Luego de la ola de contradicciones entre el presidente de México y Hacienda por la nueva refinería en Tabasco, expertos energéticos coincidieron en que a Petróleos Mexicanos (Pemex) le conviene producir más petróleo en lugar de construir otro complejo de refinación.

Primero un poco de contexto: el pasado 12 de marzo, el subsecretario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, dijo que la obra se retrasaría hasta nuevo aviso y que los 50,000 millones de pesos (2,500 millones de dólares) que se destinarían para su construcción se utilizarían para incrementar la producción petrolera de la empresa productiva del Estado

Horas más tarde, el presidente Andrés Manuel López Obrador y la Secretaría de Energía, Rocío Nahle contradijeron al representante de Hacienda y adelantaron que el 18 de marzo, aniversario de la expropiación petrolera mexicana, revelarían más detalles sobre la licitación para construir la refinería.

Para el director general de la consultora energética GMEC, Gonzalo Monroy, el mensaje de Herrera sobre redireccionar el presupuesto a Pemex Exploración y Producción “tendría mucho sentido”.

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Pemex necesita ayuda adicional para enfrentar su peor nivel productivo en 40 años con 1.62 millones de barriles de crudo diarios. Incluso ha recortado su meta productiva para 2019. El gobierno dijo que aportará 5,200 mdd para apoyar a Pemex, pero esta cifra ha resultado insuficiente para darle tranquilidad a la comunidad financiera.

Más detalles aquí: S&P también castiga a Pemex: pone calificación en perspectiva negativa

La académica y experta energética de la firma Brilliant Energy, Miriam Grunstein, comentó que la declaración del subsecretario va en el sentido correcto, pues el mayor riesgo de México es quedarse sin ingresos petroleros.

“Una vez que se estabilice la producción podemos pensar seriamente en la transformación industrial porque vamos a tener mejores finanzas para fondear el proyecto, pero no hay plan”, declaró.

En el cuarto trimestre del año pasado, Pemex vendió en promedio cada barril de petróleo en 60.5 dólares, mientras que su costo promedio de su producción es de 10 dólares. Incluso la compañía ha presumido que existen campos en aguas someras donde el costo de producción es de 7 dólares.

En contraste, entre octubre y diciembre de 2018, el margen variable de refinación de Pemex se redujo 18 dólares por barril de combustible hasta alcanzar una pérdida de 11 dólares por cada barril, desde un margen positivo de 4 dólares en el trimestre anterior, luego de que se estrecharan los márgenes en la costa norteamericana del Golfo de México, de acuerdo con el último reporte financiero de Pemex.

El gobierno tampoco ha pormenorizado su plan para rehabilitar las seis refinerías de Pemex, cuya capacidad para procesar 1.54 millones de barriles de crudo cubriría la demanda nacional, pero que actualmente opera por debajo del 35% de su capacidad.

 

Credibilidad dañada

Monroy comentó que la credibilidad de Hacienda fue golpeada ante los mercados tras el incidente, lo que acerca a que Pemex pierda el grado de inversión antes que reestablecer a la empresa donde estaba hace un año.

Para Grunstein, se trata de  una contradicción entre los detalles técnicos y discurso político de López Obrador, pues el proyecto de refinería no obedece a un análisis de mercado.

“No tiene por qué gastarse el dinero de los mexicanos en una refinería cuyo sentido económico se desconoce”, comentó.

La analista considera que la refinería tendría sentido si la Sener aportara cifras que justificaran la inversión, como la falta de costo de transporte u eficiencias en gasolina más limpia y barata.

Sobre el costo de la refinería de 8,000 millones de dólares, Monroy mencionó que si el gobierno quiere una refinería de 340,000 barriles diarios de capacidad, con coquizadoras —para poder procesar el crudo pesado mexicano— “simplemente NO se puede”.

En cambio construir una refinería modular que procese entre 20,000 y 50,000 barriles diarios sí es viable en tres años, aunque no resolvería la meta gubernamental de acabar con las importaciones de combustible, pues esta cantidad representa apenas 10% de las compras de combustible en el extranjero.

Grunstein reiteró que la obra pública es muy cara en nuestro país y calculó que el gasto de la refinería sería de al menos 12,000 mdd, pero no en tres años,  pues en México no existen las condiciones para hacerlo en ese plazo.

 

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