoras en programas de recompensa, en la experiencia de la banca digital, fortalece la seguridad, entre otros”.

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La tecnología de pago sin contacto ya es una realidad cada vez más constante en negocios donde el promedio de transacciones son de montos de bajo valor: el cine, la comida rápida, las tiendas de conveniencia, el súper o las cafeterías, lugares en donde se hacen más filas y en donde el tiempo es un tema primordial.

Este panorama también ha logrado que compañías como Mastercard México enfoquen su expertise y know how con mayor precisión, y que sus esfuerzos de marketing, por ejemplo, se dirijan a ciertas industrias que de otra manera hubieran demandado un approach mucho más amplio. “Le estamos dando un impulso fuerte para que las nuevas tarjetas que se emitan incorporen la tecnología de pago sin contacto; en tanto la gente lo tenga cada vez más presente, se familiaricen con ella y la usen, la transformación digital se dará de forma más rápida e integral”.

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