La inversión y la producción industrial se debilitaron en el segundo trimestre y las perspectivas no mejoran para la segunda mitad de 2015. Un tipo de cambio débil, un consumo menos dinámico y el recorte al gasto en construcción son las principales amenazas.

 

El próximo jueves 20 de agosto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportará cuánto creció México entre abril y junio de este año. De enero a marzo, el Producto Interno Bruto (PIB) se expandió 2.5% a tasa anual, pero los datos que vienen no auguran nada mejor.

Los últimos datos de producción industrial, inversión fija y de actividad económica sugieren que el crecimiento en el segundo trimestre será aún más débil que en el primer cuarto del año: sólo 2.0%.

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El Banco de México (Banxico) hizo un fuerte recorte en su estimación de crecimiento para el año: de un rango de 2.0 a 3.0% a entre 1.7% y 2.5%. Sólo para el segundo trimestre, el banco central prevé que el país crezca 2.0% a comparación del mismo periodo del año pasado y 0.3% con respecto al trimestre anterior.

Para el segundo semestre del año, las cifras anticipan que todo irá peor. No queda mucha información para sostener un optimismo económico para este año. Tres factores: inversión e industria débiles, recorte al gasto, y la mezcla de un petróleo deprimido y un yuan devaluado amenazan con hacer de 2015 otro año con un débil desempeño de la economía mexicana.

El gobierno federal mantiene su perspectiva de crecimiento de entre 2.2 y 3.2% para este año. ¿Tendrá que hacer un nuevo ajuste después de saber cuánto se creció en la primera mitad de 2015?

 

1. Inversión e industria se debilitan

Los últimos datos sugieren que la economía pasa por una desaceleración más pronunciada, que será causa de un PIB más débil en el segundo trimestre.

La producción industrial de México creció 0.3% en junio tras caer 0.4% en mayo, reportó el Inegi.

La industria mexicana contribuyó con un exiguo 0.2% del crecimiento del PIB en el segundo trimestre, según cálculos de la consultora inglesa Capital Economics.

“El sector servicios, el principal motor de crecimiento en el primer trimestre, se ha ralentizado en los últimos meses, por lo que probablemente el crecimiento se está desacelerando. Creemos que la economía crecerá sólo 2.0% (a tasa anual), por debajo del 2.5% en el primero”, comentó en el análisis Edward Glossop, analista de mercados emergentes de Capital Economics.

En mayo, la inversión fija bruta se redujo 0.9% respecto a abril debido a una caída en el gasto en el sector construcción de 1.1% y de 0.5% en maquinaria fija respecto al mes que le antecedió, reportó el Inegi.

“Creo que el PIB del segundo trimestre será menor al del primero. La economía se va desacelerando, así lo muestran el IGAE, las exportaciones y la producción industrial. Me parece que el PIB del segundo trimestre será alrededor de 2.1% en cifras originales”, considera José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento (IDIC).

 

2. Recorte al gasto puede pegar a construcción

El PIB de México, considera Bank of America Merrill Lynch (BofA) en un análisis, enfrentará vientos en contra el resto del año, ya que el gobierno federal está por comenzar una consolidación fiscal, en el que reduciría el gasto público hasta 9%, pasando de 2.36 billones (millones de millones) de pesos de la segunda mitad de 2014 a 2.2 billones. Esto quiere decir que se quedará sin 157,000 millones de pesos (mdp) para gastar.

Este recorte podría pegar al gasto público en construcción y obra pública. Carlos Capistrán, economista en jefe de BofA para México, espera que la afectación sea la menor posible: “Es posible que hubiera una afectación al sector construcción, pero creemos que el gobierno será cuidadoso al recortar el gasto para que tenga el menor impacto posible sobre el crecimiento económico. Esto es claro, por ejemplo, con el ejercicio que el gobierno está llevando a cabo para 2016 con el presupuesto base cero.”

El crecimiento en el tercer trimestre, opina Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, tendrá menor desempeño debido a las condiciones de la inversión, que se han visto afectadas por el tipo de cambio y las caídas en el gasto del gobierno.

Hasta ahora, señala José Luis de la Cruz, del IDIC,las obras de ingeniería civil y los trabajos especializados son los que mantienen a la construcción, mientras que la edificación se está debilitando. “Una merma en el gasto público terminaría por afectar fuertemente al sector.”

 

3. China y el petróleo inhiben inversión

Los bajos precios del petróleo, que siguen por debajo de la mitad que costaban hace 12 meses, un peso débil y la sorpresiva devaluación del yuan chino presionarían el crecimiento de México en lo que resta de 2015 y 2016.

Después de la decepción de la primera subasta de campos petrolíferos en la Ronda Uno, “los inversionistas podrían volver a evaluar las inversiones a largo plazo en México”, puntualiza JP Morgan en un análisis . Si vienen más devaluaciones de la moneda china, podría ser más difícil la decisión para los inversionistas que instalen activos fijos.

“Si este es el caso, la decisión sobre dónde establecer instalaciones de producción para muchas de estas empresas se vuelve menos clara y, por tanto, se opone a las perspectivas de Inversión Extranjera Directa (IED)”, agrega JP Morgan.

Es más probable, comenta Gabriela Siller, de Banco Base, la reducción en inversiones planeadas debido a que el precio del petróleo sigue a la baja y se encuentra abajo del nivel establecido en los precriterios de la Secretaría de Hacienda.

La mezcla mexicana de petróleo cerró ayer miércoles con un precio de 40.48 dólares por barril, mientras que en los precriterios de Hacienda el costo del barril es de 55 dólares.

 

Dos faros de luz

Aunque los riesgos para la economía mexicana son mayores, hay dos que pueden impulsarla en lo que resta del año: un tipo de cambio débil que empujaría a las exportaciones y el crecimiento sostenido de Estados Unidos.

“Seguimos siendo optimistas de que el sector industrial mexicano se beneficiará de un peso más débil y una economía estadounidense más fuerte, pero tendríamos que ver más de un mes de mejores datos antes de concluir que esto ha comenzado a suceder”, considera Capital Economics en un análisis.

El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, coincidió ayer en que el peso depreciado ayude a impulsar las exportaciones y, a su vez, a la producción manufacturera.

Para saber si estos dos faros podrán sostener e impulsar a la economía mexicana y evitar su mayor desaceleración sólo nos resta esperar.

 

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