La sociedad no va a regresar ya a los procesos y decisiones de antes, y esto es lo único que en verdad cambiará al país. El que no lo entienda será atropellado por la modernidad y ni siquiera verá las placas.

 

Aún no acaba de terminar el proceso de esta elección y, como dijera el ranchero, ya se alborotó la gallera. Políticos dolidos y perdedores no acaban de verle las placas al camión que los atropelló, y le apuestan al Tribunal para justificar con sus jefes que siguen sin entender el cambio de la sociedad. Por su parte, la sociedad misma no acaba de dimensionar el poder del voto y que en muchos casos no fue voto de castigo, como se dice de manera fácil y barata por ahí; el ciudadano votó por un cambio y punto. Pero bueno, seguirán las explicaciones y pretextos, y seguirán sin entender el cambio social que se dio en estas elecciones, la cantidad de jóvenes que votaron de una manera diferente.

No obstante esto, ya vimos que se empezaron a destapar los posibles candidatos para la presidencia en el 2018. Mancera ya se apuntó; AMLO sigue apuntado, y ahora Margarita Zavala, que supongo que lo hace para medirle el agua a los camotes y saber si gana suficiente apoyo de su partido o si le hacen la misma chicanada machista en el PAN, pues fácil, se puede ir como independiente y listo. ¿Será que en el 18 tendremos más candidatos independientes para la presidencia? El caso es que ya se destaparon, y los que ganaron aún ni posesión toman. En fin, así es la polaca en México; no entendemos de respetar los tiempos.

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Ahora bien, necesitamos entender qué retos tiene el país para los próximos tres años. Para poder delinear lo que sigue, hay que empezar por el hecho que el presidente Peña Nieto tiene dos muy importantes:

  1. Que la economía funcione bien, que se desarrolle y se cumplan las expectativas de crecimiento. Para esto necesita al Congreso para acabar de delinear las reformas secundarias.
  2. Necesita asegurarse que sus políticas queden como una visión de Estado que perdure para el siguiente sexenio, y ahí también necesita trabajar con el Congreso, para que, en el peor de los casos, el próximo presidente, que es muy seguro que no tenga mayoría simple, no pueda cambiar lo ya reformado.

Para los partidos políticos existen también dos grandes retos:

  1. Deberán de cambiar su modelo de actuación. El hecho de que ganen candidatos independientes y exista reelección hace que los partidos dejen de ser indispensables. El viejo modelo de ser el único canal para que el ciudadano acceda a la política en cualquiera de sus necesidades ya se acabó, y más les vale que traten de hacer esquemas de participación más participativos.
  2. Si revisamos las edades de los electores, tenemos que la mayoría de los votantes para los próximos años son la generación de los millennials o la generación X y Y, y las estructuras, imagen y procedimientos de los viejos partidos no les van a atraer, y menos los candidatos viejitos, así que o refundan sus partidos o cambian su imagen y mandan al clóset de los recursos a los candidatos rancios y que se vayan olvidando de sus participaciones.

Por su parte, los políticos necesitan entender que la generación de políticos que se desgarró en las elecciones del 88 y el 94, y que generaron asesinatos políticos, ya pasó su tiempo, empiezan a morir en todas las formas posibles: unos por enfermedades (ejemplo: Manuel Camacho), otros políticamente (como Ebrard), unos más por pasados de moda (Cuauhtémoc, Muñoz Ledo y el mismo AMLO, a quien le ganará la edad, mientras que a otros como Bartlett, simple y sencillamente se les acaban las opciones: el PT puede perder su registro).

En el caso de la sociedad, es necesario que se crea lo que logró: un cambio, una alternancia en muchas comunidades. Hoy, la hegemonía de los partidos ya terminó, y esto implica que se abrirán muchas opciones, que la participación se puede lograr con ganas, y que debemos aprender que se debe y puede participar, y ahora más por el asunto de la reelección y que se pueda autorizar por el Legislativo lo que tanto ofrecían todos los candidatos de todos los partidos: la revocación de mandato. Si el político en funciones no sirve, habría que quitarlo antes que haga más daño.

Se ganó mucho en esta elección y frente a sí, el país tiene 17 procesos electorales para elegir gobernadores y alcaldes en los próximos dos años, ¿tú crees que la sociedad va a regresar a los procesos y decisiones de antes? Yo creo que no, y esto es lo único que va a cambiar verdaderamente al país. El que no lo vea así, se estará equivocando. Estoy seguro que en el escenario político para el 2018 hay mucha gente que no lo está entendiendo ni dimensionando, y como dijeran en las películas de Hollywood, es el escenario de la elección que acaba de pasar, multiplicado por dos y llevado al infinito.

El que no lo entienda será atropellado por la modernidad y ni siquiera verá las placas.

 

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